Las vacaciones son la época ideal para disfrutar de la buena vida. Viajes, horas de esparcimiento y simples siestas son algunos de los programas elegidos a la hora de vacacionar. Entre estos placeres también figura la gastronomía.

En vacaciones tenemos más tiempo para el ocio, y por lo tanto, mucho más tiempo para planificar y elaborar nuestro menú diario.

Los problemas surgen a partir del momento que terminan las vacaciones y subimos a la balanza para controlar el peso. En el caso de Semana de Turismo, esos quilitos de más pueden multiplicarse debido al abundante chocolate que se suele consumir durante toda la semana.

La nutricionista Lucía Perez Castells dijo a Montevideo Portal que "después de Semana de Turismo, la gente viene con mucha expectativa por ver qué paso con su peso". "Durante esta semana la gente viaja hacia el exterior, hacia el interior del país o acampa. No es que el centro sea la comida, pero por lo general se cocina mucho más. Mucha gente almuerza y ya piensa en la cena. Por lo general son cosas más ricas y más abundantes. Durante las vacaciones la gente tiene una actitud más permisiva con la comida".

"Después vienen las consecuencias. Algunos hacen más ejercicio porque eligen lugares donde se puede pasear, caminas y hacer actividad física. Pero la cuota de ingreso calórico al organismo aumenta de forma importante. Luego el lunes al retomar la actividad, viene un sentimiento de culpa y expectativa para ver si aumentó de peso por todo lo ingerido. Después se vuelven a los cuidados y a buscar la mejor línea. En vacaciones la gente se da esos permisos para comer y a veces se olvida que abusar de las calorías hace que después tengan un rebote importante. Se cuidan todo el invierno y recuperan de golpe una serie de kilos que no estaban previstos", destacó Castells.

La nutricionista recomendó "aprender a disfrutar de la comida comiendo mejor", y no olvidar la ingesta de frutas, verduras y productos integrales.