Seré curioso

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Pereira: “La LUC no ayudó al país a convivir de mejor manera, pero no generó una grieta”

El presidente del FA analizó el resultado del referéndum y aclaró que no quiere co-gobierno, sino un diálogo social amplio.

31.03.2022 09:23

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2022-03-31T09:23:00
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Por César Bianchi

Fotos: Javier Noceti / @javier.noceti

Hace relativamente poco tiempo que Fernando Pereira (55) se convirtió en político, después de muchos años de sindicalismo. Sin embargo, actúa y declara como un dirigente político de extensa trayectoria. En esta entrevista, en la sala principal de la sede del Frente Amplio, su presidente reconoció la derrota en el referéndum por una derogación parcial de la LUC, aunque destacó la “espléndida” votación del Sí el domingo 27. Le dedicó varias loas al presidente de la República, a quien dijo respetar, aunque también apuntó que está “en duda” la constitucionalidad de su participación y agregó: “Necesitaron poner a su figura de mayor prestigio para ganar por 20.000 votos”.

Aclaró que él nunca pidió “co-gobierno” -como había interpretado la senadora nacionalista Graciela Bianchi en entrevista en 970 Universal- y en cambio sí reclamó mayor “diálogo social” en los grandes temas del país que trascienden un período de gobierno, como la reforma de la seguridad social, por ejemplo. “Ojalá Lacalle no escuche a Bianchi”, apuntó. “¿Quién le pide co-gobernar a Lacalle, si ganaron las fuerzas conservadoras?”, sostuvo.

Pereira reconoció que hubo mentiras y falacias en la campaña pre-referéndum, pero -entiende- “hubo muy pocas” del Sí, y cuando hubo, se corrigieron. Y dijo que no hay que apurarse a decir si la LUC dio paso al “gatillo fácil”, y lo ilustró con una metáfora: “Todavía es un león chiquito, el león va a crecer. Cuando es chiquito, le podés tocar la melena. Cuando crece te come la mano. Vamos a ver dentro de dos años si con esto no pasa nada”.

El ex presidente del Pit-CNT dijo que el FA no tiene por qué despegarse de la central sindical, sino acercarse más a otros sectores sociales del país. Volvió a afirmar que no será candidato a presidente de la República por su partido, y que su tarea es recorrer “pueblo a pueblo” todo el país para escuchar a los uruguayos y repensar el mejor programa de gobierno de cara al 2024.

-¿Qué lectura hace del resultado de referéndum, más allá de que la opción del Si perdió y no se derogaron los 135 artículos de la LUC?

-Esa no es una lectura poco importante. Nosotros teníamos un objetivo que era defender los derechos de la gente, y eso implicaba anular 135 artículos de una ley, y aunque sea por poco, no logramos el objetivo. Y eso es una derrota en términos de derechos, en términos de lo que la gente perdió. Luego, el resultado hay que mirarlo más minuciosamente, y recién vamos a poder analizar en detalle dentro de un mes, cuando sepamos franjas etarias de la votación, cómo se votó en cada lugar… La votación espléndida que tuvo el Sí, espléndida -pensar que hace un mes nos daban 10 puntos abajo y terminamos 1 abajo- supone reconocer que era una alianza político-social en la que estaban el Pit-CNT, Fucvam, la FEUU, el feminismo, organizaciones barriales, organizaciones sociales de diversa índole, y el Frente Amplio (FA).

Adjudicarle todo esto al FA sería muy injusto, lo que no quiere decir que el FA no tenga un diálogo mejor con estas organizaciones que el que tenía previo al referéndum, y a la recolección de firmas. Pero uno no puede adjudicarse lo que no es de uno. También hay votantes e integrantes de otros partidos que se sumaron a la campaña (por el Sí): ediles colorados de Paysandú como David Helguera, o Sergio Rodríguez, que a la postre fueron una ayuda para que en Paysandú la opción del Sí fuera mayoritaria. Como integrantes de Cabildo Abierto que vinieron a hablar con nosotros y se sumaron a la campaña, concejales que no pudieron hacerlo público porque fueron amenazados. Recibieron llamadas, los presionaron.

