El pasado martes 4 de noviembre, una mujer fue asesinada a disparos en la calle y a plena luz del día en Sepetiba, barrio del oeste de la ciudad de Río de Janeiro.
La víctima fue identificada como Laís Pereira, de 25 años, quien en el momento del ataque caminaba junto a su hijo de dos años, quien resultó ileso. Laís también era madre de una niña de cuatro años, a quien acababa de dejar en la escuela.
Feminicidio
— babado na real (@Rebeka290893020) November 6, 2025
KAIS foi assassinada na frente do filho de 2 anos em Sepetiba.
Que conhecer este cruel , maldito , assassino , denuncie sociedade
A família dele conhece , denúncia este covarde . pic.twitter.com/OgeopFahIX
Si bien el crimen presentaba características que apuntaban a un posible ajuste de cuentas, esta hipótesis no satisfizo a los investigadores: la víctima era una ama de casa de la zona, sin ninguna relación con el crimen organizado ni el mundo de las drogas.
Días después, las pesquisas arrojaron resultados y le dieron la razón al poeta español Juan Eduardo Cirlot, quien alguna vez escribió: “Lo espantoso es sencillo y está siempre muy cerca”.
Según informara el portal noticioso G1, la autora intelectual del crimen es Gabrielle Cristine Pinheiro Rosário, actual pareja del excompañero de la víctima, quien quiso quitarla de en medio para asumir la maternidad de los niños. En particular de la hija mayor, con quien se habría encariñado.
Gabrielle Cristine Pinheiro Rosário
Mediante el pago de 20.000 reales (unos 150.000 pesos), Pinheiro contrató los servicios de dos sicarios, identificados como Erick Santos Maria y Davi de Souza Malto, quienes estudiaron la rutina de Laís y eligieron el momento ideal para emboscarla.
Erick Santos Maria, quien presuntamente conducía la moto desde la que su cómplice disparó, se entregó en la tarde del pasado viernes. Horas más tarde, Davi de Souza Malto, presunto autor material del asesinato, se entregó en un bar de Duque de Caxias y fue trasladado a la División de Homicidios.
Erick Santos Maria y Davi de Souza Malto
La policía supo el nombre de Davi gracias a su propia madre, Kelly Silva de Souza, quien reconoció a su hijo en las imágenes de las cámaras de seguridad y decidió denunciarlo.
“En las imágenes vi que era él. Iba por ahí diciéndoles a los vecinos que había hecho algo muy malo, que había matado a alguien por dinero. Lo relacioné; cuando vi la imagen, lo reconocí”, dijo Kelly, quien aseguró que la posibilidad de que su hijo pudiera cometer un asesinato no se le pasó jamás por la cabeza.
“Donde vivimos, todos pueden dar fe de lo amigable que era con la gente. No puedo aceptarlo. Reconocí a mi hijo en las fotos. Llamé para denunciar a mi hijo. Porque mi hijo nació en la iglesia, tocaba la guitarra en el grupo de alabanza. Jamás imaginé que mi hijo le quitaría la vida a una niña inocente. Lo crie con mucho esfuerzo”, dijo entre lágrimas.
Laís Pereira
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