La Mesa Política Nacional del Frente Amplio celebró el pasado martes 19 de mayo una nueva sesión ordinaria, que estuvo dedicada a hacer un análisis de coyuntura política a partir de los últimos estudios de opinión pública. El diagnóstico fue claro: el gobierno atraviesa una caída sostenida de imagen y el partido enfrenta el desafío de reconectar con su base social.

El consultor Agustín Canzani, de la Fundación Líber Seregni, fue el encargado de presentar el análisis: según su exposición, la evaluación del presidente viene descendiendo de forma continua desde fines de 2025 y registra saldo negativo desde comienzos de 2026. 

Según señala el acta de la sesión, consignada en primera instancia por El País y a la que accedió Montevideo Portal, el trabajo sostiene que la caída, aunque gradual, tiene similitudes con la que experimentó el segundo gobierno de Tabaré Vázquez, si bien en este caso no se asocia a un evento puntual, sino a un deterioro progresivo.

Lo llamativo, según Canzani, es que la percepción negativa de la economía supera lo que indicarían los indicadores macroeconómicos, lo que refleja un estado de ánimo social que va más allá de los números. A eso se suman la persistente preocupación ciudadana por la seguridad, el crecimiento de las menciones al desempleo y a la situación de calle, y una caída en la valoración de los actores políticos tradicionales, con mayor apertura hacia nuevas alternativas.

Entre las explicaciones del fenómeno, Canzani señaló que este gobierno del FA comenzó con una base electoral más débil que sus predecesores, con votos menos firmes y con un electorado ideológicamente menos inclinado hacia la izquierda que en el pasado. 

A eso se suma, según el análisis, una sensación de expectativas incumplidas en algunos sectores, la falta de referentes políticos con peso propio, la ausencia de un relato claro sobre el rumbo del gobierno y déficits en liderazgo, coordinación interna y comunicación.

El consultor también llamó a no perder de vista el contexto internacional: en todo el mundo los gobiernos pierden apoyo con rapidez, les cuesta recuperarlo y la ciudadanía muestra creciente impaciencia. Solo algunos proyectos de carácter “refundacional” logran escapar parcialmente a esa tendencia.

Al tomar la palabra tras la ronda de intervenciones, el presidente del FA, Fernando Pereira, reconoció la existencia de un descontento real dentro del electorado frenteamplista, aunque aclaró que eso no implica necesariamente un rechazo al gobierno ni a la izquierda. “Es un descontento diverso, disperso y difícil de interpretar”, sostuvo, en un contexto en el que la opinión pública es cada vez más volátil.

Pereira insistió en la necesidad de fortalecer el vínculo entre el gobierno, la fuerza política y la sociedad, con especial énfasis en el interior del país, a través de la militancia, escucha y presencia territorial. “No podemos aislarnos del malestar”, afirmó, y llamó a asumir ese descontento sin abandonar la defensa de los logros del gobierno.

El dirigente también apuntó a una crisis más profunda: la pérdida de utopías, la frustración social, el agotamiento democrático y la dificultad de ofrecer horizontes colectivos, en particular a los jóvenes. Recordó que el FA históricamente construyó sus mayorías incorporando sectores no identificados con la izquierda pero que confiaban más en el partido que en la derecha, y que ese capital de confianza es lo que hay que reconstruir.