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Se presume inocente

Martín Mutio rompe el silencio desde la cárcel: “La inocencia no se negocia con nadie”

El empresario recibió a Montevideo Portal y denunció irregularidades en la investigación y presiones para aceptar un juicio abreviado.

21.07.2026 07:30

Lectura: 24'

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Por María Noel Domínguez

Conseguir esta entrevista tomó siete meses. El equipo de Montevideo Portal fue dos veces hasta la puerta de la Unidad 25, la cárcel de máxima seguridad donde está recluido Martín Mutio, con un decreto judicial en mano que autorizaba su ingreso. Las dos veces, el director de la unidad negó la entrada. Hubo que solicitar una nueva audiencia. Finalmente, la entrevista se realizó en un lugar externo a la unidad. Eso, de por sí, ya dice algo sobre lo que Mutio viene denunciando desde hace años.

Mutio tiene 39 años y lleva siete en un proceso judicial que comenzó en 2019. Fue imputado por asistencia al delito de narcotráfico, sometido a juicio oral y público con 90 testigos, y absuelto en primera instancia. Luego, el Tribunal de Apelaciones revocó esa sentencia y lo condenó. Hoy está preso, esperando la revisión del caso y una respuesta de la Corte Internacional.

Su esposa es abogada, vive en Argentina con sus cuatro hijos —el menor, Felipe, nació el 3 de julio, semanas antes de esta entrevista— y es, según Mutio, el sostén de toda la lucha. Él, desde la celda donde pasa 24 horas encerrado con apenas 15 minutos diarios de llamadas telefónicas, habla de irregularidades judiciales, de pruebas ocultadas, de extorsión encubierta en el proceso abreviado y de un sistema penitenciario que, dice, hace lo posible para que quien denuncia pague las consecuencias.

Lo que sigue es la transcripción de esa conversación con Martín Mutio, realizada en condiciones que el propio entrevistado define como parte del mismo problema que lleva años intentando exponer.

¿Cómo estás atravesando este proceso?

La verdad es que no es una situación fácil. Hace siete años que estoy siendo torturado psicológicamente por todo el sistema. Debido a que fui a juicio, la Justicia me absolvió en primera instancia. Sabiendo que no tengo que estar preso, lo que más me duele es lo que sufren mi esposa y mis hijos. Son siete años sin poder defenderme públicamente. Se dijeron cosas sobre mí que no son reales y no tuve forma de responder cómo sucedieron las cosas.

¿Qué sucedió? ¿Cuál es tu versión?

En 2019, a mi empresa le contaminaron un contenedor. Encontraron cuatro toneladas de cocaína en Alemania. En un procedimiento habitual de control de contenedores, la Policía aduanera alemana introdujo una cámara dentro del contenedor y encontró cuatro toneladas de cocaína dentro de bolsos deportivos. Las autoridades alemanas concluyeron que fue una carga legal contaminada. En Uruguay, eso se llama “gancho ciego”. A partir de que sale en los medios de comunicación, la Fiscalía actúa de oficio y empieza una investigación, que es lo que corresponde. La Aduana me citó, me presenté, entregué toda la documentación en 24 horas. Un mes después: allanamiento en mi domicilio, detención, formalización por asistencia al delito de narcotráfico. Y allí empezó todo el proceso.

Vos denunciás que hubo información que la Fiscalía tenía y no usó.

La doctora Mónica Ferrero ya tenía en 2019 información del Poder Judicial alemán que me exoneraba del proceso. Alemania me investigó a mí y a mi importador, y confirmó que fue una contaminación del contenedor. El dato clave es que el precinto que llegó a Alemania no era el mismo que salió de Uruguay. Ferrero ocultó ese exhorto durante un año entero. Lo descubrimos gracias al trabajo de los abogados, a través de un informe de la Aduana, no por la vía judicial. También existía un exhorto de Bélgica que fue ocultado. Luego llega el proceso de acuerdo con la Fiscalía.

"Si soy inocente, no te firmo ni que me des un mes de cárcel"

¿Qué pasó cuando te ofrecieron el proceso abreviado?

En 2019 Ferrero me ofreció un año y seis meses. No acepté. Era totalmente extorsivo. Mis abogados me pidieron que escribiera una carta de puño y letra documentando que la decisión de ir a juicio fue mía. Considero que si soy inocente no te firmo ni con que me des un mes de cárcel.

Siete años después, ¿no te arrepentís de no haber aceptado?

Sigo pensando lo mismo, porque la inocencia no se negocia con nadie. Hasta el día que me muera voy a defender mi inocencia.

