Agustina Carbajal, quien dijo haber visto a un felino de gran tamaño —un jaguar, señaló— cerca de Sauce de Portezuelo, describió detalladamente el avistamiento en un reportaje con la emisora local FM Gente.
"Era grande, como de un perro, más grande: para que tengan una idea, yo tengo un Volkswagen Gol: era más alto que el capó del Volkswagen. Es un poquito más ancho que el auto, están las huellas, estaban las huellas cuando vinieron los especialistas vieron las huellas", expresó, proporcionando unas dimensiones que superan con mucho las de cualquier jaguar, pese a ser éste el felino más grande de América.
Carbajal, que habría visto al animal a unos 50 metros de su domicilio, luego aportó más datos. "Era como un poquito más grande que un mastín napolitano, los mastines, los grandes, y era amarillo con pintitas negras y el pecho medio blancuzco con pintitas negras también".
Según la mujer, ella no es la única que vio al animal. Por el contrario, se habrían producido varios avistamientos, todos en la misma área. "Una señora lo vio tomando agua", explicó a la emisora, y mencionó que dialogando con vecinos, concluyeron que la presencia de un depredador podría explicar las misteriosas muertes de algunos perros y de dos yeguas, ocurridas recientemente en la zona.
"No se va de adentro de Sauce de Portezuelo, si bien es muy grande, siempre se lo ha visto por la misma zona más o menos; yo vivo a dos cuadras de la playa y un vecino que vive más atrás lo había visto también", aseguró.
Asimismo, aseguró que especialistas que se acercaron al lugar le dijeron que el animal que ella describía podía ser un cachorro de jaguar, no un ejemplar adulto. Ella fotografío una presunta huella del animal en la tierra, y dice que una vecina del lugar cuenta con un registro más duradero: una pisada sobre cemento fresco.
Investigación
La Jefatura de Policía de Maldonado informó que, tras varias denuncias de vecinos, se busca en la zona de Sauce de Portezuelo a un felino de gran tamaño que tendría características similares a las de un jaguar.
Se pidió el apoyo del Comité de Emergencias departamental y de la Comisión Nacional de Bienestar Animal para neutralizar al animal, en caso de ser hallado, con dardos tranquilizantes. Sin embargo, hasta ahora se dio un solo avistamiento confirmado del felino.
La noticia fue reportada originalmente por FM Gente. Aunque al principio circuló una versión que indicaba que el animal se habría escapado de la reserva de Pan de Azúcar, el alcalde Mario Invernizzi dijo a la emisora que realizó un relevamiento en la reserva y no hay ningún animal faltante.
Carlos Fontes, coordinador del Centro Coordinador de Emergencias Departamentales (Cecoed), dijo que sólo hubo una observación directa hasta el momento; una mujer describió al animal y cuando se le mostró una foto de un jaguar indicó que era del mismo tipo. Un vecino manifestó a la radio que se cruzó con el felino, al que describió como un "gato montés pero más grande".
Escepticismo
Sin embargo, los especialistas se muestran escépticos ante la noticia. Ramiro Pereira, biólogo y colaborador del Museo de Historia Natural, dijo a Montevideo Portal que no hay forma de que el animal avistado sea un jaguar a no ser que se haya escapado de la reserva (lo que ya fue descartado) o que se le haya escapado a alguien que lo introdujo en secreto y en forma ilegal, lo que es muy improbable. "No está permitido tener jaguares como mascotas o en colecciones privadas en Uruguay, y de otra forma no podría llegar a Portezuelo desde el norte argentino o Brasil sin haber sido visto antes", opinó.
"El último jaguar registrado en Uruguay es de 1901, y al sur del Río Negro aún más, desde el siglo XIX", agregó. para el biólogo, lo más probable es que se trate de un gato montés o un margay, animal que ha sido avistado en el Cerro del Toro en alguna ocasión. Este último felino, de piel parecida al leopardo, es sin embargo un poco más pequeño que el gato montés. "Puede que la mujer que lo viera se haya asustado y haya magnificado el tamaño, sobre todo después de ocurrido", dijo.
Sobre el jaguar en Uruguay
La evidencia histórica sugiere que el jaguar (Panthera onca) fue muy abundante hasta comenzado el siglo XIX en el Uruguay y zonas adyacentes. La especie fue sistemáticamente perseguida desde finales del siglo XVIII en respuesta a conflictos con la ganadería y asentamientos humanos. Hasta fines del siglo XIX la presencia de individuos está bien documentada, registrándose en 1901 el último ejemplar en territorio uruguayo próximo a la frontera con Brasil, explicó Pereira.
Previo a la colonia, en Uruguay existían ambientes propicios para el jaguar, con grandes extensiones de pastizales altos, bosques y humedales con poca población humana. La oferta alimenticia pudo haber sido importante para su subsistencia.
En 1531, Lopes de Sousa hace la primera referencia al jaguar en el territorio uruguayo. En la zona de Cabo Polonio, al este de la costa atlántica, habrían cazado dos jaguares de gran porte, denominando a las islas de la zona con el nombre "das Onças". Este autor menciona la utilización de tocados de piel de jaguar, con la cabeza y dientes incluidos, por algunos indígenas del territorio. En 1535, Schmidel también destaca la presencia de tigres en el alto Paraná. Para el período de las colonias existen relatos de ataques a humanos, reportes de encuentros ocasionales e incluso de incursiones de jaguares a centros poblados como Buenos Aires, Santa Fe (Argentina) y Montevideo, asegura un artículo escrito por Pereira para el libro El Jaguar en el Siglo XXI, la Perspectiva Continental.
En 1818, Uruguay pudo haber perdido a su mayor prócer a causa de un jaguar. Así lo relata Ramón de Cáceres: "Ya estaba durmiendo Artigas (boca arriba) cuando sintió que le olfateaban los pies. Creyendo que fuese un zorro por dos o tres veces lo espantó haciendo un movimiento con el pie, mas al poco rato siente un peso enorme sobre su cuerpo y un fuerte olfateo sobre sus costados. Descubre entonces la cabeza y ve que lo que tenía encima era un tigre, con lo que haciendo un esfuerzo se incorpora y echa al tigre con rancho y todo patas arriba... El tigre se fue al monte, llevándose por trofeo de su empresa uno de los cuzcos (refiriéndose a los perros) de Artigas".
Los últimos jaguares
A finales del siglo XIX la situación de la especie ya habría cambiado sustancialmente. Su presencia se limitaba a los departamentos del Norte y en el Este en zonas de bañados. Los reportes pasan a ser notas ocasionales sobre la observación de jaguares, que eran ya vistos como animales escasos, que llamaban por esto la atención, más que como habitantes comunes del territorio.
Existen al menos siete notas periodísticas del último cuarto de siglo que hacen referencia a "tigres" en distintas partes del país. De ellos, tres fueron encontrados en el Sur y Suroeste: uno en 1877, en el Departamento de Colonia; otro en las inmediaciones de Maldonado en 1887; y el tercero, en 1896 cerca de Las Piedras. Como dijimos, el último jaguar uruguayo que registra la historia fue cazado en 1901 en el Departamento de Cerro Largo, en el Noreste del país, en la frontera con Brasil, donde atacó y dio muerte a un hombre.
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