-¿Le gustó la campaña que hizo el Sí?

-Sí, a mí sí. Muchos dicen que fue desordenada, pero era lo que se precisaba para llegar a distintos sectores de la sociedad. Tal vez nos faltó llegarle -y asumo esa responsabilidad- a un grupo de votantes frenteamplistas que en este momento no estaba decidido a votar el Sí (tampoco el No), y eso fue determinante. Sí es verdad que hicimos un gran esfuerzo para hacer un discurso que sintonizara con las personas que creían que este no era el momento para derogar la LUC, y no lo logramos, en su totalidad. Y también eso tiene que ser parte de la autocrítica. Cuando (Oscar) Bottinelli nos anunció que había 120.000 frenteamplistas que no tenían decidido votar el Sí, nos colocó una bombita amarilla tintineando de que ahí teníamos una dificultad. (Nos dijo) que todos los votantes del FA no estaban afines a votar la opción que el FA orgánicamente había decidido. Trabajamos mucho en la materia, pero no llegamos a todos. Si hubiéramos llegado a todos, probablemente el resultado hubiera sido otro.

-¿No le parece que fue errática, con muchas medias verdades, falacias y hasta mentiras?

-Sí… por ejemplo, decir que volvíamos al modelo soviético…

-Bue…  me va a nombrar las del otro bando. ¿Y “privatizar la educación”?

-Esa la respondí enseguida. Nadie puede decir que el presidente del FA no aclaró este tema. Y los expertos en educación como Pablo Martinis, y otros docentes de Facultad de Humanidades, insisten en que este proyecto de ley, en el fondo, es privatizador. Martinis dijo que es una privatización endógena y, además, va a transferir recursos de la escuela pública a la educación privada. Igualmente, sacamos ese spot, y aclaramos que no se trataba de vender la escuela pública. ¿Cuál otra?

-Con la portabilidad numérica, se decía que se iba a fundir Antel, y Antel salió gananciosa…

"A mí me gustó la campaña del Sí. Muchos dicen que fue desordenada, pero era lo que se precisaba para llegar a distintos sectores de la sociedad. Tal vez nos faltó llegarle a un grupo de frenteamplistas que en no estaba decidido a votar el Sí"

-Perdió clientes. Ganó clientes en el primer informe, ya en el segundo perdió. Invierten varios millones de dólares en la campaña de Antel, precisamente en el momento del referéndum. Uno supone que con esa publicidad dominante respecto a las multinacionales, iba a ganar clientes. Y sin embargo, en el segundo informe de la Ursec, perdió clientes.

-Se habló de “gatillo fácil” y el propio Esteban Valenti me reconoció para este espacio que no ha habido gatillo fácil…

-Se dijo que esta ley “promueve” el gatillo fácil. Todavía es un león chiquito, el león va a crecer. Cuando es chiquito, le podés tocar la melena. Cuando crece te come la mano. Vamos a ver dentro de dos años si con esto no pasa nada. Hablamos de 100 abusos y nos contestaron con los antecedentes que tienen quienes estuvieron denunciados. No nos dijeron qué pasó con la denuncia del abuso. ¿Empezamos a justificar que si alguien cometió un delito, se le pueden violentar los derechos humanos, se le puede golpear? Si vos vieras una imagen de alguien golpeando a otro, ¿la justificarías? Todavía eso no tiene respuesta, ni en la Fiscalía, ni en la Policía.

El Ministerio del Interior no hizo una investigación seria, y todos se han apresurado a responder. El Instituto de Derechos Humanos anunció que estudió las denuncias y las elevó, y el presidente de la Suprema Corte de Justicia dijo que le mandó las denuncias a (Luis Alberto) Heber en julio del año pasado, y en marzo de este año no han sido contestadas. ¿Cuánto tiempo se precisa para contestar denuncias de abuso, o para hacer una investigación interna?

