Balance de blancos

Nicolás Olivera: “Nuestro rol no es estar en contra, sino cambiar la vida de la gente”

El intendente de Paysandú habló sobre la interna blanca, sus preocupaciones para el litoral y la denuncia recibida en la Jutep.

30.04.2026 06:34

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Por Gonzalo Charquero

El intendente de Paysandú, Nicolás Olivera, se ha posicionado en la interna del Partido Nacional con cierta distancia respecto de otros de sus compañeros de partido en lo que hace al vínculo con el gobierno.

Aunque no deja de ser crítico y de señalar la “inacción” o temas pendientes, el dirigente de D-Centro plantea también la necesidad de impulsar una agenda alternativa de temas desde su partido, a la que hoy entiende que le “falta contundencia”.

“Hay algunos que dicen: ‘Bo, pero nuestro rol es estar en contra’. No, nuestro rol no es estar en contra: nuestro rol es cambiar la vida de la gente”, dijo en entrevista con Montevideo Portal, donde también habló de su posicionamiento en la interna blanca y de cómo imagina el camino de los blancos hacia 2029.

En la entrevista, Olivera también abordó su vínculo con el presidente Yamandú Orsi, los problemas de las industrias ubicadas al norte del río Negro y la denuncia que un edil frenteamplista le hizo ante la Junta de Transparencia y Ética Pública (Jutep).

¿Dónde te parás hoy en día en la interna del Partido Nacional?

Nosotros nos paramos desde el pragmatismo. Creo que hoy nuestro partido tiene que estar con una agenda arriba de la mesa, no solo en el modo reactivo, no solo en el modo de lo que hace el gobierno o de qué opinamos de los temas que pone el gobierno arriba de la mesa.

El partido tiene que dar un modelo del país a la gente, tiene que ofrecer un modelo, una agenda de cuatro o cinco temas que la gente quiere saber a ver qué opinan. Si gana el Partido Nacional, ¿qué va a hacer en el tema de seguridad, en el tema de pobreza infantil, en el tema de salud mental o en el tema de competitividad? ¿Qué concepción tenemos nosotros? Estoy parado ahí. Hoy nuestro partido precisa una agenda que ofrecer.

¿No la está dando?

Creo que nos falta contundencia en la agenda. Un partido político no puede andar con medias tintas: tiene que ser categórico en ese sentido. La gente no puede tener dudas de qué queremos de nuestro país en el tema de seguridad o competitividad. ¿Qué opinamos nosotros en materia de los emprendimientos que puedan radicarse fuera de la zona metropolitana de Montevideo? ¿Va a haber o no va a haber proactividad en el tema de energía y la logística? ¿Qué creemos de las relaciones laborales? Esas cosas tienen que ser parte de una plataforma, y ya hay que empezar a trabajar en eso.

En un año de Mundial, en una cancha de fútbol, ¿dónde te ponés en el Partido Nacional?

Uno que corra mucho, uno que corra mucho. Hace falta gente que corra mucho.

¿Por alguna banda en particular?

No sé, pero no se puede entrar al partido sabiendo que tenés a Messi o tenés a Suárez en la cancha y que del otro lado tenés a 11 jugando. Necesitas gente que labure, que la sude. Que ponga corazón, que ponga pienso, que ponga músculo. Me parece que el partido precisa eso.

Hablábamos recién del tema de fijar posiciones, pero también has tenido una postura crítica con el tono de algunas cuestiones de la oposición. ¿Cómo se conjuga ese tema? ¿La oposición no es marcar también?

Es marcar, y es lo otro. No es solo estar esperando que el gobierno diga algo para decir “no estoy de acuerdo” o “voto en contra”. Es lo otro; es ofrecer una agenda. ¿Cuál es la razón de ser de cualquier partido político en el mundo? Ser gobierno. Llegar un día a tener una herramienta para que tus ideas, las causas que vos defendés, se transformen en hechos, en acciones, en resultados. Para eso tenés que tener una plataforma, para eso la gente tiene que saber de qué estás hablando; de cómo vas a sacar a los gurises de la pobreza, de cómo vas a hacer que el Uruguay deje de estar tan descohesionado; que si te toca vivir en Artigas, en Paysandú o en Rivera tengan las mismas oportunidades, que las empresas puedan radicarse en cualquier lado y tengan también determinados incentivos para no terminar solo en el embudo de la zona metropolitana. Tenés que saber de esas cosas y ofrecérselas. Nuestro partido tiene que caer en caja, que en octubre y noviembre la gente dijo ustedes son oposición. Y está bien: la oposición, entre otras cosas, marca y controla. Pero en mayo le dijo a 14 compañeros: ustedes son gobierno. La mayor parte del territorio está gobernado por algún intendente del Partido Nacional. Entonces, ¿cómo armonizás ser gobierno y ser oposición también? Bueno, proponiendo, construyendo agendas y marcando cuando tenés que marcar, no solo una ni solo otra.

