Varias ciudades ucranianas, entre ellas Kiev, fueron blanco de bombardeos rusos el sábado, que causaron al menos un muerto y una treintena de heridos a pocas horas de terminar el año, el mismo día en que Vladimir Putin afirmó que “la justeza moral” está de su parte.

En Kiev, periodistas de la AFP escucharon al menos 11 explosiones, mientras la ciudad se preparaba para celebrar el Año Nuevo, a pesar de más de diez meses de combates en el frente desde que Rusia invadió el país en febrero. 

Según el gobierno municipal de la capital, al menos una persona murió y 22 resultaron heridas en los ataques, que arrancaron la fachada del hotel Alfavito, en el centro, dejando escombros por la calle, según la AFP. 

Las aceras cercanas estaban cubiertas de cristales de ventanas reventadas, incluidas las del Palacio Nacional de las Artes.  

El cineasta Yaroslav Mutenko, de 23 años, vecino del barrio, dijo que se estaba duchando antes de ir a una fiesta de Nochevieja cuando oyó una explosión. El último bombardeo ruso no le quitó las ganas de ir.  

“Nuestros enemigos, los rusos, pueden destruir nuestra calma, pero no pueden destruir nuestro espíritu. Este año es importante tener gente cerca”, afirmó.

Tras los bombardeos del sábado, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, aseguró que “Ucrania no perdonará” a Rusia y dijo que “aquellos que ordenaron estos ataques, aquellos que los ejecutaron, no se beneficiarán de ningún indulto”.

Misiles de crucero

En el resto de Ucrania, los ataques rusos causaron destrozos e incendios en Mikolaiv, en el sur, donde al menos seis personas resultaron heridas, y en Jmelnitski, en el oeste, donde cuatro personas resultaron heridas. 

Según el jefe del Estado Mayor ucraniano, Valerii Zaluzhnyi, las fuerzas rusas dispararon 20 misiles de crucero, incluido desde bombarderos en el mar Caspio, 12 de los cuales fueron derribados por la defensa antiaérea. 

Tras varios reveses militares en el frente, Rusia ha optado desde octubre por la táctica de bombardear las infraestructuras ucranianas, lo que provoca cortes masivos de electricidad y agua corriente. 

Este mismo sábado, en su mensaje de Año Nuevo retransmitido por la televisión, Vladimir Putin aseguró que la “justeza moral e histórica” estaban “del lado” de su país. 

“Hoy luchamos por ello, protegiendo a nuestro pueblo en nuestros propios territorios históricos, en las nuevas entidades constituyentes de la Federación Rusa”, afirmó. 

Rusia aseguró en septiembre haberse anexionado cuatro territorios ucranianos que controla al menos parcialmente, siguiendo el patrón de su anexión de la península de Crimea en marzo de 2014. 

“Debilitar a Rusia” 

El presidente ruso también denunció la “verdadera guerra de sanciones que nos ha sido declarada” por los occidentales. 

“Los que la lanzaron esperaban la destrucción total de nuestra industria, de nuestras finanzas y de nuestros transportes. Eso no ocurrió”, dijo.

Además acusó a Estados Unidos y Europa de “usar cínicamente a Ucrania y su pueblo para debilitar y dividir a Rusia”. 

“Occidente mentía sobre la paz y se preparaba para la agresión. Y hoy no se avergüenza de admitirlo, a plena luz del día”, declaró el jefe de Estado ruso. 

Putin condecoró al comandante de las fuerzas rusas en Ucrania, Serguéi Surovikin, y brindó con champán con soldados de uniforme, según las imágenes de la televisión pública. 

Poco antes del discurso de Putin, su ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, prometió a sus soldados una victoria “inevitable” en Ucrania. 

Su ministerio anunció el sábado la toma de la pequeña aldea de Dorojnianka, en la región de Zaporiyia, en el sur de Ucrania, una de las pocas conquistas reivindicadas ya que hay pocos cambios en las posiciones por el invierno. 

También informó de un nuevo intercambio de prisioneros con Ucrania, que supuso la devolución de 82 militares rusos.

Por Robbie Corey-Boulet para AFP