-Pero, más general, ¿no cree que hubo falacias en las cosas que se dijeron de uno y del otro bando?

-Hubo falacias: no volvíamos al modelo soviético, no es verdad que no se iba a poder salir a la calle si se derogaba la LUC, no es verdad que los plazos de adopciones iban a aumentar, porque ese artículo no estaba entre los 135 a derogar, no es verdad que el decreto de Tabaré Vázquez sobre piquetes sea idéntico al artículo de piquetes de la LUC, porque el decreto de Vázquez exoneraba todos los piquetes de huelgas.

Yo creo que hubo muy pocas mentiras o falacias del lado del Sí. Y cuando hubo, se corrigieron. Acá mismo construimos un equipo, de bajo perfil, que integraban senadores y miembros de la comisión política del FA para verificar que cada placa que se subiera no tuviera ninguna inexactitud. Y desde ese momento, no hubo ninguna inexactitud.

-¿Es de los que cree que ganaron los dos? Ganó el gobierno, claramente, pero ¿fue el FA fue una especie de ganador moral?

-No hay ganadores morales, no existen los ganadores morales. Vos que sos futbolero como yo me vas a entender: si perdemos un partido en el minuto 93, aunque hayamos hecho un gran partido, no lo vamos a justificar. Perder, perdimos nosotros. El gobierno se llevó un cimbronazo. Hay un video en la vuelta, donde (el líder de Cabildo Abierto, Guido) Manini le dice a alguien: “Si cometemos un error, al mínimo error, perdemos”, eso es parte del cimbronazo que uno de los principales actores del gobierno asume.

Esa ley que “se defendía sola”, esta ley “tan popular” no era. La ley no sólo no se defendía sola, sino que la tuvo que defender el presidente de todos los uruguayos. Es el primer presidente que se mete en un referéndum.

-Esta ley era su hija, su buque insignia…

-Igual que la Ley de Empresas Públicas era la hija de su padre, Lacalle Herrera, y no la defendió. Es de dudosa constitucionalidad porque los ministros de la Corte Electoral tienen las mismas inhibiciones que el presidente, y los miembros de la Corte -salvo alguna torpeza, algún retuiteo de Ana Lía Piñeyrúa- no entraron en la campaña. De alguna manera, necesitaron poner a su figura con más prestigio para ganar por 20.000 votos. Y esto implica el problema que tiene el gobierno, pero el referéndum lo perdimos nosotros.

-Ha denunciado violación a la veda electoral. ¿La cancha estuvo flechada durante la campaña?

-Hiper flechada. Si hay un estudio de la Udelar que dice que las mediciones del No con respecto al Sí -salvo excepciones- fueron de 2 a 1, claramente la cancha estuvo flechada. No me pueden fundamentar después que entrevistaban a los ministros, y le respondían por la LUC. Si cuando vas a ver la publicidad en los medios de comunicación, en algunos nos duplicaron, en otros nos triplicaron, y en otros nos quintuplicaron.

Y hasta ahora no han dicho cuánto les costó la campaña. Nosotros dijimos los números claros de cuánto nos costó la campaña y qué significó para el FA hacerle frente a esta campaña, que siendo muy modesta, fue muy difícil de hacer y tuvo varias fuentes de financiamiento (entre ellas, el show del Velódromo, bonos internos, aportes de los sectores del FA y algo de endeudamiento). Ahora, en un momento se va a saber que la campaña del No quintuplicó la campaña del Sí. Cuando se van a otorgar las papeletas: rosado y celeste. Y celeste al No, ¿por qué? ¿Cuál puede ser el argumento para no sortearlo? ¿No hay una gama de colores como para no encontrar otro que no coincida con la camiseta celeste? Obviamente utilizaron la (camiseta) celeste todo el tiempo. Y la AUF, silencio de radio. Cuando tenga menos rabia voy a llamar a (l presidente de la AUF, Ignacio) Alonso, pero que le hayan colocado la camiseta de la selección y no haya protestado, cuando son marcas registradas. Por lo menos, debería explicarlo.

