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Mir: "El equipo de Martínez busca la continuidad de este gobierno de la educación"

Desilusionado con esta gestión, el exdirector de Educación dice que no habrá cambios estructurales en un próximo gobierno. Y "no sabe, no contesta" sobre un #4FA.

24.10.2019 08:09

Lectura: 23'

2019-10-24T08:09:00
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Por César Bianchi
@Chechobianchi

Fotos: Juan Manuel López


A Juan Pedro Mir ya no se lo nota resentido con las autoridades de la educación. En todo caso está desilusionado, y respecto a la política y sus códigos -sus tejes y manejes- más bien asqueado. No le van las transas, los códigos políticos, o estar de relleno en una lista. Mir, ex director de Educación de comienzos de esta administración (duró apenas 8 meses, junto a Fernando Filgueira en la subsecretaría del MEC) y actual director de Primaria del colegio José Pedro Varela, hoy mira a la política con cierta desconfianza.

Su nombre apareció en la prensa como una de las varias incorporaciones que llegaban desde fuera de la actividad política a filas del astorismo, luego de la implosión del Frente Líber Seregni (con Alianza Progresista y Michelini pegando el portazo). Junto a una periodista, un murguista, un ex basquetbolista y un músico, Mir figuraba como un nuevo adherente de la 2121, pero la aventura fue tan fugaz que su nombre no llegó a estar impreso en la lista. Y hoy, dice, está lejos de la política. Y así quiere quedarse.

Hablando estrictamente de educación, asegura que el tema "no mueve la aguja" en campaña, pero cuidado: 30% de los escolares uruguayos no sabe leer ni escribir, hay un 20% de ausentismo en Primaria, y cuestiona los datos de continuidad, asistencia y -sobre todo- aprendizaje que da el Codicen que dirige Wilson Netto.

Mir quiso debatir con el asesor en temas de educación de Daniel Martínez, Gabriel Quirici, y este contestó que no -en parte- porque ambos pertenecían al mismo partido. Pero Mir hoy contesta "no sabe/no contesta" a la conveniencia de que gane el Frente Amplio en las próximas elecciones, y asegura que ya no se siente frenteamplista. Entre otras cosas porque, asegura, en caso de ganar, Martínez apostará a una política continuadora del actual gobierno de la educación y muy lejos está de los cambios estructurales que él y EdUy21 proponen.

-¿En qué momento sintió el llamado de la vocación docente? ¿Lo recuerda?

-Yo siempre tuve vocación social. Vengo de una familia con profunda vocación social y cultural, una familia trabajadora. Yo siempre recuerdo mi casa con muchos libros, la lectura era parte de la vida familiar, así como la actividad política. Desde chico estuve en el movimiento scout, hacíamos actividades sociales. Tuve actividad gremial, me incorporé también a la Unión de Juventudes Comunistas. Me gustaba la historia, entonces empecé profesorado de Historia. Y ahí, donde hice dos años, me pasaba que estudiaba más para las materias generales como pedagogía, sociología de la educación que historia en sí.

Hay docentes que te marcan, como Cristina Aro, la madre de Cristina Lustemberg, que un día me dijo: "¿Y por qué no probás con Magisterio?" Y bueno, fui a la escuela especial, la escuela Morquio, de visita con esta profe de pedagogía, y me gustó tanto que lo hice rapidísimo y después hice Ciencias de la Educación. Y hoy doy Pedagogía en Magisterio.

-Sabía que no se iba a enriquecer como docente...

-No, no... Si bien siempre tuve una profesión donde poder ganarme la vida dignamente, porque trabajé mucho (siempre en dos lados y hasta tres).

-Hace 20 años, cuando arrancó la docencia, ¿todavía los maestros gozaban de cierto prestigio social?

-No, ya no. Por un lado te decían: "Ah, qué bueno, maestro", como decir "ah, qué bueno, prestás un servicio social", pero ya no era una carrera prestigiosa, ni en lo económico ni en lo social, como sí lo era la medicina.

-¿Por qué cree que ese rol en el entramado de la sociedad hoy no se visualiza como de vital importancia para la educación de la sociedad?

