En su cuento “La esperanza”, el escritor francés Villiers de L’Isle Adam narra la peripecia final de un hombre preso y torturado por la inquisición española, en vísperas de su ejecución.

Esa noche, el condenado aprovecha una serie de supuestos descuidos de sus captores y consigue escapar de su celda. Tras deambular por los pasillos, logra salir a los jardines exteriores y su corazón se alboroza con la inminente libertad. Entonces descubre la ominosa verdad: los “descuidos” habían sido parte de un plan de sus captores para infligirle un tormento final: la esperanza.

Del mismo modo, el tiempo atmosférico parece reservarnos una argucia similar: una lluvia que promete alivio ante el calor, pero no cumple.

Así lo sugirió este jueves el meteorólogo Guillermo Ramis, en su columna matutina en Informativo Sarandí.

En su pronóstico, el profesional dijo que en la presente jornada podrían producirse algunos chubascos, y anunció para Montevideo lluvias a partir “de la última hora de la noche, y hasta las siete de la mañana del viernes”. Luego, el agua “se moverá muy rápido hacia el norte”.

Sin embargo, el agua caída del cielo no supondría necesariamente un alivio en las altas temperaturas, e incluso podría resultar contraproducente.

Esto sucedería porque, según Ramis, “continúa la saga de días húmedos”, y porque la lluvia de la madrugada del viernes sería muy escasa, de “unos 3 o 4 milímetros”.

Por ello, esas precipitaciones —que no bastarán para abatir el déficit hídrico— podrían convertir el ambiente en un horno de vapor.

En concreto, la evaporación de la lluvia del viernes se traduce en “humedad que se acumula en las capas bajas de la atmósfera”, lo que producirá “un sábado bastante bochornoso”, y un domingo por el mismo estilo.

Si bien las temperaturas previstas por Ramis para el fin de semana en Montevideo no superan los 27 grados, la humedad atmosférica podría generar una situación de “pesadez” bastante molesta.