"Hay un video en la vuelta, donde Manini Ríos le dice a alguien: 'Si cometemos un error, al mínimo error, perdemos'. Eso es parte del cimbronazo que uno de los principales actores del gobierno asume"

Y luego El País saca un artículo sobre cuáles son los efectos de la derogación de 135 artículos de la LUC el domingo a las 4 am… O Santiago González (director de Seguridad y Convivencia Ciudadana del Ministerio del Interior) para explicar el lío del operativo en la cancha de Progreso habla de la LUC, y la defensa de los policías. Pah, yo que sé… en Uruguay esto no pasaba. Si hay que cambiar la ley sobre la veda, cambiémosla, pero mientras, respetémosla. Hay un vacío legal en las redes sociales, y todos jugamos con eso, pero no juguemos con lo que no es un vacío y está claramente reglamentado. La Corte Electoral eso lo tiene, y si no lo tiene, es que no le está prestando atención al Uruguay.

-Cuando el FA hizo su autocrítica tras las elecciones del 2019, un reconocimiento era que no tenían buena comunicación con el interior, con el campo. ¿Mejoró esa comunicación? Parece que no...

-No, hay que empezarla. Cuando asumí como presidente (del FA), en el discurso dije claramente, que teníamos varias prioridades: juventud, mujeres participando de la política, y un diálogo con las fuerzas vivas de cada localidad, cada pueblo, por pequeño que sea. Y entre las fuerzas vivas está el ruralismo, y no sólo los trabajadores, los pequeños y medianos productores, y también las asociaciones que congregan a los productores rurales, al menos para que nos conozcan, para que sepan qué pretensiones teneos de futuro, y sobre todo, para nosotros conocerlos a ellos. Hay dos mundos que no se están mirando: un mundo ciudadano y un interior rural. No sólo nosotros no los miramos a ellos, ellos tampoco a nosotros.

-"Este no es un país dividido en dos, sino que la ley dividió al país en dos", dijo en Desayunos Informales. Pero el resultado es casi idéntico al del balotaje, en 2019...

-Pero este no es un país dividido en dos. Yo salgo por la calle y me saco fotos con la gente de los dos bloques ideológicos. Ahora, hay dos bloques ideológicos, pero conviven armónicamente en un mismo país. Lo hacen en clave democrática, con respeto. Ideológicamente no hay duda, hay dos modelos de país. Uno es el que sostuvo (el diputado colorado, Gustavo) Zubía, con términos un poco brutos, que nadie quiere admitir, pero nadie desmiente: “Vengo a hablar de la LUC. Se terminó el país de la solidaridad y el amor”, y otros que creemos en la justicia social, el desarrollo democrático, y la distribución justa de la riqueza.

Son definiciones cortas, pero en el fondo hay un modelo progresista y un modelo conservador. El modelo progresista cree que mientras los países crecen, tienen que distribuir, en el modelo conservador cuando creció 4,4% del PBI, los salarios cayeron, las jubilaciones cayeron, incluso de los sectores que crecieron mucho en esta etapa, y que acumularon 9.000 millones de dólares. Ese es el modelo que sostiene la mayoría del gobierno hoy. En Argentina tener dos modelos significó una grieta, y en Uruguay conviven. Yo me refería a que la ley no ayudó a convivir de mejor manera, pero no fracturó al país, no generó una grieta.

-¿Por qué se salió a festejar pasadas las 20.30 cuando todavía no había un ganador claro? ¿Cuál era el motivo de esa celebración?