-Hay un sociólogo francés que estudia este tema, se llama François Dubet, que estudia la profesión médica y la de educador, y llega a la conclusión que las instituciones sagradas de la modernidad ya no son sagradas. Hoy el Estado ya no gobierna solo, porque es un Estado globalizado, ya las instituciones -tanto las médicas, como la familia, como los sindicatos- ya no tienen legitimidad sagrada. Ya están en un mundo donde cada uno, de la mano de los derechos, también siente e interpela a las instituciones. Y por otro lado, el conjunto de instituciones como la medicina, como la escuela, como la Iglesia, ya dejaron el umbral sagrado. Y por otro lado me parece que el peso de una sociedad que valoriza el peso de lo mercantil y la capacidad de consumo, bueno, una profesión que no te asegura esa capacidad de consumo que sí te podrían asegurar otras profesiones, hace que el maestro no ocupe un lugar de prestigio social.

Y aparte, el tercer elemento, es que las instituciones educativas en Uruguay no han procesado las necesarias transformaciones como para poder seguir diciendo -como sí fue posible durante gran parte del siglo XX- un lugar de ascenso social, de contención y valoración social. O sea que son condiciones externas, históricas, como también desde las instituciones educativas hacia adentro.


-Cuando asumió esta administración de Tabaré Vázquez, usted como director de Educación y Fernando Filgueira como subsecretario del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) eran las caras visibles de una gran transformación educativa, lo que alguna vez Vázquez llamó "el cambio del ADN en la educación". ¿En qué quedó ese prometido cambio de ADN?

-Yo no era la cara visible. Lo era Filgueira, yo pertenecía a un equipo de trabajo en la dirección de la educación. A mí lo que me hizo conocido fue lo que puedo interpretar como una intempestiva exigencia de renuncia, destemplada, por una situación puntual.

"La izquierda sigue concibiendo la educación con el discurso central de las instituciones de la década del 60. Al FA le ha costado entender por dónde tendrían que ir los cambios estructurales en el sistema educativo"

-Una frase suya, en una entrevista, cuando dijo: "Más que un cambio de ADN, y lo digo bajito, si las cosas siguen así, vamos a hacer una transfusión".

-Claro, eso. Dije que no estaban dadas las condiciones políticas para hacer un cambio de ADN: La frase de la transfusión no es mía, alguien me lo dijo y me gustó, por eso lo repliqué. A ver... yo creo que se han dado cambios, mejor dicho: se han dado mejoras. Hoy el panorama educativo en Uruguay no es el mismo que el de 2005. Se ha invertido una cantidad de dinero que nunca se invirtió. Se ha creado una universidad nueva como la UTEC, pero creo que la clave de estos tres gobiernos del Frente pasa por el Plan Ceibal y la UTEC.

El problema es que la izquierda sigue concibiendo la educación con el discurso central de las instituciones de la década del 60. Es como que hubo un paréntesis: dictadura, gobiernos blanquicolorados, y el rescate del discurso de la izquierda es la época de la educación pública en la década del 60: autonomía, cogobierno, el gobierno de los consejos desconcentrados con Primaria por un lado, Secundaria por el otro, si vos apretás a muchos compañeros te dicen que quieren la autonomía del Consejo de Primaria, la autonomía de Secundaria, porque siguen pensando que la Ley Sanguinetti del 72 que unificó todo el plan en un ente fue un elemento que rompió la autonomía. Entonces, uno de los problemas políticos en ese sentido es que al FA le ha costado entender sistémicamente por dónde tendrían que ir los cambios estructurales en el sistema educativo.

-Pero no me contestó la pregunta: ¿en qué quedó el famoso cambio de ADN en la educación?

-El cambio del ADN de la educación fue una propuesta propagandística.

-Mirándolo en perspectiva, ¿por qué cree que terminó siendo cesado luego de apenas ocho meses de gestión?

-En la vida de una persona, en plena etapa laboral, ocho meses es un silbido, no es nada. La vida sigue y uno reconstruye su vida laboral. Y creo que fue por no haber entendido los códigos políticos, porque ahí reaccionó el maestro de escuela, el militante, y no el gobernante político. Un gobernante político no puede decir lo que yo dije.

-¿Faltó diálogo con la ministra María Julia Muñoz? ¿Le prometieron libertad y luego no lo dejaron actuar?

