El ex presidente José Mujica fue el protagonista de un nuevo programa de Salvados, el periodístico español que se emite los domingos a través de la cadena La Sexta.
El periodista Jordi Évole acompañó a Mujica en su chacra y dialogó de varios temas vinculados a su experiencia como presidente y a la situación internacional actual.
"Yo seré socialista pero no quiero ser bobo, porque si por querer repartir exprimo demasiado tengo menos que repartir. Que trabaje el capitalista, él va a hacer plata, pero yo tengo que cobrar impuestos para repartir", dijo Mujica, que luego detalló su idea actual del socialismo y la izquierda. "Hoy tengo otra visión de la construcción del socialismo, con lo que pasó en la historia y la burocracia soviética. Uno saca conclusiones. La dictadura del proletariado de proletariado termina no teniendo nada y de dictadura tiene mucho, y sobre todo a veces da la impresión de que surge una nueva clase que es la burocracia", reflexionó.
Sobre Venezuela
Mujica fue consultado por la situación de Venezuela. Mostró una foto con el ex presidente venezolano Hugo Chávez y le dijo al periodista: "Chávez estuvo acá". "Ya sé que es polémico", respondió a la inquietud de Évole por el estado de situación en Venezuela.
"No me gustan los presos", dijo en relación a los presos políticos en ese país, "pero a Venezuela no se la puede hostigar como se la hostiga de todos lados". Luego fue consultado por la campaña del ex presidente español Felipe González, del PSOE, que ha denunciado lo que sucede en Venezuela. "Está haciendo propaganda, no contribuye en nada. Lo principal es lograr que se bajen las tensiones y lo principal no son los gestos mediáticos; hay que tener una actitud de ayudar a que se acerquen y encuentren una solución, porque si creemos que nosotros se la vamos a imponer de afuera lo único que hacemos es multiplicar los conflictos. A nadie le gusta que se le metan de afuera adentro de la casa", reflexionó.
Cuando se le pregunta si debe actuar la comunidad internacional debido a la situación a la que se llegó, replica: "No, la comunidad internacional donde actúa queda todo peor. Intervino en Afganistán, Libia, no, no, la mejor garantía para que no se arregle nada es que la comunidad internacional intervenga a la luz de las experiencias".
"No me gustan presos en ningún lado. No me gustan los pájaros enjaulados, no me gustan los depósitos de animales, los acuarios; tengo una enfermedad de libertad crónica", remarcó.
Bush y el alcoholismo
El ex presidente también recordó cómo se enojó con George Bush cuando vino al país. No especialmente por su política internaciona o la invasión a Irak sino por algo más doméstico: no quiso probar el vino local para comer el asado y pidió un refresco.
"Para nosotros el asado es una cosa muy seria. Que lo tomen con una Coca Cola...", dijo en tono reprobatorio. "Se supone que un pedazo de carne se come con un buen vino rojo. Después me explicaron que él había sido alcohólico y se había tenido que tratar, pero me dolió mucho", comentó.
La FIFA
Mujica recordó luego el cariño que recibió de los catalanes en Barcelona y aprovechó para hablar del paso de Suárez. "Andan mal las cositas de Suárez, gana 50.000 dólares por día más o menos. Lo van a volver loco a ese muchacho", broméo.
También hizo alusión a sus insultos sobre la FIFA. "Me quedé corto, me parece. A la luz de los acontecimientos posteriores me parece que me quedé corto. Es una vergüenza. Ahora en la Conmebol no saben de dónde van a sacar plata para los gastos porque está todo intervenido, pero tuvo que venir una fiscal norteamericana para meterlos en cana. No tenemos vergüenza. ¿No tenemos fiscal, Poder Judicial? Tuvo que venir Papá Yanqui para tocar el pito y nosotros no pudimos hacer nada, y hace años los tenemos dando vueltas. Si seremos inferiores. Eso es lo que más me dolió. Nos sacó las castañas del fuego una gringa. ¿Y los jueces nuestros qué hacían? No se enteraron de nada. Es jodido", dijo.
Obama
Por último, habló de Estados Unidos y Cuba. "Tengo buena impresión de Barack Obama. Él me pidió si podía preocuparme por el estado de salud de un prisionero yanqui que había en Cuba. Y lo hablé con Raúl Castro. ¿Por qué me dijo? Porque a esa altura Obama ya estaba negociando con los cubanos, y el mensaje que me quiso dar es que ese prisionero que estaba en Cuba, que si pasaba algo grave iba a afectar el clima, pero esto lo interpreto yo viendo el diario del lunes".
"A Raúl (Castro) le dije que tenía la posibilidad de aceptar seis presos de la base de Guantánamo, para saber cómo lo veía a él. Yo los dejé venir. Lo hice porque ayudaba distender la situación, porque es una causa justa, y porque le di tanto palo al gobierno estadounidense que cuando hacen algo positivo tenía el deber de apoyarlo", dijo, pero agregó: "Que tenga buena impresión de Obama no significa que me chupe el dedo. Lo cortés no quita lo valiente".
Contó también que en los gobiernos "se utiliza la corrupción como un elemento de penetración y colocación, y uno se da cuenta cuando lo invitan a cosas". "Una vez vino un tipo que quería hacer una empresa y me invita al casamiento de su hija a Venecia, ¿Qué mierda tengo que ir yo a Venecia al casamiento de su hija? Me está afilando, pero no se anima a plantearme", ilustró.
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