El presidente argentino, Javier Milei, inauguró el nuevo período legislativo con un discurso de casi dos horas en el que combinó anuncios de alto impacto político —90 reformas estructurales y una “alianza estratégica duradera” con Estados Unidos— con una batería de insultos dirigidos a la oposición, en uno de los pasajes más tensos registrados en una apertura de sesiones en los últimos años.
El acto, uno de los más relevantes del calendario institucional argentino y al que el mandatario llegó escoltado por el batallón de granaderos —la fuerza creada por José de San Martín—, estuvo atravesado por un tono cambiante: técnico y enfocado en su agenda de gobierno cuando habló de economía y geopolítica; confrontativo y agresivo cuando se dirigió a los legisladores opositores.
90 reformas y alineamiento geopolítico
Milei anunció que impulsará en 2026 un paquete de 90 reformas estructurales en áreas como economía, impuestos, código penal, sistema electoral, educación, justicia y defensa. Según afirmó, se trata de diseñar “la arquitectura que tendrá el Estado argentino en los próximos cincuenta años”, con la “moral occidental” como política de Estado.
En el plano internacional, reafirmó su voluntad de consolidar una “alianza estratégica duradera” con Estados Unidos, en un contexto de reconfiguración geopolítica global. Sostuvo que el Atlántico Sur será un espacio de disputa en las próximas décadas, aludiendo a rutas comerciales, recursos naturales, soberanía marítima y la presencia creciente de actores que “no comparten nuestros valores”.
El mandatario destacó que Argentina cuenta con minerales críticos, gas, petróleo, energía nuclear y renovables, además de su ubicación estratégica con salida a dos océanos y presencia en la Antártida.
En línea con su posicionamiento, el Gobierno celebró el sábado la operación conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán y volvió a señalar la presunta responsabilidad iraní en el atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en 1994.
“Banda de delincuentes”
El tramo más áspero del discurso estuvo dedicado a la oposición. Milei calificó a legisladores de “banda de delincuentes”, “chorros”, “asesinos” y “brutos”, y lanzó frases como “me encanta domarlos” y “me encanta verlos llorar”. También los acusó de vivir “del trabajo ajeno” y de haberse “entregado a Venezuela y a los terroristas de Irán”.
Al referirse a los gobiernos peronistas, sostuvo que utilizaron la educación “para lavar la mente a los chicos” y los llamó “asesinos”, en alusión a la muerte en 2015 del fiscal Alberto Nisman, quien investigaba el atentado contra la AMIA.
En otro pasaje, evocó enseñanzas del economista español Jesús Huerta de Soto, a quien considera su maestro, y sostuvo que existen “parásitos” que viven de lo que otros producen, en referencia directa a los bloques opositores.
Balance económico y costos sociales
En su repaso de gestión, Milei defendió los resultados de su programa de ajuste: desaceleración inflacionaria —del 211,4% anual en 2023 al 31,5% en 2025— y superávit fiscal por segundo año consecutivo, algo inédito desde 2008. La economía creció 4,4% en 2025, impulsada por el agro y la intermediación financiera.
No obstante, el ajuste implicó una caída del consumo, apertura importadora y el cierre de más de 21.000 empresas en dos años, con una pérdida estimada de 300.000 empleos según fuentes sindicales. La industria y el comercio, sectores clave en generación de trabajo, mostraron contracción.
El discurso se produjo tras un 2025 turbulento, pero con un oficialismo fortalecido por su desempeño en las legislativas de octubre, donde La Libertad Avanza obtuvo el 40% de los votos.
Milei no hizo referencia a la liberación en Venezuela del gendarme argentino Nahuel Gallo, detenido desde diciembre de 2024, concretada este domingo mediante la mediación del presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, Claudio Tapia, quien mantiene un enfrentamiento público con el Ejecutivo.
La apertura legislativa dejó así una doble señal: profundización del programa reformista y del alineamiento internacional con Washington, junto con una escalada retórica que refuerza la polarización política interna en la Argentina.
En un discurso de casi dos horas ante el Congreso, que marcó el inicio del nuevo período legislativo, el mandatario reafirmó su alineamiento geopolítico con Washington e Israel y sostuvo que el Atlántico Sur será una zona clave de disputa estratégica en las próximas décadas.
“Rutas comerciales, recursos naturales, soberanía marítima y la presencia creciente de actores que no comparten nuestros valores. Argentina tiene que ser ese actor”, afirmó.
Con información de Agencias