El presidente Yamandú Orsi hablará este jueves al mediodía ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el marco de su visita a la ciudad de Nueva York.

Según informa este jueves el semanario Búsqueda, fuentes del gobierno habrían adelantado que el discurso de Orsi incluiría una defensa del multilateralismo en medio de un mundo polarizado y también aludiría a la crisis que atraviesa actualmente Cuba, tema este último que también fue abordado por su par brasileño, Lula da Silva.

La mención a la cuestión cubana estaría dentro de los lineamientos previstos por el Frente Amplio (FA). En ese sentido, el presidente de la fuerza política, Fernando Pereira, había expresado públicamente que el discurso de Orsi ante la ONU podía ser una oportunidad para expresar solidaridad con el país caribeño.

Sin embargo, todavía no es seguro que este tema sea incluido en la alocución del mandatario y, en caso de que lo haga, en qué términos sería.

El martes, en su intervención en el mismo foro, el presidente estadounidense Donald Trump fue especialmente agresivo con el régimen isleño.

“Cuba caerá”, afirmó Trump durante su discurso. El mandatario estadounidense sostuvo, además, que “el régimen comunista está bajo una fuerte presión, la más fuerte que haya conocido jamás”.

Orsi también recibió una invitación para reunirse con el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, una figura vinculada al ala izquierda del Partido Demócrata. El encuentro finalmente no se concretó por cuestiones de agenda, informó el citado medio invocando fuentes gubernamentales.

Mamdani mantuvo en los últimos días reuniones con otros dirigentes de izquierda, entre ellos el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez; y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.

La negativa de Orsi a reunirse con el gobernador neoyorquino podría leerse como una movida de cautela en un contexto regional complejo, con la finalidad de evitar un eventual “aislamiento ideológico”.

En ese sentido, es necesario tener en cuenta los recientes triunfos de proyectos políticos neoliberales en Chile, Perú y Colombia y la incertidumbre que existe respecto a las elecciones que se llevarán a cabo en Brasil el mes próximo, y en las que las encuestas marcan un empate técnico entre Lula da Silva y el opositor Flávio Bolsonaro.

En su exposición, el mandatario uruguayo se refirió a diferentes situaciones.  

“Comparezco ante esta asamblea en nombre de un país joven, que aprendió a lo largo de su historia que gobernar no es solo administrar los recursos o instituciones; gobernar es, ante todo, trabajar por el bienestar de las personas”, inició Orsi su discurso.

Sobre esto último, reconoció que ha sido uno de los “grandes propósitos del Uruguay” para “construir una sociedad en la que la dignidad, la libertad, la convivencia y las oportunidades puedan ser parte de la vida cotidiana de sus ciudadanos”, agregó.

“Si hay una palabra que resume buena parte de nuestra vocación como país, esa palabra es paz. No concebimos la paz simplemente como la ausencia de guerra; la entendemos como una construcción permanente, la posibilidad para que las personas puedan vivir, trabajar, educar a sus hijos, desarrollar sus proyectos y mirar hacia el futuro sin miedo”, añadió.

Además, señaló que en Uruguay se busca resolver los problemas “mediante las instituciones, el diálogo y la búsqueda de acuerdos”. En ese sentido, Orsi dijo que reafirmó “contribuir con las misiones de paz, con un profundo sentido de la responsabilidad y la solidaridad”. “Hombres y mujeres uruguayos pueden dar testimonio del valor que esta herramienta tiene a la hora de aliviar el sufrimiento y de garantizar el respeto por la vida humana de las poblaciones más indefensas”, dijo.

“Somos un país de grandes convicciones. Una de esas convicciones es que la construcción de la paz nunca se termina, no podemos darla por garantizada. Cada generación tiene la responsabilidad de volver a construirla. No puede haber paz para unos y otra paz para otros”, detalló.

Con respecto a la construcción de paz, Yamandú Orsi reconoció que “no hay sufrimiento que importe más porque ocurra más cerca, ni vidas que valgan menos porque nacieron en otro territorio”.

