El presidente José Mujica volvió a referirse a su preocupación por la cadena cárnica, y reconoció que en esta industria hay "intereses contrapuestos". En rueda de prensa en Artigas, tras los festejos por los 250 años del nacimiento del prócer, Mujica señaló que en los últimos años mejoraron los niveles de fertilidad, y que la voluntad del gobierno es que esto no se revierta.
"Es un tema complejo; hay intereses contrapuestos y nuestra preocupación más honda es que no se den señales negativas al sector criador, porque esta cadena arranca en el ternero, que es el plato flaco de la ganadería", dijo el presidente.
Mujica señaló que se estudian distintas intervenciones, pero que por el momento no se decidió por ninguna. Una de las posibilidades sería implementar una suerte de "asignación familiar" por cada ternero recién nacido, una modalidad empleada en Inglaterra. "El asunto sería determinar quién la paga", explicó.
"No tenemos tanta preocupación por lo que le pagan al invernador en las cadenas superiores de la cadena, pero estas cosas rebotan en el criador; y lo peor que le puede pasar al país es desmoralizar al criador", sostuvo. Además, dijo que, en los últimos años, aumentaron los promedios de fertilidad, algo que incrementa los costos de los criadores y si los números no cierran este proceso dará marcha atrás. "Esos son miles de jornales y de salarios; si el país pierde anualmente 300.000 terneros, la pérdida de valor para toda la cadena equivale a toda una temporada turística", sostuvo Mujica.
El presidente también opinó sobre la situación de Argentina ante un eventual default técnico, provocado por la resolución del juez estadounidense Thomas Griesa, de obligar al gobierno de Cristina Fernández a pagar a los holdouts, o "fondos buitre".
Para Mujica, esto es "de mucha importancia" para Uruguay, ya que la economía argentina influye en los números locales.