Esto sigue: me ofrecen un año y seis meses y como no accedo en la acusación fiscal que demora un año en acusarte, me ponen quince años. Eso es extorsivo. Pasé de un año y seis meses a quince años, con el único objetivo de presionarme para que acceda a un proceso abreviado. Y Ferrero me dijo: “Mire que usted puede venir a Fiscalía cuando quiera y no necesita que lo cuiden sus abogados”. ¿Para qué tenemos abogados si ni siquiera se respeta a un abogado? Durante la casación me volvieron a ofrecer tres años y ocho meses. Tampoco acepté. ¿Cómo pasamos de un año y seis meses a quince años y después a tres años y ocho meses?

Realizaste varias acciones legales contra Ferrero que no te resultaron favorables. Además de que cuenta con respaldo del sistema político.

La oposición la respalda.

Pero no ha tenido problemas con sus casos, salvo el tuyo.

Eso no significa que no se pueda equivocar. Tampoco pretendo que sea Mónica Ferrero, capaz que la engañaron a ella. Pero es la jefa. Lo único que pido en este caso es que se investigue. Hice tres denuncias, no solamente contra Ferrero, pero es la que llevó todo el proceso judicial.

Pasemos a la parte del proceso legal, tanto a esas denuncias contra la fiscal como en la etapa que estás actualmente.

Lo de las denuncias, a mi entender, así como el de mi esposa y mis abogados, es porque entendemos que hay apariencia delictiva en varios hechos que ocurrieron. Pregunto: si en un expediente aduanero faltan fojas, ¿eso qué es? ¿Desaparecieron por arte de magia? A mí no me cierra. Después, ¿por qué ocultaron el exhorto de Alemania y el exhorto de Bélgica?

¿Cómo fue el juicio oral?

Fui absuelto. Declararon 90 testigos y ningún medio de comunicación cubrió ese juicio, siempre escucharon la campana de Mónica Ferrero.

En la última instancia judicial estaban los medios.

Pero no en el oral y público, que es lo más importante de un proceso judicial. Otra cosa: Mónica Ferrero participó solamente en una audiencia, porque me hizo un gesto obsceno y desde ese momento desapareció. ¿Viste cuando uno empieza a manifestar un relato que después de tantas veces lo repite y parece verdad? Eso fue lo que pasó conmigo.

En el juicio ni siquiera el Banco Central me acusó de lavado de dinero.

Supuestamente, la Fiscalía de Uruguay dice que se recibió un correo electrónico informando el peso con el que llegó el contenedor a Bélgica. Y nosotros hicimos un esfuerzo sobrehumano —más que nada mi esposa— y confirmamos que nunca existió ese correo. Además, cuando llegaron mis contenedores a Bélgica se los robaron. Entonces, ¿cómo puede afirmar que había tanta cantidad de soja?

Porque si vos estás tan seguro en menos de un mes de que soy culpable, ¿por qué ocultás información que me beneficia? En Europa hay gente que está presa por este caso. Y no solamente por mi empresa, hay dos empresas uruguayas más: Globel Traillers y Arrozal 33. Son los mismos bolsos. Además, ¿Ferrero no era la reina del narcotráfico? Y se le pasaron cuatro toneladas de cocaína, ya que se enteraron porque las encontró Alemania.

Otra cosa más: después nosotros tuvimos que hacer toda una investigación paralela contratando abogados en Colombia, en Alemania, en Bélgica, pidiendo ayuda a Bruselas, en Argentina, en Brasil y descubrimos lo que pasó.

¿Y qué pasó?

Desde el puerto de Montevideo le sacan soja a mi contenedor, por eso hay una diferencia de peso, y lo contaminan en Victoria, en Brasil. ¿Por qué la Fiscalía no hizo ese trabajo de investigación? Y en menos de un mes concluye que soy culpable. Otra cosa que para mí es más importante: nadie en Uruguay va a juicio oral y público. Solamente el 1%, y todavía la Justicia a mí me absuelve.

Con ese relato de los hechos que vos contás, ¿cómo te explicás que estemos en esta instancia?

Lo que voy a decir puede sonar medio fuerte, pero cuando Fiscalía apeló, Mónica Ferrero y Luis Alberto Heber fueron a reunirse con el ministro del Tribunal de Apelaciones Ángel Cal para convencerlo de que me revocaran la sentencia. Si analizan la sentencia del Tribunal de Apelaciones, van a ver que tiene 39 páginas y básicamente copiaron y pegaron la acusación fiscal. Ni siquiera se tomaron el trabajo de analizar la parte de la defensa. Es inexplicable. ¿Por qué se reúnen con Cal si hay independencia de poderes?