-Nosotros, ni Fernando (Filgueira) ni yo, fuimos capaces de ver en ese momento... (piensa, se corrige). Si yo volviera para atrás, no aceptaría, porque me doy cuenta con el diario no ya del lunes, sino del miércoles, que la estructura de poder estaba de tal manera, que el poder iba a estar dado en la Anep, en los funcionarios que terminan decidiendo, los consejos desconcentrados, y que iba a haber poco margen político para plantear temas que planteamos desde un principio, aunque Wilson (Netto, presidente del Codicen) lo negara. Nosotros desde un principio planteamos la necesidad que los Cecap (Centros de Educación No Formal del MEC) acreditaran para pasar a Secundaria, planteamos desde un principio crear un curriculum transversal por competencias, que incluyera a la educación no formal y a la educación formal. Planteamos desde un principio la construcción de un marco curricular común, plantemos desde un principio la necesidad -y esta discusión fue muy dura- del incremento presupuestal, se optó por un incremento indiscriminado. Nosotros decíamos que si teníamos pocos pesos y un margen fiscal muy pequeño, había que priorizar a los docentes en los contextos más vulnerables, priorizar fuertemente a la formación, que íbamos a priorizar a los directores de los centros educativos, estas discusiones fueron muy duras.

No sé si recordás en un momento, cuando hubo una presentación del "famoso ADN" donde casi se retira Wilson cuando Fernando Filgueira dijo: "Tenemos que trabajar por un marco curricular común": Wilson agarra de la mano a Marita (Muñoz) y le dice: "Si no se calla, yo me levanto y me voy". Eso lo vio un periodista de El País, Carlos Tapia, y lo publicó. Entonces, las rispideces estaban desde un principio. Estaban cuando se estaba discutiendo a nivel de educación superior líneas que incluían a quiénes poníamos como delegados del ministerio en la comisión coordinadora de la educación superior que está en el MEC, y la Anep presionó para poner gente de la Anep, o cuando desde el Codicen se impuso, se digitó, al delegado de la Anep en la Inefop. Nosotros tendríamos que habernos dado cuenta de eso y habernos ido antes. Pero fue dado por un equipo político que actuó inteligentemente, con la incapacidad nuestra para verlo.

"Yo manifesté mi solidaridad y mi cariño hacia el contador Astori, pero en la vida electoral, no voy a intervenir ni quiero hablar del tema. Yo no digo que me fui, ni que entré, lo decís vos... -No es un divorcio... No estoy participando en política"

En perspectiva, yo me siento feliz que me haya pasado eso, porque si no, ese divorcio se habría dado después en condiciones de profesionalización muy distintas. Es muy difícil para alguien profesional, que se aparta del mundo privado, de su carrera, volver a empezar de cero. En mi caso fueron ocho meses nomás, me fui de ahí, volví a la escuela y retomé la actividad privada. Ya está.

-El 5 de setiembre pasado se supo que usted, junto a la periodista Daiana Abracinskas, el músico Jorge Nasser, el murguista y publicista Raúl Castro y el ex basquetbolista Diego Losada se habían sumado a la lista 2121 que lidera Danilo Astori, tras una fuerte implosión en el Frente Líber Seregni. Pero tengo entendido que su nombre duró menos que un suspiro, y usted ya se alejó de la agrupación. ¿Es así?

-Yo me voy a abstener de responder preguntas partidarias.

-¿Pero se fue o no? ¿Se fue de Asamblea Uruguay?

-Yo no estoy en ninguna lista. Yo manifesté mi solidaridad y mi cariño hacia el contador Danilo Astori, pero en la vida electoral, no voy a intervenir ni quiero hablar del tema. Yo no digo que me fui, ni que entré, lo decís vos...

-Fue noticia y usted no salió a desmentirlo. Se supo que era uno de los que llegaba fuera de la política -como Jorge Nasser, Daiana Abracinskas, Diego Losada y Raúl Castro- a engrosar las filas del astorismo. ¿Por qué ese divorcio tan temprano?

-No es un divorcio... Yo no estoy participando en política. No participo en política. Yo no llegué a estar en la lista de Asamblea Uruguay. Sí manifesté mi apoyo y mi cariño a Danilo, y él me pidió para utilizar mi nombre, yo le dije que lo apoyaba, pero eso no significa que yo participe en política, ni que esté participando en política. Por una opción laboral y profesional, opté por mantener cierta lejanía del mundo político partidario. Como tampoco está en mis planes participar el día de mañana en un equipo de gobierno.

-¿Sintió que no tomaron en cuenta sus aportes?

-Yo tiré ideas y se verá en el futuro si las escucharon o no. El programa del FA está hecho. He aportado desde EdUy21 lo que pienso.

-Precisamente, usted integra el colectivo EdUy21, que no ha tenido mucha sintonía con el FA y las actuales autoridades de la educación. ¿Por qué, entonces, sumarse a un sector del FA?

