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Tambor, vida y oficio

Pitufo Lombardo: 30 años de Carnaval, su infancia, referentes y su aprecio por Ruben Rada

El músico habló de sus grandes influencias, recordó el origen de su vocación y contó cómo vivió el impacto de “Descolgando el cielo”.

13.08.2026 17:33

Lectura: 5'

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Por Agustín Bassini
  [email protected]

Eduardo “Pitufo” Lombardo tiene la agenda llena. El músico y percusionista uruguayo tocó recientemente con La Jamba, una banda donde comparte con jóvenes de 20 años; participó de un show en La Trastienda junto a Falta y Resto, y tiene confirmada su presencia en un concierto en San Luis, donde también actuarán Hugo Fattoruso, Albana Barroca, Fernando Cabrera y Jorge Schellemberg. A eso se suma una gira con Falta y Resto que arranca el 18 de este mes: 10 shows en once días por toda Argentina, el reestreno de “Murga madre” en noviembre y una presentación el 5 de setiembre en el Teatro Florencio Sánchez, en el Cerro.

Su infancia y el origen de todo

Lombardo creció en una casa con mucha música: radio, vinilos, tango, folklore argentino. Su padre coleccionaba discos de Falú y guardaba algunos que en ese momento eran prohibidos, como los de Daniel Viglietti y Los Olimareños. A los 10 años un vecino le prestó el disco Magic Time de Opa y quedó fascinado. Las navidades en familia, con él en guitarra y sus tíos y padres cantando, también marcaron su camino hacia el arte.

“Estoy muy agradecido con mis padres, me abrieron muchas puertas y confiaron en mí porque a mí me gustaba mucho esto, y me dejaron ser libre en mi opción”, afirmó.

El Carnaval como escuela

Con más de 30 años en el Carnaval uruguayo, Lombardo asegura que la experiencia lo transformó tanto a él como a su carrera solista. “El Carnaval mudó bastante, antes era más artesanal, ahora está más profesional”, señaló. Para él, lo más valioso que le dejó el Carnaval fue la paciencia y el trabajo colectivo: convivir meses con 17 o 20 personas en función de un resultado compartido.

“El Carnaval te da como esa cuestión de salir del paso en 10 segundos”, precisó, refiriéndose a la capacidad de improvisar arriba del escenario cuando se olvida una letra o cuando algo sale mal. Esa “escuela intuitiva”, como él la llama, es uno de los pilares que trasladó a su trabajo solista.

Por otro lado, consultado por el estado de salud de Rubén Rada, Lombardo fue afectuoso y directo: “Rada es un patrimonio del Uruguay, cantante increíble”. Describió al artista como alguien muy montevideano, con un sentido del humor extraordinario: “Estar ya cinco minutos con Rada te saca una sonrisa y te cambia el día”, afirmó. Señaló que tiene una grabación pendiente con Falta y Resto en un disco de Rada y que, si bien no ha podido hablar directamente con él, supo a través de colegas que estaba mejorando.

Referentes y aprendizajes

Al repasar su formación, Lombardo destacó dos nombres clave. Jaime Roos, a quien conoció a los 17 años durante grabaciones con Falta y Resto: “Aprendí muchísimo viendo su forma de trabajar, su parte realista, el trabajo profundo y minucioso dentro de un estudio de grabación”. Y Rubén Olivera, a quien definió como “un docente espectacular” por su conocimiento de la historia de la música uruguaya y su rol de investigador.

También mencionó entre sus influencias a Jorge Drexler, Fernando Cabrera, Mariana Ingold, Estela Magnone, Hugo Fattoruso, Ney Peraza y al grupo Mateo x 6 y, en su adolescencia, Gonzalo Moreira y Mauricio Ubal. En total, calcula haber grabado más de 150 discos como percusionista y corista.

Sobre “Descolgando el Cielo”, el tema que se convirtió en himno futbolero uruguayo, Lombardo contó que tomó dimensión de su alcance cuando vio el videoclip en televisión durante un partido de Uruguay en la Copa América. “Me conmocionó verlo”, dijo. “Los triunfos de Uruguay ayudaron también, empujaron a que la canción saliera adelante”, reconoció.

Las nuevas generaciones y el traspaso del oficio

Lombardo valora el intercambio con músicos jóvenes y destacó que las nuevas generaciones “son muy estudiosas y muy aplicadas”. “Lo único que intento es mostrar mi forma de trabajar y poder aportar alguna herramienta desde algún lugar, herramientas que me brindaron hace muchos años atrás”, indicó. Sobre qué lo inspiran ellos a él, fue claro: “Me reentusiasmó tocar con La Jamba, estos gurises de 20 años me dieron tremenda alegría”.

Fuera de la música, Lombardo disfruta del cine, la cocina, que compara con la música por “el tiempo, los ingredientes”, y las conversaciones con sus hijos, con quienes habla sobre todo de música y películas. “Me siento un privilegiado de hacer lo que me gusta”, cerró.

Por Agustín Bassini
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