-Se salió a agradecerle a la gente. Había mucha gente desde hacía muchas horas allí, los resultados -creíamos- iban a demorar más de lo que demoraron. Fuimos y agradecimos, en mi discurso dejé muy claro que era muy difícil que llegáramos al resultado. Después fuimos a la sede del Pit-CNT y ya ahí los resultados eran irreversibles. Empezamos a escribir el comunicado, ahí me dicen que (el secretario de Presidencia, Álvaro) Delgado quería hablar conmigo, y ahí ya le dije que aceptábamos que no íbamos a llegar al resultado que buscábamos. O sea que cuando el presidente dio la conferencia ya sabía que habíamos admitido que no se llegaba a la derogación de los artículos. Luego, sobre medianoche, hablé con el presidente y él ya tenía claro que yo había hablado con Delgado. Eso me da tranquilidad porque el presidente no miente, el presidente discrepa conmigo y yo con él, pero ninguno de los dos dice una mentira o un agravio sobre el otro. Yo no sólo respeto a Lacalle (Pou) sino que ha demostrado lealtad en cada diálogo que hemos tenido.

-De cara a este referéndum el FA quedó muy pegado a la imagen del Pit-CNT, por todo lo que fue la campaña. Y esto se vio reflejado en la presencia de sindicalistas en el estrado del discurso final. El Frente Amplio, ¿no tendrá que hacer un esfuerzo por despegarse de la central sindical de ahora en más?

-Por despegarse no. Todos los que subimos al estrado éramos lo que conformábamos la comisión por el Sí. Subieron los tres fentistas: (Rafael) Michelini, (Daniel) Marsiglia y (José) Nunes, por Fucvam subieron Gustavo González y (José) Cal, Amira Fagúndez por la FEUU, y por el Pit-CNT estaban Joselo (López) y Elbia Pereira. Es decir, subieron las organizaciones convocantes. No es que nos rodeamos de sindicalistas…

"Obviamente utilizaron la (camiseta) celeste todo el tiempo. Y la AUF, silencio de radio. Cuando tenga menos rabia voy a llamar a Ignacio Alonso... Que le hayan colocado la camiseta de la selección y no haya protestado, por lo menos, debería explicarlo"

Entonces, despegarnos (del Pit-CNT) no, en todo caso, tenemos que sumar a otras organizaciones. Las izquierdas que se despeguen de la lucha de los trabajadores no tienen futuro. Eso no quiere decir que la opinión del Pit-CNT se transforme en bíblica para el FA. Mucho menos que la palabra del FA se transforme en bíblica para el Pit-CNT. Yo fui presidente del Pit-CNT, y tengo muy claro que el Pit-CNT no consulta al FA para tomar ninguna decisión, ninguna, por pequeña que sea. Pero tengo claro que el FA sí tiene que escuchar la opinión del Pit-CNT siempre, porque es una de las patas sociales de cualquier sociedad. Igual que tiene que escuchar a los jubilados, a los cooperativistas, a los feminismos, a los medioambientalistas, a los ruralistas… Cuánto más grande sea el abanico social con que el FA se comunique, más van a ser las oportunidades de un programa que escuche a la gente.

-Julio María Sanguinetti dijo: “El Frente es el brazo político del Pit-CNT, y la central obrera es el poder”.

-Son chanzas de un viejo lobo de mar… No lo piensa. Un intelectual de la calidad de Sanguinetti, estas cosas no las piensa. Piensa qué le conviene. Son chicanas. Si me decís que lo dijo (el senador nacionalista Sebastián) Da Silva, te dijo: “Ta, lo debe pensar”. Pero alguien que conoce tanto al Uruguay, un estadista de su jerarquía, un escritor de su talla, una persona tan culta como Sanguinetti, ¿pensar así? No. Si le conviene manifestar eso, quizás le convenga, porque va generando una imagen medio demoníaca del movimiento sindical, que es nefasta para una construcción democrática. Un país democrático requiere de movimientos sindicales fuertes, movimientos cooperativos fuertes, feminismos fuertes, pero Sanguinetti juega su propio partido. Yo no creo que él escriba eso en un libro, seguro que no lo escribe.

-Unos días antes del referéndum entrevisté a Graciela Bianchi en 970 Universal y me dijo que había quedado preocupada con declaraciones suyas. Ella entendió que usted había pedido casi que un "co-gobierno", a partir del 28 de marzo. Decía que el FA no termina de asumir que perdió las elecciones nacionales de 2019.

