Según información difundida por Canal 10, La jueza estaba en conocimiento de que Pablo Borrás podría ofrecer una ampliación de las minuciosas declaraciones que había realizado durante el juicio por el crimen de Puntas del Rosario.

Borrás llegó al juzgado de Rosario sobre las 13 horas, rapado y con cicatrices en la cabeza que -según familiares del reo- datarían de su infancia. Allegados al procesado desmintieron nuevamente las versiones que hablaban de una golpiza dentro de la cárcel.

Las declaraciones se prolongaron durante ocho horas. Durante las mismas un móvil policial salió del edificio del juzgado, regresando con Gabriel Borrás, un joven de 21 años, hermanastro de Pablo e hijo de un segundo matrimonio del padre de ambos, también llamado Gabriel.
El joven ingresó al juzgado flanqueado por agentes policiales, con la cabeza gacha y rehuyendo las cámaras.

Posteriormente un nuevo patrullero salió del juzgado, llevando una orden de allanamiento sobre la casa de Gabriel Borrás padre. No se divulgó qué era lo que se buscaba en la residencia, pero rato después, el padre del asesino y de su medio hermano, se presentó voluntariamente en el juzgado. Se especula con la posibilidad de que exista otro auto intelectual además del ya procesado Pablo Borrás, así como se intenta averiguar si alguien informó a los asesinos de la presencia en la estancia La Teoría de fuertes sumas de dinero, información que habría resultado falsa.

Además de las declaraciones de Pablo Borrás, trascendieron nuevas informaciones acerca del terrible crimen. Se confirmó a la prensa que el múltiple asesinato no se había ejecutado sólo con arma blanca, sino que también se realizaron disparos. En la pared de la habitación de Alicia Borrás, hija de la dueña de casa, impactaron dos disparos de revólver. La joven habría recibido un tiro en la cabeza, pero esto no habrá bastado para provocar su muerte, la que acaeció a causa de dos puñaladas que sufrió posteriormente.