“Cuando las personas sufren, la humanidad entera tiene una responsabilidad. Cuando un pueblo es desplazado, cuando una familia pierde su hogar, cuando los jóvenes no encuentran salida y se ven amenazados en su salud mental, cuando un niño nace bajo el estruendo de las armas, cuando millones de personas viven en la pobreza o sin ninguna oportunidad, no podemos permanecer indiferentes”, aseguró el mandatario.

“Tampoco podemos ser indiferentes ante un estado de guerra interminable; el miedo y el dolor que genera el crimen organizado, la amenaza permanente del terrorismo, la represión que surge de la tiranía o el sufrimiento que provoca un férreo bloqueo económico como el que sufre el pueblo cubano. No creemos que posicionarse de un lado o del otro de una guerra, de una confrontación contribuya necesariamente a resolverla. Muchas veces, por el contrario, profundiza esas divisiones”, agregó.

En ese sentido, detalló que el camino de Uruguay es buscar “caminos de entendimiento”, con el objetivo de que haya espacios de diálogo y “contribuir a que los conflictos encuentren una salida pacífica”. “Esto significa que la paz exige algo más difícil que tomar partido. Exige trabajar para que ese enfrentamiento pueda terminar lo antes posible”, añadió.

En la misma línea, llamó a “recuperar algo que en ocasiones parece haberse perdido en el debate internacional: la humildad”. “Los uruguayos tenemos una expresión que resume la manera de entender la convivencia; nadie es más que nadie. Ningún país es dueño de la verdad absoluta, ninguna nación tiene el monopolio de las soluciones, ninguna sociedad puede pretender que su experiencia histórica sea universal. Ningún pueblo debería ser condenado a elegir modelos impuestos desde fuera”, dijo.

Además, explicó que la “humildad no significa debilidad”, sino que es reconocer las “propias limitaciones”. “Venimos de un país diverso en sus opiniones, pero profundamente comprometido con la posibilidad de construir el futuro común”, afirmó.

Orsi añadió que desde Uruguay se cree que esa “diversidad en las ideas y cohesión en el futuro” puede ser nuestro aporte para la comunidad internacional.

Por otro lado, se refirió a que en la actualidad “la desigualdad extrema continúa siendo una de las grandes amenazas para la convivencia”. “La pobreza sigue privando a millones de personas de oportunidades básicas y las guerras continúan destruyendo vidas, comunidades y esperanza”, agregó.

“Mientras discutimos sobre crecimiento, tecnología, inteligencia artificial, transición energética o nuevas formas de producción, hay millones de personas que siguen preguntando algo mucho más elemental: cómo alimentar a sus hijos, cómo tener una vivienda, cómo conseguir un empleo o cómo vivir mañana sin miedo. No podemos perder de vista esta realidad”, aseguró Orsi.

Además, afirmó que el desarrollo “tiene sentido cuando mejora las vidas de las personas”. “La economía tiene sentido cuando está al servicio de la sociedad. La tecnología tiene sentido cuando amplía nuestras libertades y las oportunidades. La política tiene sentido cuando es capaz de transformar la realidad para llevar felicidad a nuestra gente”, añadió.

“Necesitamos instituciones multilaterales más eficaces, más representativas, más cerca de las personas y capaces de responder a los desafíos de nuestro tiempo. Necesitamos cooperación, solidaridad y mostrar austeridad desde estos ámbitos, pero sobre todo, necesitamos volver a confiar en nuestra capacidad colectiva para cambiar las cosas”, afirmó.

“En el fondo, la idea misma de bienestar y de progreso nace de algo profundamente humano: la capacidad de reconocer el sufrimiento y negarse a aceptar la inercia. El ser humano es creador, precisamente porque no se resigna, percibe aquello que duele, aquello que puede ser diferente y entonces aparece el deseo de cambiarlo”.