Ahora hay otro gobierno y otro ministro, sin embargo las cosas no cambiaron demasiado para este caso.

No van a cambiar en Uruguay porque a todo el mundo le queda cómodo el proceso penal que tenemos hoy. Porque es muy simple: vas, te reunís con una fiscal y se negocia. ¿Quién va a querer cambiar algo de eso? ¿Dónde participa el juez? No hay garantías. Supuestamente Mónica Ferrero es la heroína del narcotráfico y cada vez hay más narcos en Uruguay. Mirá que en la cárcel hay más droga que en el resto del país y ¿dónde está Mónica Ferrero?

Para el sistema político es fácil, porque la deja y se solucionan las cosas, pero no es así. Acá hay varios problemas y no es de un partido solo, son todos.

Tenés a la Policía paga. No son todos, pero hay grandes problemas de corrupción dentro y ese es uno de los principales problemas. Todo el Uruguay sabe que hay un problema de corrupción y no son todos, que quede claro. En vez de sumar más policías, hacé al revés: sacá al policía que hace mal su trabajo y aumentale el salario al que lo hace bien.

Todos saben que en la cárcel hay corrupción. ¿Viste los que lamentablemente fallecieron esta semana? [NdeR: habla del quíntuple homicidio en el asentamiento El Monarca]. Tenían que estar presos. No estaban presos porque la Fiscalía no actuó. Siempre cargan las tintas contra el Ministerio del Interior, pero no puede hacer magia. Porque quien lleva el proceso para que una persona vaya presa es la Fiscalía.

Hablemos de tu proceso, ¿en qué instancia está legalmente?

Hice las denuncias correspondientes que me exigió la Suprema Corte de Justicia, a sabiendas de que nunca se va a investigar, porque un fiscal no va a investigar a su propio jefe. De hecho, archivaron la denuncia en menos de 24 horas. Ahora me falta la última parte, que es ir al Ministerio de Educación y Cultura, denunciar tanto a Fleitas como a Gilberto Rodríguez porque no quisieron investigar. Fijate todo el proceso que uno tiene que hacer para poder llegar a la instancia de revisión y de mostrar todo lo que hicimos durante estos siete años. Y después esperar a que pasen la revisión, porque no pueden participar los mismos ya que los voy a recusar para que sean otros jueces quienes analicen el tema y esperar a que realmente en este país analicen las pruebas. No me crean a mí, analicen lo que presentamos, nada más: están las sentencias, están las pruebas.

Hago además esta pregunta: ¿por qué Alemania no pidió mi extradición?

Otra cosa: después de haber ganado el juicio oral y público, la Justicia me absolvió y Heber declaró públicamente y en el Parlamento que era una aberración que la Justicia me hubiera absuelto. Y cuando estábamos en el proceso de casación, Mónica Ferrero me ofreció tres años y ocho meses. ¿Cómo pasamos de un año y seis meses, a quince años, y a tres años y ocho meses?

Con esa oferta, ¿tampoco dudaste?

No. No voy a firmar. No me voy a hacer cargo de algo que yo no hice. ¿Qué ejemplo sería para mis hijos?

Pero tenés un hijo recién nacido.

Sí y ¿qué le voy a explicar?, ¿que la vida es fácil? Le digo que tengo que dar pelea, que lucho y que no me rindo. Son mis principios y no son negociables.

¿Cuántos hijos tenés, además del chiquito?

Tres más.

¿Cómo llevás eso?

Es muy difícil la situación en las condiciones en que estoy, en una cárcel de máxima seguridad, tengo quince minutos para hablar por teléfono. Ahora me permiten hacer video conferencia, porque vivimos en Argentina. Cuando mi mujer estuvo embarazada le pedí que no viniera porque eran muchos kilómetros y, a su vez, tengo un grave problema con Flavio Díaz, director de la Unidad 25 y con el proceso de mi mujer embarazada. La quisieron obligar a pasar por un escáner. Nosotros presentamos el certificado médico con los riegos que implicaba y al final ella tomó la decisión de no entrar a la Unidad 25 y dejaron a todos mis hijos llorando afuera.

No entendés cómo tenés a una persona que tiene millones de problemas, porque pertenece a la Guardia Republicana y trabaja en la Unidad 25. Supuestamente, por cómo funciona el sistema, es mandarlos a un castigo. Hubo actos de corrupción que se están investigando.