-Creo que no tiene nada que ver. Creo en el proyecto de EdUy21, que aportó y que aporta, una mirada sobre la educación. Creo que hoy dentro de la campaña electoral de Uruguay no está puesto el tema educación en el centro, y no mueve la aguja. Y es cierto, EdUy21 tiene gente de distintas expresiones político partidarias e indudablemente quienes menos han apoyado son quienes forman parte del gobierno de la educación. Es lógico, porque estamos proponiendo cambios estructurales. Es lógico que los que hoy están no quieran ese cambio.

-Filgueira dijo que pese a la falta de avances en educación, y a tener discrepancias ("no matices, discrepancias") con compañeros de izquierda, igual entendía necesario un cuarto gobierno del FA y por eso se sumó a la lista de Álvaro García, el sector Plataforma. ¿Usted también entiende necesario que gane el FA?

-(Piensa). No sabe, no contesta.

-En algún momento usted y yo conversamos sobre organizar un debate radial con el asesor en educación de Daniel Martínez, Gabriel Quirici. Éste no aceptó la propuesta, alegando algo perfectamente entendible: que ambos pertenecían al mismo partido. ¿Por qué quería debatir con Quirici? ¿Siente que procuran modelos distintos de educación?

-Yo debato con todo el mundo, si algo valoro es el debate en todo sentido, y en mi caso, lo haría en educación. Estoy convencido que cómo ve el equipo de Daniel Martínez la situación educativa es absolutamente una continuidad de lo que hoy es el gobierno de la educación. Por los cuadros políticos que están -ojo, gente muy capaz y honesta-, pero en educación el margen de las lógicas de gobierno de un eventual cuarto gobierno del Frente Amplio, por cómo se conformaron los equipos de trabajo, veo una continuidad de lo que se ha hecho hasta ahora.No habrá cambios estructurales.

-Habría un status quo...

-Ah, no tengo dudas. Se sigue sin visualizar el problema estructural de la gobernanza de la educación. Cuando se dice "no cambiar la gobernanza de la educación porque Primaria, Secundaria, la UTU, la Universidad". No, no, eso es mentira. Se cambió ya la gobernanza de la educación porque se creó la UTEC. Se cambió la gobernanza de la educación porque se creó un marco de primera infancia que establece que el MEC se ocupa de una parte y la Anep de otra. No se cambió determinada gobernanza de la educación. Es como que hay grandes islas inamovibles que no se está dispuesto a reordenar, que son los consejos desconcentrados (Primaria, Secundaria, UTU), no se está dispuesto a desarmar o a repensar para que haya un marco curricular común, una carrera profesional coherente, una formación docente coherente que articule distintas realidades. Pesa más el mantenimiento de una tradición que la identificación de problemas estructurales.

Tenemos un 30% de niños en este país que no saben leer y escribir. Son los datos que salen de los informes oficiales. Son datos alarmantes, tendrían que estar puestos en primera fila. A todos nos alarma la desigualdad chilena, en este momento Chile se está prendiendo fuego, y todos somos conscientes que la sociedad chilena tiene desigualdades estructurales en educación, en salud, y de ingreso, mucho mayores que Uruguay, sin embargo, la diferencia de los niveles de aprendizajes entre los sectores más bajos y los más altos en Chile es menor que en Uruguay. Son datos de la Unesco, no son las pruebas Pisa, no es la OCDE, no es el FMI.

Tenemos porcentajes increíbles de ausentismo en educación inicial: 30%, 40%. Todos los días tenemos un 20% de ausentismo en educación Primaria. De 100 sillas, 20 no están ocupadas. Entonces, cuando se afirma que no hay problemas estructurales, algunos ponemos el grito en el cielo.

-Le pregunté por el estado de la educación actual a Wilson Netto para este espacio, y me destacó que se han conseguido las metas cuantitativas planteadas, sobre todo la accesibilidad y la casi universalización de la educación. Se jactaba de que el 99% de los niños van a la escuela...

-No, no, no... En Uruguay el 99% de los niños van a la escuela desde el año 70. No es un logro de esta administración. Después, una discusión que se debe el Ineed (Instituto Nacional de Evaluación Educativa), que no habla, es cómo el presidente del Codicen interpretó los datos de continuidad y de asistencia. Porque, ¿qué entendemos por asistir al circuito de formación? Que un adolescente vaya a dos materias, ¿es estar escolarizado? Que un joven de 18 años vaya a dos materias de bachillerato superior, ¿es pertenecer a la escolarización? Veamos los perfiles de salida.

-Y lo otro que habría que ver es si aprenden o no...