-Y bueno, tiene que ir a meditar. ¿Yo dónde dije eso? A mí me preguntaron sobre una intervención que hizo Richard Read que planteaba: “Sea cual sea el resultado el gobierno debería convocar a un diálogo social”. Eso no es co-gobernar, eso es dialogar. Ella está confundida con los términos. Bueno… está confundida, en general. Pero luego está confundida con los términos. Seguramente, el demonio marxista que lleva adentro no la deja vivir en paz. Diálogo social no tiene nada que ver con co-gobernar.

Diálogo social es cuando hay temas que superan tu período de gobierno, y tenés que hablar con la otra parte, que es la mitad. Por ejemplo, para el Hospital de Clínicas el presidente dice: “Quiero hablar con todas las fuerzas políticas porque quiero dejar un Hospital de Clínicas modelo para dentro de 30 años, y tenemos que estar de acuerdo todos los partidos, porque supera mi gobierno”. ¿Eso es co-gobernar? No. Eso es dialogar socialmente. “Voy a hacer una reforma de la Seguridad Social, convoqué a los expertos”. El FA le dice: “Con eso no alcanza; hay que convocar a un gran diálogo que involucre a los jubilados, a los trabajadores, a los empresarios, a los partidos, al gobierno, y se construye un gran diálogo social”. Eso es buscar consenso.

-El último gobierno de Vázquez no fue muy abierto al diálogo con la oposición, Vázquez a Lacalle Pou lo ignoró olímpicamente...

-No es verdad, lo llamó por el tema de seguridad y hubo varias reuniones en el edificio de gobierno. Y también se reunieron por el tema educación. Y en más de una oportunidad por el tema política exterior, y en más de una oportunidad por UPM. Esa es la realidad. (Jorge) Larrañaga ya no está, pero participó especialmente del diálogo por la seguridad, oficialmente se reunió en casa de gobierno.

"Las izquierdas que se despeguen de la lucha de los trabajadores no tienen futuro. Eso no quiere decir que la opinión del Pit-CNT se transforme en bíblica para el FA. Mucho menos que la palabra del FA se transforme en bíblica para el Pit-CNT"

Lacalle está facultado para gobernar solo, Uruguay es presidencialista, pero si quiere dialogar, ¿cuál es el problema? ¿Quién le pide co-gobernar si ganaron las fuerzas conservadoras en Uruguay?

-¿En qué cree que debería enfocarse el gobierno y el sistema político todo a partir de ahora?

-Desde el primer día se debería haber ocupado de las urgencias de la gente. Cuando se leyó el informe de Facultad de Ciencias Económicas que anunciaba que si no invertías un 1% del PBI 100.000 uruguayos iban a caer bajo la línea de la pobreza, no lo invertiste y cayeron. Esa debería ser una autocrítica del gobierno. Cuando los datos dan que bajaron los salarios, bajaron las jubilaciones, y crecieron los productos de la canasta básica familiar, esas son urgencias de la gente. Cuando las jubilaciones y los salarios caen, (levantarlos) son urgencias de la gente. Cuando les prometieron a los uruguayos que no iban a subir las naftas y los combustibles suben por encima de los salarios y por encima de la inflación, es una preocupación del gobierno. El combustible vale hoy 75 pesos, y tiene una sugerencia de aumentar 5 pesos la nafta y 10 pesos el gas oil, Esto es hoy: si sube esto, sube todo (NdeR: anoche, miércoles 30, el presidente anunció que aumentará 3 pesos la nafta y 5 pesos el gas oil).

-¿Y la reforma de la Seguridad Social?

-Yo parto de la base que sin diálogo social va a tener dificultades. Con diálogo social es una reforma que hay que asumir. Nosotros tenemos hombres y mujeres capacitados para ese diálogo y decisores de la política capacitados para ese diálogo. Ojalá Lacalle tome la posta, y no escuche a (Graciela) Bianchi. Parto de la base que para un cambio estructural que supone pensar 30 o 40 años para adelante, se requieren acuerdos políticos lo más grandes posibles, y dejar afuera a medio país no parece la mejor idea para ningún gobierno.

