Contenido creado por Gerardo Carrasco
Curiosidades

Algo que flota

Pilotos estadounidenses ofrecen testimonio sobre la “temporada de ovnis”

Objetos voladores no identificados se avistaron con cotidiana frecuencia entre mediados de 2014 y marzo de 2015.

28.05.2019 14:08

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2019-05-28T14:08:00-03:00
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Extraños objetos, incluyendo una especie de trompo que trotaba en medio del viento, fueron vistos casi a diario en loc cielos de la costa este de los EEUU. La extraña "temporada de ovnis" comenzó a mediados de 2014 y se extendió hasta marzo del año siguiente. Los pilotos de la aviación naval de ese país informaron de los hechos a sus superiores, detallando que en los objetos no se veían motores, humo o ningún indicio que explicara su propulsión, a pesar de que se desplazaban a velocidades supersónicas y a gran altura.

"Esas cosas anduvieron por allí todo el día", comentó el teniente Ryan Graves, piloto de un avión Super Hornet F / A-18 con diez años de experiencia en la US Navy, y que reportó sus avistamientos al Pentágono y al Congreso. "Mantener un avión en el aire requiere una cantidad significativa de energía. Con las velocidades que observamos, 12 horas en el aire son 11 más de lo que esperábamos", explicó en declaraciones a The New York Times.

A fines de 2014, otro piloto de Super Hornet estuvo a punto chocar con uno de esos objetos, y se presentó un informe oficial del incidente. Algunos de los episodios fueron grabados en video, incluido uno tomado por la cámara de un avión a principios de 2015, y que muestra a un objeto que se acerca a las olas del océano mientras los pilotos se preguntan qué están viendo.

En el Departamento de Defensa nadie habla de la posibilidad de que se trate de objetos extraterrestres, y los expertos enfatizan que generalmente se pueden encontrar explicaciones para tales incidentes sin necesidad de recurrir a alienígenas. El teniente Graves y otros cuatro pilotos de la Marina fueron entrevistados por el mencionado periódico y dijeron haber visto esta clase cuerpos entre 2014 y 2015 durante sus maniobras de entrenamiento en el portaaviones Theodore Roosevelt, desde Virginia hasta Florida. Pero no hacen ninguna afirmación acerca de su procedencia.

Pese al acostumbrado hermetismo oficial, los objetos han llamado la atención de la Armada, que a principios de este año redactó u protocolo sobre cómo informar sobre lo que los militares llaman fenómenos aéreos inexplicables u objetos voladores no identificados.

Joseph Gradisher, un portavoz de la Marina, dijo al New York Times que la nueva guía era una actualización de las instrucciones que se enviaron a la flota en 2015, después de los incidentes mencionados.

"Hubo una serie de informes diferentes", dijo. Algunos casos podrían haber sido aviones no tripulados comerciales, pero en otros casos "no sabemos quién está haciendo esto, no tenemos suficientes datos para rastrearlo". Por lo tanto, "la intención del mensaje a la flota es proporcionar una guía actualizada sobre los procedimientos de notificación de sospechas de intrusiones en nuestro espacio aéreo", expresó.

Los avistamientos se informaron al Programa de Identificación de Amenazas Aeroespaciales Avanzadas, una oficina muy poco conocida, que analizó los datos de radar, las imágenes de video y las declaraciones proporcionadas por oficiales superiores del portaviones Roosevelt. Luis Elizondo, un oficial de inteligencia militar que dirigió el programa hasta que renunció en 2017, calificó los avistamientos como "una serie de incidentes llamativos".

El programa, que comenzó en 2007, se cerró oficialmente en 2012 cuando el dinero se agotó, según el Pentágono. Sin embargo, la Marina reconoció recientemente que en la actualidad investiga informes militares de los EE. UU. Asimismo, Elizondo y otros participantes dicen que el programa, que permanece en parte como clasificado, ha continuado en otras formas. El programa también ha estudiado un video que muestra un objeto oval blanquecino descrito como "una pastilla Tic Tac gigante", del tamaño de un avión comercial, con el que se toparon dos aviones de combate de la Marina en la costa de San Diego en 2004.

Leon Golub, astrofísico senior en el Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, dijo que la posibilidad de que esos fenómenos tuvieran un origen extraterrestre era "improbable hasta el punto de competir con muchas otras explicaciones de baja probabilidad pero más mundanas". Y agregó que "hay tantas otras posibilidades: errores en el código para los sistemas de imágenes y visualización, efectos atmosféricos y refracciones, sobrecarga neurológica de muchos tipos durante vuelos de alta velocidad", ejemplificó.

