Contenido creado por Gerardo Carrasco
Internacionales

En sus palabras

Otra versión: testimonios sugieren que accidente de trenes en España no fue como se dice

Sobrevivientes de la tragedia aseguran que no hubo colisión entre las formaciones, sino un “roce lateral”.

23.01.2026 15:22

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2026-01-23T15:22:00-03:00
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La reconstrucción inicial del accidente ferroviario ocurrido en Adamuz, España,  comenzó a ser cuestionada a partir de los testimonios de pasajeros que viajaban en el tren del servicio Iryo, uno de los involucrados. En concreto, sostienen que no se produjo un choque frontal entre convoyes, sino un roce lateral a gran velocidad que derivó en el desequilibrio y posterior descarrilamiento de varios vagones.

Con el paso de las horas y la aparición de relatos directos de personas que se encontraban a bordo de los trenes siniestrados, tomó fuerza una versión distinta a la difundida en un primer momento. Según estos testimonios, el Iryo sufrió sacudidas cuando un tren de Alvia pasó por la vía contigua a gran velocidad, se produjo un roce entre ambos y, como consecuencia, varios vagones terminaron descarrilando. Esta hipótesis permitiría explicar algunas de las incógnitas aún sin resolver, entre ellas el audio del maquinista del Iryo, en el que no hace referencia a un choque ni menciona al otro tren, pese a que la versión inicial indicaba una colisión a los pocos segundos.

Las dudas surgieron precisamente tras conocerse esa grabación. En el audio, el conductor del Iryo no menciona un impacto ni advierte sobre la presencia inminente de otro convoy, a pesar de que según la primera reconstrucción, el Alvia habría colisionado apenas 20 segundos después. Para algunos pasajeros, ese silencio solo se explica si el choque frontal nunca ocurrió.

Varios de los viajeros que se desplazaban en el Iryo comenzaron a relatar públicamente lo sucedido, según recoge el periódico local El Diario. Uno de ellos, que aseguró viajar en el vagón 5 y presentó su billete como respaldo, describió el momento del incidente: “A los pocos segundos de notar sacudidas y ver cómo el vagón 6 se tambaleaba, pasó el Alvia a toda velocidad. No fue un choque, fue un roce. A esa velocidad, los dos trenes se desequilibraron y acabaron descarrilando”. Otro pasajero coincidió plenamente con esa versión y afirmó: “Fue exactamente así. Es imposible que el maquinista se diera cuenta. Ni nosotros fuimos conscientes en el momento. Notamos el balanceo, vimos pasar el otro tren y luego el descarrilamiento. Pero cuando nos bajaron, el Alvia ya no estaba allí”.

Los testigos subrayaron que la diferencia entre un choque frontal y un roce lateral resulta clave para dimensionar la gravedad del siniestro. “De habernos golpeado de lleno, no estaríamos aquí”, expresó uno de ellos. De acuerdo con este relato, “el contacto se habría producido entre los vagones 6 o 7 del Iryo, muy lejos de la cabina del conductor. Entre ese punto y el maquinista habría hasta 70 metros de distancia, lo que explicaría por qué el conductor no habla de impacto alguno en su comunicación. Yo estaba sentado de cara al vagón 6. Lo vi todo”, insistió el pasajero del vagón 5.

Los pasajeros indicaron además que se pusieron a disposición de la investigación para aportar su testimonio y contribuir al esclarecimiento de lo ocurrido en el accidente de Adamuz, un hecho que continúa generando interrogantes y revisiones sobre su dinámica.