En un discurso cargado de tensión política y aislamiento diplomático, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró ante la Asamblea General de la ONU que aceptar la creación de un Estado palestino equivaldría a un “suicidio nacional” para Israel. La intervención, marcada por la deserción masiva de delegados en el auditorio, se centró en justificar la actual ofensiva militar en Gaza y rechazar las crecientes presiones internacionales para alcanzar un alto el fuego.
“Queremos terminar el trabajo lo más rápido posible”, afirmó Netanyahu, en referencia a la campaña militar contra Hamás, iniciada tras el ataque del 7 de octubre de 2023. Según el Ministerio de Salud de Gaza, la ofensiva ha dejado más de 65.000 palestinos muertos, en su mayoría civiles.
Durante su intervención, retransmitida en vivo por altavoces instalados en Gaza, el mandatario israelí prometió a los rehenes en poder de Hamás: “No descansaremos hasta traerlos de vuelta a casa”, mientras acusaba a la comunidad internacional de “permitir mentiras antisemitas” y de “ceder a la propaganda de Hamás”.
Netanyahu más aislado: críticas en la ONU y reconocimiento creciente de Palestina
La escena fue simbólica: gran parte de los delegados abandonaron el recinto antes de su discurso. La presión sobre Israel aumentó luego de que Francia, Reino Unido, Canadá, Australia y Portugal se sumaran esta semana a los más de 150 países que ya han reconocido formalmente a un Estado palestino, un acto que aunque simbólico, refleja una clara tendencia en el escenario diplomático global.
Netanyahu, en cambio, reiteró que la Autoridad Nacional Palestina es “corrupta hasta la médula” y que su país no aceptará ninguna fórmula de solución de dos Estados, postura que choca incluso con declaraciones recientes del presidente palestino, Mahmud Abás, quien aseguró ante la misma Asamblea —mediante videomensaje— que Hamás no formaría parte de un futuro gobierno palestino, y que todas las facciones armadas deberán desarmarse bajo control de la ANP.
Trump impulsa plan para el fin de la guerra en Gaza
Mientras tanto, en Washington, el presidente Donald Trump declaró: “Creo que tenemos un acuerdo” que podría poner fin a la guerra. Según fuentes diplomáticas citadas por medios estadounidenses, el plan de Trump contempla un alto el fuego permanente, la liberación de los rehenes, una retirada gradual de Israel del enclave y la formación de un gobierno gazatí sin presencia de Hamás.
El mandatario norteamericano, que aprovechó la Asamblea General para liderar negociaciones con países árabes, también dejó clara su oposición a los planes de anexión de Cisjordania promovidos por sectores del gobierno de Netanyahu: “No lo permitiré”, dijo en rueda de prensa.
Riesgos para Israel: Corte Penal Internacional y presión global
La intervención de Netanyahu llega en un contexto de creciente presión legal: la Corte Penal Internacional emitió una orden de arresto contra él en 2024 por crímenes de guerra y contra la humanidad. Grupos de manifestantes lo esperaban en las afueras de la ONU con pancartas y reclamos de justicia.
La posibilidad de que Israel profundice su aislamiento —diplomático, jurídico y comercial— aumenta a medida que más gobiernos occidentales se distancian de la postura del gobierno israelí y abogan por una salida política duradera al conflicto.
Con información de Agencias
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