Estás hablando del director y tenés que volver a la cárcel.

No le tengo miedo. Con la verdad siempre. Te imaginás que me hace la vida imposible: no me deja trabajar, no me deja estudiar, no me deja hacer nada.

¿Cómo es tu día a día en la cárcel?

Estoy en máxima seguridad, recluido solo, 24 horas encerrado y hacerle entender a mi cabeza que estoy preso cuando no tendría que estarlo… Estar lejos de mis hijos, de mi esposa que se tiene que hacer cargo de todo, es una gran mujer a la que le tengo que hacer un monumento.

¿Que no te dejen hacer cosas tiene que ver con tu seguridad?

No, porque podría hacer cosas adentro de la celda.

¿No podés hacer nada?

Nada. Imaginate en esa cárcel... cuando denuncio a Mónica Ferrero casi me tiran la puerta abajo tres veces y te lo voy a contar tal cual me lo dijeron: “Este es el hijo de puta que denunció a Mónica Ferrero”. Viste que no es tan santa como la pintan. Y yo pregunto: ¿por qué cuando fue el último año del gobierno de la coalición modificaron una ley a sabiendas que la que iba a quedar como fiscal subrogante era Mónica Ferrero. ¿Quién la promovió?: blancos y colorados.

¿Por qué la coalición está empeñada en dejarla? Te lo digo clarito: las investigaciones que tienen los fiscales no avanzan y cuando yo hago una denuncia la archivan en menos de 24 horas. Menos entiendo que el Partido Colorado le haga los mandados al Partido Nacional para que no investiguen. Es fácil de entender, es obvio que quieren que se quede ella para que no investigue todas las causas que tiene el Partido Nacional en la Fiscalía.

Pasemos de vuelta a la cárcel, decís que cuando denunciaste a Mónica Ferrero tuviste problemas y ahora además denunciás a Flavio Díaz.

Digo las cosas como son. Imaginate que estás en una cárcel, la limpieza es poca, hay más cosas que no te voy a decir porque tengo que volver, llena de ratas y el tema de la comida a los presos, pasan horas sin comer.

Con todo esto, igual me saco el sombrero con Ana Juanche, que agarró un fierro caliente y encaró la situación.

¿Cómo es tu cotidianeidad sin actividad ninguna y cómo te mantenés mentalmente?

Me mantengo con la esperanza de volver con mi esposa y mis hijos. Esa es mi fortaleza. Y esperando respuestas de la Corte Internacional, sé que ese va a ser el camino.

¿O sea que el fin es la Corte Internacional?

No tengo otro camino. Hice todo lo que tenía que hacer y no lo hacen. Debo de ser la única persona del planeta que gana un juicio oral y público y está preso. ¿Por qué la Justicia me absolvió? No creo que me haya absuelto por mi linda cara. Participaron noventa testigos, mirá qué declaró Julio de Brun en el juicio.

¿Podés leer o hacer algo más adentro de la celda?

Leer, mirar un poco la tele y escuchar un poco la radio. Estar siempre informado de todo lo que está pasando.

Con eso de estar informado, y justo mencionaste el homicidio quíntuple de El Monarca, ¿cómo ves la situación del narcotráfico en Uruguay?

Es muy complejo porque hay una realidad que nadie quiere ver. Más del 85% de la gente que está presa vive una realidad que viene desde hace muchos años. Vienen de una situación de generación en generación pasándola mal. Y el único recurso que han tenido fue dedicarse al narcotráfico y después surgen problemas, que se matan unos a otros, y eso cuando arranca no se termina más.

Ese es el problema. Y cada vez los gobiernos, en todo el mundo, reprimen más y eso hace que acceder a una droga sea más difícil, pero cada vez sea más redituable. Entonces, ¿por qué la gente se dedica al negocio del narcotráfico? Por un tema económico. Se termina el narcotráfico cuando no sea más negocio. Me hace acordar a la ley seca: cuando se prohibió aparecieron todas las mafias, cuando se legalizó, desaparecieron las mafias. Se corrieron para otro tipo de negocios. Siempre va a haber alguien que se va a dedicar, porque el negocio es muy redituable.

Cuando empezaste con el negocio de los contenedores, ¿pensaste que podía pasar lo que pasó, era un riesgo extra?