-Ese es otro tema súper interesante. Hay tres cosas que tiene que hacer Uruguay: elevar los estándares de aprendizaje, comunicárselo a la familia, a la sociedad, establecer estándares de alto nivel de aprendizaje para todos los niños; profesionalizar y mejorar las condiciones de trabajo de los docentes (Uruguay precisa más docentes y mejor formados, y mejor remunerados); y el tercer elemento es asegurar instituciones que funcionen con proyectos institucionales serios. Esto es: el Estado por delante de cualquier manual de gestión educativa. Después, ponele todos los chirimbolos que quieras.

¿Qué espero yo que aprenda un niño de tercero? Y medirlo, evaluarlo. Pero si el propio Estado citica el órgano que lo evalúa (el Ineed) y no toma nota de lo que el propio Estado evalúa, termina triunfando un manejo de poder. Ese es el punto. Yo sé que este tema no mueva la aguja en las elecciones. No vemos que el sistema educativo tiene sus plazas y estas plazas se abandonan, tenemos un calendario escolar permanentemente interrumpido, tenemos 180 días de clases que nunca son 180 días, tenemos poco tiempo de asistencia a clases...

-Y una deserción estudiantil altísima, sobre todo en Secundaria.

-No se está cumpliendo el principio de obligatoriedad que está en la educación desde el decreto ley de (Lorenzo) Latorre de 1870 y pico. Y no está cumpliendo el decreto de obligatoriedad de la educación hasta sexto año de educación media superior que está en la Ley de Educación que se votó en 2008.

-Netto dice que EdUy21 quiere cambiar la gobernanza de la educación, y entiende que está bastante solo en eso, y que dice "vamos a cambiar las condiciones para" conseguir tales metas, mientras que su administración logró implementar un seguimiento de las trayectorias educativas de los estudiantes. ¿Es así?

-Esta discusión la tuvimos en el Codicen con Rita Ferrari, una encargada de trayectorias educativas. Se creó la oficina de Integración Educativa. Y acá hablamos de un paradigma diferente, porque el Codicen se para en que las instituciones educativas están ahí, funcionan bien, entonces "yo tengo que ir a buscar al chiquilín para ir a meterlo en la institución educativa". Y dedica para eso miles de horas para generar todo un sistema de información de inclusión educativa. Lo que desde el MEC discutíamos con Fernando (Filgueira) y otros colegas es que el problema no es meter al chiquilín en un lugar donde no va a aprender o lo va a expulsar. El problema, en todo caso, es cambiar la institución en la que recibo al chiquilín, y diversificar la oferta. Y cómo gobernar ese proceso.

"Tenemos un 30% de niños en este país que no saben leer y escribir. Son los datos que salen de los informes oficiales. Son datos alarmantes. Y todos los días tenemos un 20% de ausentismo en Primaria. De 100 sillas, 20 no están ocupadas"

Que yo tenga hoy -y es muy bueno- a más muchachos yendo a las instituciones educativas no significa que aprendan más, y un dato arriba de la mesa es cuántos egresan porcentualmente en tiempo y forma de esa educación formal.

-Netto dice que excepto por Pablo Mieres, ningún otro candidato acompaña el cambio de gobernanza de la educación que pretende EdUy21. Ni siquiera Robert Silva, candidato a vice por el Partido Colorado, que además integra el colectivo.

-Yo creo que esa información es bastante ajustada a la realidad. Los candidatos asumen que un cambio de gobernanza en el sistema educativo es comprar un conflicto muy grande y por eso, van por otro camino. Eso no nos inhibe a nosotros de decir que eso es fundamental. Cada uno hará lo que tenga que hacer. En esa lógica es cierto que Pablo es el único que nos acompaña, no sé Lacalle Pou... Nosotros decimos que el cambio debe ser estructural e integral. No es agregar más, no es crear más apósitos.

-¿Entonces tiene razón Netto cuando dice que si eso es la base de las propuestas de EdUy21 y están bastante solos en eso, peligra el resto de la estructura de propuestas educativas del colectivo?

-No, para nada. Eduy21 lo que ha hecho es generar, en parte, que el presidente del Codicen debata con un colectivo de gente de la sociedad civil que era desconocido hace tres años. EdUy21 ha puesto temas arriba de la mesa, como el tema de la legitimidad del Ineed, de la necesidad de cambios estructurales, de un marco curricular común, pensar trayectorias educativas en base a competencias y habilidades. No creo que todo eso se caiga.

-¿Qué debería contener una reforma educativa en el próximo gobierno que asuma?

