Los países del Mercosur esperan conocer primero las intenciones de la Unión Europea sobre el acuerdo de libre comercio entre ambos bloques antes de sentarse a negociar, afirmó el viernes la presidenta argentina, Cristina Fernández.

Tras participar en Brasilia de la XLIV Cumbre del Mercosur, la mandataria afirmó que los presidentes participantes aprovecharon para acordar el "marco del diálogo con la Unión Europea (UE) para un acuerdo de libre comercio" y dejaron claro que lo primero es establecer las reales intenciones de los europeos.

"Se trata de un diálogo en el que van a tener que decirnos qué es lo que quieren. Siempre están pidiéndole cosas a América del Sur y acusándonos de proteccionistas, pero en realidad, deben decirnos cuáles son las propuestas que tienen", dijo Fernández en declaraciones a los periodistas tras la clausura de la Cumbre.

El Gobierno de Fernández demandó esta semana a la UE, España y Estados Unidos ante la OMC por "impedir el libre comercio" y esos mismos países más Japón respondieron con una demanda contra Argentina por imponer "restricciones" a las importaciones.

Las restricciones argentinas han motivado quejas de los exportadores de otros países miembros del Mercosur, que está formado por Argentina, Brasil, Uruguay, Venezuela (desde julio pasado) y Paraguay, que está suspendido.

Según dijo la presidenta argentina, los europeos se quejan de los aranceles de los países del Mercosur, pero "en realidad" son "muy inferiores a los de la UE en muchos productos".

Al igual que en su discurso en la cumbre, Fernández mencionó los aranceles franceses para productos como la mantequilla o los derivados de la leche, que, dijo, superan el 35 por ciento máximo fijado para los productos del Mercosur.

Los aranceles más elevados del Mercosur están destinados a "resguardar el esfuerzo de industrialización de nuestros países", agregó.

Los 27 países de la Unión Europea y los del Mercosur reanudaron en mayo de 2010 las negociaciones para el acuerdo de libre comercio tras seis años de estancamiento debido a las críticas de los europeos a los aranceles suramericanos para la industria y a las quejas de los suramericanos por el proteccionismo europeo en el sector agrícola.

"Este diálogo que reiniciamos con la Unión Europea debe ser primero para saber qué es lo que quieren, escucharlos y ver qué es lo que nos conviene como región", aseguró Fernández.

La presidenta agregó que el Mercosur también debe dejar claro en el diálogo que el objetivo es un acuerdo benéfico para ambas partes y no con sólo un vencedor.

"Hay un nuevo modelo de comercio. No nos parece justo que los planes de austeridad de la UE dejen grandes excedentes para ser colocados en nuestros países, que nos vean sólo como mercados y que perjudiquen nuestras industrias", afirmó.

Fernández alertó a Sudamérica de estar atenta para evitar que en la región se repita la "tragedia" que vive Europa con "gente sin casa, sin trabajo, sin esperanza y sin ilusiones".

"Ya lo vivimos en Latinoamérica y no queremos que se repita. Creemos que uno de los antídotos para no vivir eso es profundizar nuestra articulación", aseguró.

Según la mandataria, el Mercosur adquiere fuera del bloque productos por cerca de 600.000 millones de dólares al año y puede hacer esfuerzos para comprarlos en la propia región.

"En muchos casos son artículos producidos por otros países de la región o que podemos producir con un proceso de sustitución de importaciones o mediante la complementariedad de nuestras economías", afirmó.

Por su parte, el presidente José Mujica, considera que la crisis en Europa generó mejores condiciones para negociar un acuerdo de libre comercio con el Mercosur.

"Por la situación en Europa, probablemente se presentó la paradoja de que existan condiciones para intercambiar y negociar como no las hubo en el pasado. Ahora probablemente hay un clima más favorable", dijo el uruguayo al llegar a la sede de la cancillería brasileña para participar en la cumbre.

(Fuente: EFE)