El revés que recibió el gobierno argentino por parte de la Corte Suprema de Estados Unidos, que no hizo lugar al reclamo argentino contra los "fondos buitre", provocó que en la vecina orilla volvieran las especulaciones en torno a un posible default, más allá de que la presidenta Cristina Fernández negara esa posibilidad en su discurso del lunes.
En diálogo con Montevideo Portal, la economista uruguaya Gabriela Mordecki consideró que un default en Argentina "todavía es una posibilidad lejana". La integrante del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de la República consideró que se trataría de "la peor opción" para el país vecino, que tiene "otras estrategias para utilizar antes".
Mordecki recordó que los bonos emitidos por Argentina tienen una cláusula que obliga al gobierno de ese país a pagar a todos los tenedores de bonos, en caso de aceptar renegociar con los que en su momento rechazaron el canje de la deuda. Por ese motivo, la economista consideró que "si Argentina logra aplazar este tema hasta 2015 tendrá una mejor perspectiva".
En efecto, para la economista los 1.400 millones de dólares que Argentina deberá pagar a los fondos buitre "no son el problema", sino la posibilidad de que "todos los acreedores reclamen que se les pague la totalidad de los montos".
De todas formas, y ante un eventual default en Argentina, Mordecki desestimó consecuencias graves para Uruguay. "Desde el punto de vista financiero Uruguay está mucho menos vulnerable a lo que pase en Argentina", aseguró, indicando que "ya no hay tantos depósitos argentinos en el país como en el 2002".
La economista aclaró que "eso no quiere decir que no vaya a pasar nada, siempre puede haber alguna afectación, pero Uruguay está mucho más protegido que antes".
En ese sentido, recordó que los mayores perjuicios para la economía uruguaya no están en un default argentino sino en las "posibles medidas concretas que Argentina pueda adoptar en lo que refiere a los puertos o trabas comerciales", en el marco de la tensión de las relaciones tras un nuevo diferendo por la planta de UPM.