-Primero asumir que se tiene que hacer, porque eso no está puesto arriba de la mesa. Segundo, establecer una hoja de ruta con amplios apoyos sociales donde necesariamente estén los sectores docentes y se promueva la profesionalización docente (eso es central). Después tiene que haber una reconstrucción de la organización institucional de la educación. Tiene que haber una continuidad entre Primaria y Secundaria. El modelo de separación entre inicial, Primaria, Secundaria y UTU tiene 100 años... Tenemos que pensar en trayectorias diferentes, formatos diferentes. Tiene que haber una participación central del Plan Ceibal. Si me apretás, sería interesante la ceibalización del sistema.

-¿Cómo es esto?

-El proyecto que hoy tiene Ceibal de cómo construir el modelo de aprendizaje, cognitivo y de gobierno es muy interesante. Debe tener recursos, y acuerdos políticos a 20 años. La sociedad debe entender que eso es importante y eso cuesta plata.

-De ganar el FA, ¿cree que estos cambios se llevarán adelante?

-No sé... no sé.

-Es el director del colegio nacional José Pedro Varela en educación Primaria y continúa ejerciendo como docente de Pedagogía en el Instituto Normal, en Magisterio. ¿Qué satisfacciones o dolores de cabeza la está trayendo esta tarea?


"Hay que hacer una hoja de ruta con amplios apoyos sociales donde estén los docentes y se promueva la profesionalización docente. Tiene que haber una reconstrucción de la organización institucional. Y sería interesante la ceibalización del sistema"

-La satisfacción es el contacto con la gente, con los niños, con los padres. Incidir directamente en la construcción de un proyecto educativo que se está reconstruyendo: laico, pensando en el siglo XXI, articulando cuidado con educación, trabajando en conjunto con los docentes. Mi trabajo es muy gratificante. Y en formación docente, sigo dando Pedagogía que es mi pasión, y trabajar con los estudiantes es una experiencia preciosa.

-¿Volvería a involucrarse en política o cuando piensa en política ve una vaca y llora?

-No, no, no... por ahora, a los 47 años no tengo interés de volver a la militancia política. Es muy ingrata la actividad política.

-¿Quién lo representa hoy en el FA?

-Hay tres personas muy diferentes que respeto y quiero mucho: una es Danilo Astori, creo que el aporte de Danilo al país es un aporte fundamental para entender que no somos Argentina ni Brasil, y Uruguay está funcionando; creo que la mirada de Cristina Lustemberg es una mirada progresista, bien potente, y en otro sentido, valoro la valentía de Fernando Amado.

-¿Pero se siente frenteamplista hoy?

-No.

-Su hija Irina fue a la escuela pública y hoy con 13 años va al liceo privado. ¿Por qué no la mandó al liceo público?

-Es muy buena la pregunta... No la mandé, estuve buceando y hay carencias que hoy tiene la secundaria pública que para mí inciden directamente en las posibilidades de mi hija. Cosas que inhiben las potencialidades, el día de mañana, de mi hija. Pienso en el desarrollo de una segunda lengua de forma sistemática, como accede ella hoy, o el tema del control de los horarios, o la actividad física. La buena formación que tuvo en la escuela pública a Irina le permitió integrarse a una propuesta de carácter bilingüe, porque ella iba al inglés del barrio, le iba bien en su vida académica.

"Mi hija en el liceo privado tiene segunda lengua, control de horarios y actividad física. El apoyo familiar, además, incide directamente en su trayectoria educativa. Ella fue formada en la laicidad"

-Y cuando sea bachiller, ¿habrá aprendido lo que debería haber aprendido?

-Creo que el punto es qué hace la familia. Hoy hablábamos que lo importante para el éxito de una persona es altos estándares de calidad, muy buenos docentes, una institución educativa y el cuarto elemento es el apoyo familiar. El apoyo familiar determina la trayectoria educativa, o es uno de los factores que incide directamente en la trayectoria educativa de un jovencito. Ella, formada en la laicidad, creo que tiene las herramientas necesarias para crecer.

-La educación pública uruguaya, ¿es feliz?

-La educación pública está atravesando una situación de altísima vulnerabilidad, que genera gran sufrimiento en docentes, que están en la primera línea de fuego. Maestros, directores, profesores que están solos, muy castigados, y que hacen lo posible porque niños y jóvenes sean felices, pero uno ve a los colegas, y los niveles de enfermedad psiquiátrica, los niveles de soledad, de estrés, les complican abiertamente su trabajo cotidiano. Yo no me animaría a decir que la educación pública es feliz.