El teniente Graves todavía no puede explicar lo que vio. En el verano de 2014, él y el teniente Danny Accoin, otro piloto de Super Hornet, formaron parte de un escuadrón, el "Red Rippers" VFA-11 de la Estación Aérea Naval de Oceana, Virginia, que estaba entrenando para un despliegue en el Golfo pérsico.

Ambos militares hablaron sobre los objetos durante la citada entrevista. Otros tres pilotos de ese escuadrón hicieron lo mismo, pero prefirieron que sus nombres se mantuvieran en reserva.

Graves y Accoin, junto a algunos ex oficiales de inteligencia estadounidenses, aparecen en una serie de seis capítulos acerca del caso, que History Channel comenzará a emitir en los próximos días.

Los pilotos comenzaron a detectar los objetos después de que sus radares, diseñados en la década de 1980, incorporaran un sistema más avanzado. A medida que más y más aviones incorporaban la actualización, los pilotos comenzaron a captar los objetos, pero los atribuyeron a errores del nuevo sistema.

"La gente ha visto cosas extrañas en aviones militares durante décadas", admitió el teniente Graves. "Llevamos a cabo misiones muy complejas, por encima de los 9.000 metros. Sería un gran problema toparse con algo allá arriba".

El militar detalló que, más allá de los encuentros a gran altitud, los objetos también podían ser vistos a 6.000 y a 2.000 metros, e incluso al nivel del mar. Además, eran capaces de acelerar o disminuir su velocidad de forma abrupta, para luego lanzarse a velocidades supersónicas.

Por su parte, Accoin dijo haber interactuado dos veces con los objetos. La primera vez, después de captarlo en su radar, ajustó su avión para que lo siguiera, volando unos 300 metros por debajo. Dijo que debería haberlo visto con la cámara de su casco, pero no pudo, a pesar de que su radar seguía indicándole que estaba ahí.

El segundo episodio ocurrió días más tarde. Accoin relató dijo que un misil inteligente de entrenamiento de su avión detectó el objeto, y su cámara infrarroja también lo hizo. "Sabía que lo tenía, sabía que no era una lectura falsa", dijo. Pero aún así, "no pude confirmarlo visualmente".

En este punto, los pilotos dijeron que especulaban con que los objetos formaban parte de algún programa de drones extremadamente avanzado y clasificado. Pero justo entonces algo cambió: comenzaron a ver los objetos.

A fines de 2014, el teniente Graves dijo que había regresado a la base en Virginia Beach cuando se encontró con un compañero de escuadrón que acababa de volver de una misión "con una expresión de gran asombro en su rostro", una sorpresa que él compartió cuando escuchó su relato. "Casi golpeo una de esas cosas", le dijo.

El piloto contó que él y su compañero de escuadra volaban a baja altura sobre el Atlántico al este de Virginia Beach, cuando algo voló entre ellos, y pasó justo al lado de las cabinas de ambos. El incidente asustó tanto al escuadrón que se presentó un informe de seguridad, dijo el teniente Graves.

Estos incidentes generaron una polémica dentro del escuadrón, donde se concluyó que no podía tratarse de ese proyecto secreto de drones con el que se especulaba. Se entendía que el alto mando sabía donde hacían maniobras los jets de la Armada, y no organizarían el vuelo de unos drones de forma tal que los aparatos y los aviones se estorbaran mutuamente.

"Pasó de hablarse de un programa de drones potencialmente clasificado a ser problema de seguridad. Era cuestión de tiempo que se produjera una colisión en el aire", contó Graves

Los pilotos que protagonizaron lo incidentes coincidían en que lo más extraño era que los objetos aceleraban a una velocidad hipersónica, haciendo paradas repentinas y giros instantáneos, algo más allá de los límites físicos de una tripulación humana. Y los videos analizados recogían lo mismo.

"La velocidad no te mata, pero detenerte o acelerar de golpe sí lo hace", explicó Graves. Al preguntarles qué pensaban que eran los objetos, los pilotos se negaron a especular.

"Tenemos helicópteros que pueden flotar, aviones que pueden volar tanto a 9.000 metros como a ras del agua"., dijo Graves, detallando que los objetos avistados "combinan todo eso en un vehículo impulsado por algún tipo sin motor a reacción, sin tubo de escape".

En marzo de 2015, el portaaviones Roosevelt abandonó la costa de Florida y se dirigió al Golfo Pérsico. Los mismos pilotos que estaban interactuando con los objetos extraños de la costa este de EEUU, comenzaron a volar en misiones de bombardeo sobre Irak y Siria.

Todos los pilotos que brindaron su testimonio coincidieron en que los fenómenos disminuyeron al alejarse de Estados Unidos.