El cielo se volvió rojo intenso y generó asombro en varias localidades de Australia Occidental, como Shark Bay, Denham y Karratha. Las imágenes se viralizaron rápidamente y muchos pensaron que se trataba de filtros o ediciones.
Sin embargo, especialistas confirmaron que el fenómeno es real y tiene una explicación atmosférica. El cambio de color se produjo por el polvo levantado por los fuertes vientos del ciclón, que avanzaba hacia la costa en ese momento.
Según informó Accuweather, en esa región, el suelo contiene grandes cantidades de óxido de hierro, lo que le da su tonalidad rojiza. Cuando el viento levanta ese material y lo dispersa en el aire, altera la forma en que se filtra la luz solar.
Esto se explica por la dispersión de Rayleigh: en condiciones normales predominan los tonos azules, pero con partículas más grandes en suspensión, como polvo, las longitudes de onda rojas se vuelven dominantes y tiñen el cielo.
El resultado fue un paisaje inusual, con un tono rojizo oscuro que muchos describieron como “apocalíptico”.
El ciclón Narelle también provocó impactos más allá del efecto visual. Durante su pico, registró vientos cercanos a los 200 km/h, generó daños materiales, cortes de energía y obligó a evacuaciones en zonas de riesgo.
Además, las tormentas de polvo redujeron la visibilidad y afectaron la calidad del aire. Las autoridades advirtieron por riesgos para personas con problemas respiratorios y posibles lluvias intensas en las horas siguientes.
Aunque el sistema se debilitó, meteorólogos señalaron que este tipo de fenómenos extremos podría volverse más frecuente, en línea con los cambios en las condiciones climáticas globales.