Falleció a los 90 años el abogado y jurista Rafael Addiego Bruno, que integró la Suprema Corte de Justicia entre 1984 y 1993.

Egresado de la Facultad de Derecho, fue presidente de la Suprema Corte de Justicia en los últimos meses de la dictadura de Gregorio Álvarez.

En las negociaciones del pasaje de la dictadura a la reapertura democrática, se acordó entre militares y representantes políticos que el presidente de la Suprema Corte de Justicia asumiera el mando del Poder Ejecutivo hasta la asunción del presidente electo Julio María Sanguinetti (amparándose en la constitución, que así lo establece cuando hay vacancia de los cargos de presidente, vicepresidente, senadores y demás integrantes del Poder Legislativo).

De esta forma, Addiego Bruno fue presidente interino del país desde el 12 de febrero al 1 de marzo de 1985, cuando cedió el mando a Sanguinetti. El ex presidente colorado no deseaba que la banda le fuera entregada por Álvarez, para dejar en claro que había una ruptura con el anterior régimen y el inicio de una nueva etapa.

El nombre de Addiego Bruno fue ampliamente discutido en el 2006, cuando el hoy prosecretario de Presidencia Diego Cánepa presentara un proyecto de ley para eliminar las honras fúnebres magistrales a aquellas figuras que hubieran detentado el poder durante los años de la dictadura.

El proyecto original de Cánepa establecía el período de tiempo comprendido entre el 27 de junio de 1973 y el 11 de febrero de 1985, fecha hasta la que estuvo en el poder Álvarez. Es decir, Addiego Bruno no estaba contemplado en el proyecto de Cánepa, pero el entonces diputado blanco Alvaro Lorenzo cuestionó el papel desempeñado por Addiego Bruno en la Suprema Corte en los últimos meses de la dictadura

Tras una discusión, se terminó incluyendo los últimos días de la dictadura en el proyecto, que privó de esta forma al jurista recientemente fallecido de las honras fúnebres de Estado.