¿Cómo es tu vínculo hoy en día con el presidente?

Es bueno, es muy bueno. Somos tres millones y medio, mirá si nosotros nos diéramos el lujo de andar a los tiros entre nosotros con el gobierno o entre el gobierno con nosotros cuando tenés que construir respuestas. ¿Quién se puede dar ese lujo? ¿Quién puede llegar a ser tan mezquino de que, si hay cuestiones que dependen de uno y del otro por razones, por fuera de lo pragmático, por fuera de lo razonable, diga “fulano quiere tomar distancia”? No tiene razón de ser. Hay algunos que dicen: ‘Bo, pero nuestro rol es estar en contra’. No, nuestro rol no es estar en contra: nuestro rol es cambiar la vida de la gente. ¿Por qué podemos convivir 19 intendentes que somos de partidos distintos y de lugares distintos? Convivimos con los mismos problemas todos. Entonces, ¿qué espacio te queda para la política de esa minúscula, del blanco, colorado o frenteamplista? No, tenemos problemas mucho más graves todos los días.

Cuando dijiste tu frase del gobierno “medio pelo”, fuiste criticado por varios de tus compañeros del partido. Por ejemplo, Larrañaga Vidal dijo que parecía que tenías más cercanía con Orsi que con Lacalle. ¿Pensás lo mismo? ¿Tenés más cercanía con Orsi que con Lacalle?

No se mide eso, no se mide así. En Paysandú, el grupo de Larrañaga Vidal terminó votando con el Frente muchas de las cosas del presupuesto, en contra del gobierno blanco. Y no por eso estoy diciendo... Encasillar así la política me parece que es minúsculo. Y la frase no decía solo eso. La frase hablaba de que tuvimos un muy buen presidente, con un gobierno que a mi juicio viene de la mano de esto, de que ahora nuestro rol es construir una agenda potente para el gobierno que viene. Ya sabemos que Lacalle va a ser candidato, me imagino. Tenemos un muy buen candidato, tenemos a alguien que conoce, que tiene la experiencia de gobierno. Bueno, la discusión pasa a ser ya no sobre quién es el candidato, sino qué gobierno de Lacalle.

Has hablado mucho en las últimas entrevistas de otras cosas que tendría que tener. ¿Qué esperarías de un eventual gobierno blanco?

Un trabajo a fondo en el tema política sociales, por ejemplo. En el tema seguridad. Lo que nos queda de este gobierno es que pasó un año y pico, y hubo inacción. Yo quiero un gobierno que cuando arranque el 1° de marzo de 2030, arranque y resuelva tres o cuatro cosas al hilo. Resuelva en el sentido de tener tomadas decisiones que te permitan resolver. La gente en situación de calle. El tema de salud mental. ¿Cómo podemos seguir siendo el país que tiene que estar en el ignominioso lugar de ser primeros en América en materia de suicidios? El tema de la competitividad. ¿Cómo un país que es caro para vivir y caro para producir expulsa todo lo que tenga que ver con inversiones que no sean en la zona metropolitana porque está cerca del puerto o de los centros de consumo? Eso hay que cambiarlo. O sea, ese gobierno que viene tiene que ocuparse prioritariamente en los primeros meses. Ya no hay margen para el diálogo que dure un año o un año y pico. Hay que entrar y empezar a resolver esos temas.

¿Qué podrías decir sobre lo que va a pasar con la relocalización de la planta de HIF? ¿Se ha avanzado en algo?

Todo lo que se haga de acá en más tiene que ser para acelerar el proceso. El Uruguay no tiene margen para dar una señal contraria en ese sentido. Cualquier gesto que nos deje en falsa escuadra es prácticamente decirle a la empresa que se vaya a otro lado. Entonces, ahí hay que actuar en un sentido pragmático. Una locación que mejore la conectividad ferroviaria, que mejore la conectividad por rutas, que ya esté categorizada como suelo industrial, que mejore la conectividad energética achica plazos de lo que estaba originalmente previsto.

La empresa tiene todo el derecho de seguir pensando en su lugar. El Uruguay creo que le puede decir, si considera en este lugar —que hasta ahora no era considerable porque estaba fuera del mercado de los hombres, por ser un predio estatal—, que el gobierno está en condiciones de disponibilizarlo para concretar esta inversión. Yo creo que si se es expeditivo (y expeditivo no quiere decir laxo en los controles) en los controles medioambientales, este año tenemos que estar acercando la inversión y que esta gente haga su cierre financiero y para el año que viene estar construyendo. Todo lo otro sería negligencia de quienes tienen que tomar decisiones, que las tienen que tomar ya.

Has hablado del tema de los costos de instalar una industria lejos de Montevideo, y que eso redunda naturalmente en el desempleo. ¿Le pedirías algo puntual al gobierno?

