Un niño de 12 años murió después de haber estado hospitalizado desde el domingo pasado, tras ser atacado por un tiburón, mientras nadaba con sus amigos en el puerto de Sídney, Australia.
En un comunicado difundido por el Hospital Infantil de Randwick, en el este de Sídney, los padres del menor confirmaron el fallecimiento de su hijo.
"Nico era un joven alegre, amigable y deportista, con un espíritu bondadoso y generoso. Siempre estuvo lleno de vida y así lo recordaremos", señala el texto.
Los padres afirmaron que se sienten "devastados" y agradecieron a socorristas y médicos "todo lo que hicieron para cuidar a Nico", al tiempo que pidieron que se respete su privacidad durante "estos momentos tan difíciles".
El ataque se produjo alrededor de las 16:20 hora local del domingo pasado, cuando el menor se encontraba con un grupo de amigos saltando desde una cornisa rocosa de unos seis metros de altura hacia aguas poco profundas y turbias.
Según la Policía de Nueva Gales del Sur, donde se ubica Sídney, la rápida reacción de los amigos del niño, que se arrojaron al agua para socorrerlo antes de la llegada de los equipos de rescate, fue determinante para salvarle la vida en un primer momento.
Posteriormente, agentes de la policía marítima consiguieron sacarlo del agua y le colocaron torniquetes en ambas piernas para detener la hemorragia, antes de trasladarlo a un hospital, donde falleció tras permanecer varios días en cuidados intensivos con heridas graves en las extremidades inferiores.
Las autoridades señalaron que, de forma preliminar, el ataque habría sido causado por un tiburón toro, una especie común en el puerto de Sídney.
Entre el domingo y este martes se produjeron cuatro ataques de tiburón en Australia, incluido el que sufrió el menor. Una persona resultó gravemente herida, mientras que otras dos lograron escapar con lesiones leves durante esta serie de incidentes.
El tiburón toro es una de las especies más conocidas en aguas australianas por su tamaño y fuerza, así como por su capacidad de habitar tanto aguas saladas como dulces, lo que le permite internarse en estuarios y zonas costeras, con gran afluencia de bañistas y pescadores.
Estos escualos pueden superar los tres metros de longitud y figuran entre los responsables de muchos de los encuentros entre tiburones y humanos en la costa este de Australia, incluida la bahía de Sídney, donde son atraídos por bancos de peces y por condiciones de agua turbia tras intensas lluvias.
En 2025 se registraron al menos una decena de ataques de tiburón en el país, incluido uno contra un niño de 9 años que logró sobrevivir, de los cuales cinco resultaron mortales.
Con información de EFE