En la despedida

Murió Taty Almeida, histórica referente de Madres de Plaza de Mayo

La dirigente de derechos humanos falleció a los 95 años y fue despedida por militantes, familiares y organizaciones sociales en Buenos Aires

15.06.2026 17:57

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La histórica dirigente de derechos humanos Taty Almeida, presidenta de la organización Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, murió a los 95 años y fue despedida este lunes por cientos de personas en Buenos Aires en una jornada cargada de emoción, militancia y reivindicación de su legado.

Referente de la lucha por la memoria, la verdad y la justicia, Almeida dedicó más de cuatro décadas a reclamar por los desaparecidos de la última dictadura militar argentina (1976-1983) y se convirtió en una de las voces más reconocidas del movimiento de derechos humanos en América Latina.

Un adiós marcado por la militancia

Sus restos fueron velados en la sede del sindicato telefónico Foetra en la capital argentina. Por expreso pedido suyo, no hubo flores sobre el féretro. En cambio, se recibieron donaciones destinadas a la organización que integró hasta sus últimos días.

Decenas de personas hicieron fila para despedirla. Entre ellas había familiares de desaparecidos, dirigentes políticos, representantes sindicales y militantes sociales.

"Es como haber vuelto a ser huérfana otra vez", expresó Verónica Castelli, hija de desaparecidos, al recordar el papel que las Madres de Plaza de Mayo tuvieron para varias generaciones de argentinos.

Durante la ceremonia, se repitieron las consignas que acompañaron durante décadas la lucha de las Madres. El tradicional grito de "¡30.000 compañeros detenidos desaparecidos!" fue respondido con un multitudinario "¡presentes, ahora y siempre!".

La desaparición de su hijo cambió su vida

Nacida como Lidia Stella Mercedes Miy Uranga el 28 de junio de 1930, Almeida era docente y madre de tres hijos.

Su vida cambió radicalmente tras la desaparición de su hijo Alejandro Almeida, militante del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), secuestrado en 1975, en los meses previos al golpe militar.

A partir de entonces, inició una búsqueda que la llevó a integrarse a las Madres de Plaza de Mayo en 1979, pese a sus propias dudas iniciales, debido a que provenía de una familia vinculada al ámbito militar.

Con el tiempo, se transformó en una de las principales referentes de la organización y en una figura central en la defensa de los derechos humanos en Argentina.

Una voz activa hasta el final

Almeida mantuvo una intensa actividad pública hasta sus últimos años. Participó regularmente en actos, movilizaciones y debates vinculados a la memoria histórica y los derechos humanos.

Con información de agencias.