Tiene que pensar en el trabajo y cómo se construye el trabajo, tiene que pensar en la inversión pública (dos años consecutivos nos prometieron en el Parlamento las mismas inversiones públicas). Luego de finalizado UPM y el Ferrocarril Central, ¿dónde están los proyectos de inversión que el Uruguay va a tener para generar trabajo en la construcción? ¿Se están pensando? Si se están pensando, ¿cómo es que nadie los conoce? Ni siquiera los que licitan estas grandes obras.

¿A dónde vamos hoy en materia de política exterior? ¿Qué pasó con el acuerdo de prefactibilidad que iba a haber con China en diciembre? ¿Qué pasó con el acuerdo con Turquía? No es un problema del ministro (Francisco Bustillo), es un problema de gobierno. No tiene claro hacia dónde va, y la verdad que no hay ninguna política de inserción internacional seria en el Uruguay, que no sea de la mano del Mercosur.

-¿Cuál será su prioridad de ahora en más?

-Mi prioridad es recorrer el país palmo a palmo, y traer insumos para la elaboración del programa del FA, para que el programa sea escuchando al pueblo uruguayo, de cara al 2024. Pero no va a terminar en el 2024 mi recorrida pueblo a pueblo, va a seguir hasta dejar la presidencia del Frente Amplio. Claramente he dicho y he manifestado en múltiples oportunidades que no voy a ser candidato, que mi objetivo principal es hacer una buena presidencia del FA. A eso le estoy dedicando muchas horas del día.

-¿Sigue inmaculada su relación con el presidente de la República -que es buena- o a partir de esta campaña quedaron algunos malhumores?

-Ni él fue insultante, ni yo fui insultante. Me podés revisar de punta a punta la campaña (debo haber tenido 500 oratorias) y ni descalifiqué, ni agravié, ni insulté. Yo lo escuché hablar a él y ni agravió, ni insultó ni descalificó. Y eso permite tener vínculos adecuados.

-Bueno, dijo que cree que él violó la Constitución al participar activamente defendiendo la LUC…

"Lacalle está facultado para gobernar solo, Uruguay es presidencialista, pero si quiere dialogar, ¿cuál es el problema? ¿Quién le pide co-gobernar si ganaron las fuerzas conservadoras en Uruguay?"

-Sí, son opiniones, no insultos. Yo dije que está en duda si la violó o no. De hecho, hay constitucionalistas que opinan hacia un lado y hacia el otro. Capaz que habría que dejar más claro qué es lo que queremos decir con el artículo 77 de la Constitución, capaz que tendríamos que dar un debate antes de que haya otro referéndum. Un presidente que no aceptara una opinión diferente o que tuviera problemas con la organización política más grande del país no sería Lacalle Pou. Habría otros en Uruguay que llegarían a esos niveles, pero no Lacalle Pou.

- ¿El FA hoy es una fuerza política feliz?

-Sí, es una fuerza política que sigue en construcción, que mantuvo la unidad en 51 años, cosa que no ha pasado en casi ningún partido de izquierda de América Latina, que efectivamente sigue avanzando, creciendo, y con chances de gobernar, y que se paró sobre sus propios pies a dos años de la derrota cuando nadie lo esperaba. Las encuestas de opinión, aunque son solo una foto, nos dan 8 o 9 puntos encima de lo que nos daban hace cinco años, y eso en sí mismo, genera optimismo en el frenteamplismo.

Pero sobre todo es feliz porque recuperó la militancia territorial al máximo. Ustedes, los periodistas, que salían a la calle veían miles de militantes frenteamplistas militando el Sí a morir. Se recuperó la mística, la felicidad, la construcción colectiva, el debate político profundo. La gente es feliz cuando puede mirar al futuro con esperanza, y cuando mirás al Frente Amplio con esperanza, es una fuerza feliz.

Por César Bianchi