Bueno, esa es la discusión que se tiene que dar en Uruguay y que yo hablaba en materia de competitividad. A Uruguay se le va la vida en eso. Yo me gasté la suela y me sigo gastando la suela persuadiendo, convenciendo, seduciendo gente que tiene plata en distintos lugares, no solo Uruguay, sino afuera, en decirle “vení a Paysandú, instalate con tu industria, con tu empresa”. Y de las dos o tres primeras preguntas que te hacen es: “¿Cuánto sale la energía? ¿A qué distancia estoy del puerto? ¿Cuáles son determinados costos fijos en materia laboral?”. O sea, solo con la banderita del país confiable, seguridad jurídica, estabilidad, ya estamos atrás. Uruguay tiene que dar un salto y el salto tiene que ver con mejorar las condiciones. En el tema de la energía, yo creo que, del río Negro al norte, Uruguay tiene que tener determinadas condiciones diferenciales con respecto al resto del país. En el costo de la energía, en el costo del transporte, en algunas atenciones tributarias y trabajar en una lógica de lo marginal. No estoy diciendo “a partir de ahora, bajemos”. Pero sí que, para crecer, para tener lo que no tenemos, podemos ser un poco más arriesgados. Entonces, si UTE, por ejemplo, paga en los últimos 10 años 220 o 230 millones de dólares por restricciones operativas —que es energía que paga a operadores privados, pero que no usa—, ¿esa energía no la podemos estar volcando a riego, a empresas, a industrias que pueden estar necesitando de energía barata para mejorar su performance industrial? Cuando UTE exporta con precio del mercado spot energía, lo hace con un precio muy en cuenta con respecto a lo que nos cuesta a los uruguayos. ¿No podemos hacer que ese mismo precio sirva para hacer que industrias o empresas en determinadas regiones del país puedan crecer?

En los últimos días hubo una denuncia que recibió la Jutep por un viaje tuyo con una empresa a raíz de que esa compañía después fue contratista de la Intendencia. ¿Qué respondés a eso?

A nosotros no nos llegó todavía la denuncia de la Jutep. Yo abogo y aliento a que todo el mundo que siente que alguien está cometiendo algo que lo denuncie, pero esto de que parece que ya con la denuncia es un hecho condenatorio. La denuncia tiene elementos que son falsos. Son mentira. Cuando me llegue la denuncia y yo le diga a la Jutep “esto no es así, esto no es así, esto no es así”…

¿Por ejemplo?

Dicen que una empresa pagó los pasajes. La empresa que ellos dicen que pagó los pasajes no pagó los pasajes. Eso es mentira. Entonces, de ahí se cae todo lo otro. Y muchas otras cosas que no se dicen, porque por lo que me han comentado que es una denuncia muy escueta, pero que en eso de escueta ya tiene cosas que no son ciertas.

¿Puede haber un tema ético?

No, no me parece, no me parece. Ya te digo, en las versiones de prensa de lo que me han hecho ver, y repito que la Jutep no me ha noticiado —y mirá en la posición que nos ponen, de tener que defender de algo que ni siquiera sabes en qué consiste—, por lo que uno ve, se habla de que hay una empresa que pagó pasajes, cuando no es así.

¿Hay alguna posibilidad de que una final de la Liga Uruguaya Básquetbol se juegue en el estadio 8 de Junio?

Bueno, nosotros acondicionamos nuestro estadio para el nivel FIBA 1. Tenemos, te diría, después del Antel Arena, el mejor escenario que hay en materia de básquetbol. Nosotros alentamos a que se pueda hacer eso. Porque, de hecho, somos buenos anfitriones, buenos organizadores, tenemos un costo de organización mucho más razonable que en Montevideo. Si las autoridades rectoras del deporte lo permiten, nosotros siempre estamos levantando la mano. Se trata de eso también, de descentralizar las oportunidades vinculadas a espectáculos, a entretenimiento, a deporte. Se llena el estadio nuestro.

Teniendo en cuenta que ya estás en el segundo período y no podrías ir a una reelección, ¿qué te ves haciendo en el 2030?

Fah, hay escenarios. Todos los días uno va construyendo escenarios. Me veo tratando de salir del fango de la discusión rutinaria. Eso me parece. Quiero ayudar a que el Uruguay salga de la discusión esta de todos los días, que no suma nada. No sé desde dónde. Pero la política expulsa a mucha gente, gente valiosa. Porque los que valen la pena, cuando ve todo este fango, dicen: “Yo en esto no me meto”. Me veo en eso. Trabajando, no sé de qué lugar, para salir de la discusión de todos los días y esa discusión que no termina nunca. Laburando el tema de la competitividad y cosas que mueven la aguja. El día que yo sienta que estoy en un lugar que no mueve nada la aguja para nadie, ahí me voy para mi casa.

Por Gonzalo Charquero