Un terrible caso de maltrato animal conmueve por estas horas a la ciudad de Paysandú. El hecho fue denunciado en redes sociales por la ONG local Amigos de los Animales, que acoge perros y gatos sin hogar, organiza jornadas de adopción y brega por el cumplimiento de los derechos de los animales.

De acuerdo con lo denunciado, una perra fue muerta y destripada, presuntamente en el marco de un conflicto vecinal.

“Una familia alquiló una casa y al entrar encontró dos perros en estado deplorable: desnutridos, abandonados, muriéndose de hambre. Días después, por problemas entre vecinos, uno de ellos fue usado como represalia. La sacaron, la mataron, la abrieron y la desmembraron. Después, devolvieron su cuerpo al patio”, escribió la ONG. De acuerdo con dicho reporte, el factor desencadenante del hecho habría sido que una de las familias litigantes le habría cortado el suministro de agua a la otra.

Laura de León, referente de la ONG, dijo al periódico sanducero El Telégrafo que, al advertir la horrible situación, la dueña del can se comunicó con la organización.

“La hembra apareció descuartizada. Cuando me pasó la foto por WhatsApp, le pedí que inmediatamente enviase el cadáver a la veterinaria. Me respondió que lo tiró a la volqueta porque llamó a la Policía, que asistió al lugar y le indicaron que si no tenía dónde enterrar el cadáver, lo pusiera en una bolsa y lo tirara a la volqueta. Es así que no tenía el cuerpo para su análisis”, explicó la mujer, quien lamentó la desaparición del cuerpo, principal evidencia para una eventual investigación.

“Al parecer la Policía no está capacitada para advertir a las personas que, ante un caso de crueldad extrema, deben preservar el cuerpo para una autopsia. No tienen idea porque no los instruyen”, señaló.

A falta de evidencia física, solo queda la información que aportan las imágenes captadas. En ellas, “claramente se observa que el animal es piel y huesos, por lo tanto no fue descuartizado para otros fines”, señaló De León, quien detalló que en el lugar no aparecieron órganos ni rastros de sangre.

“Es decir, lo sacaron de la vivienda, lo mataron en otro lugar y lo tiraron nuevamente en el patio”, afirmó.

“Por esa razón no tenemos a quién denunciar ante el INBA [Instituto Nacional de Bienestar Animal], porque si bien hay una sospecha sobre los vecinos, tampoco hay pruebas y, ahora sin cuerpo, la Policía no se tomará el trabajo de continuar con las averiguaciones”, sostuvo. Pese a ello, el presidente de esa institución, Esteban Vieta, se comunicó con De León y le confirmó que este sábado viajará al departamento para evaluar la situación.

De León remarcó la importancia de realizar autopsias en estos casos para determinar cómo ocurrió la muerte del animal.

“Porque tampoco sabemos si lo mataron antes de hacer esa crueldad o pasó como la perra Yuli, que la decapitaron viva. Estimo que este caso es igual porque no se explica de otra forma que no sea una venganza. Es decir, fue intencional y para dejar un mensaje. Así que nuevamente desde la ONG visibilizamos el caso para que no quede en la nada. Y si esto no genera consecuencias, es que —como sociedad— lo permitimos”, enfatizó.

En cuanto al otro perro abandonado en la finca, la organización ya se hizo cargo de su cuidado. “Hoy está con nosotros... es piel y huesos, apenas se sostiene en pie. Si bien ya está fuera de peligro, él aún no lo entiende. Está alerta, aterrado, con una mirada que parte el alma. ¿Cómo no estarlo después de ver morir despedazada a su hermana?”, planteó la ONG.