Esta semana, el grupo táctico de la Policía lanzó un megaoperativo narco contra el Comando Vermelho. Los enfrentamientos dejaron 132 muertos, entre los que hay cuatro efectivos, y las familias de las favelas Alemão y Penha reclaman que se “ejecutó” a los fallecidos.
De hecho, varios testimonios aseguran que en la última parte del enfrentamiento el combate era “cuerpo a cuerpo” y no se distinguía si los muertos eran o no parte del comando.
Los narcos utilizaron tecnología, como bombas con detector de movimiento o drones, mientras que la Policía desplegó 2.500 efectivos para contrarrestar los ataques. El pasado jueves, decenas de familias se congregaron en la morgue municipal de Río de Janeiro para ver si podían reconocer algunos de los cuerpos, pero la mayoría no lo logró.
De acuerdo con lo que reportaron algunos medios brasileños, por el destrozo que tenían los cadáveres y el paso de las horas, las tareas de identificación llevarán varias semanas.
Por otro lado, las autoridades brasileñas lanzaron el mismo jueves otro operativo antinarco en contra del Primeiro Comando Capital, otro de los grandes grupos delictivos en Brasil.
El PCC es un grupo que ha estado asociado a Sebastián Marset, el narco uruguayo que se encuentra prófugo. En este caso, según reportes extraoficiales, las cifras de detenidos es de cuatro y hay un fallecido.