Tuve la suerte de que actuó en el juicio el prefecto del puerto Algeciras, que es el puerto más importante de Europa. Él nos contaba tanto a la jueza participante y a los fiscales y a los dos abogados, cómo era todo el funcionamiento. Solo en el 5% de los contenedores del mundo se hace un control específico con escáner, porque saben que los contenedores se contaminan. Entonces, ellos persiguen el dinero de las organizaciones y saben qué organizaciones participan. Yo tengo 39 años, exporto desde que tengo 18 y jamás tuve un problema. Nunca había tenido un problema y he exportado de todos los países, no solamente de Uruguay. He exportado a Argentina, de Brasil, de Ecuador, de Chile, de México, de Estados Unidos, de Australia, jamás tuve un inconveniente. Nunca, nunca se me cruzó por la cabeza que iba a tener un problema.

Hablaste de tu negocio, ¿qué vas a hacer cuando salgas?, ¿lo vas a seguir?

Lo primero que voy a hacer es estar con mi esposa y con mis hijos, y eso es lo principal. Lo único que quiero es todos los días resistir por ellos, que no es fácil. No es solamente la cárcel, es también toda la tortura pública. Me han culpado de cosas que yo no hice y nunca pude defenderme. Lo que quiero es que el sistema político solucione el problema que hay en el sistema judicial, porque la verdad es que no es justo. Uno no se puede defender. No tenés a dónde acudir. Tuve un problema con un fiscal y es lógico que no investiguen porque tienen que investigar a su propio jefe.

En eso de tu día a día ¿tuviste problemas de convivencia con otros presos?

Una vez sola me pasó y no fue ahora. En el 2019 me tuvieron más de cuatro meses encerrado 24 horas en Cárcel Central y me llevaron después para una cárcel en Flores.

Supuestamente, en una cárcel del interior no iba a pasar nada y el mismo día me ponen un cuchillo en el cuello pidiéndome treinta mil dólares, porque si no me iban a lastimar a mí y a mi familia. Y ese mismo día se resolvió. Pero no me conoce nadie, yo no conozco a nadie e intento estar siempre, como se dice en la cárcel, “en la mía”.

Hablamos diferente, tenemos valores diferentes, educación diferente. Ellos tienen otra perspectiva que no es la misma que la mía. Lo mío es siempre pensando, si me sale todo mal, buscar la manera de salir lo antes posible. Eso es lo que intento todos los días.

¿Cuántos presos están en la Unidad 25?

Hoy somos treinta y ocho. Estamos todos en la misma rutina: quince minutos de llamada, patio de 45 minutos, pero nadie lo utiliza, porque es patio individual y por general todo el mundo queda adentro de la celda. Y de los funcionarios de la Unidad 25 solo recibo buen trato. Mi tema es con el director y, encima, no lo conozco, no le hice nada.

¿Tu señora volvió?

No todavía, tuvimos familia el 3 de julio. Me permitieron tener una videoconferencia en la que nos pudimos ver, gracias a Dios.

¿Cómo se llama tu hijo menor?

Felipe. Pero mi hijo más chico le puso Pipe y todos decimos Pipe.

¿Y qué te pasó ahí cuando enteraste de su nacimiento?

Es emocionante, por un lado, pero también muy triste, porque no puedo ayudar a mi mujer. Y perderme todo eso, como me pasó con Martíno, ya que a los trece días de haber nacido fue que se revocó la sentencia. Estaba en Argentina y me revocaron la sentencia y en menos de ocho horas me llamaron los abogados diciéndome que había audiencia en Uruguay, por el tema de las medidas cautelares. Yo sabía que me iban a meter preso e igual volví a Uruguay.

¿Por qué sabías?

Porque todo el mundo decía que era culpable, porque siempre se escuchó la campana de Mónica Ferrero. Me quisieron censurar en todo momento, hasta cuando hicimos publicar los videos del juicio.

Entonces, vine a Uruguay sabiendo que me iban a poner preso, porque iba a pelear mi inocencia. Y sé que los procesos son largos para que nadie vaya a juicio oral. Pero, como dije al principio, mi inocencia no la negocio con nadie. Vengo de una familia con educación, mi bisabuelo fue el primer ministro de una Corte de Justicia de este país. No negocio con nadie, porque vos sabés que en la cárcel podés negociar y la pasás mucho mejor. Me pasó en el penal de Libertad. No negocio, no me interesa, yo no soy esa persona. Voy a hacer y pelearme con quien me tenga que pelear por mi inocencia.

¿Qué te pasó en el penal?

En el penal de Libertad me ofrecían que si pagaba diez mil dólares me quedaba con todo: un piso entero, y con una comisión de contado entre cuatro y seis meses al año y teniendo dos visitas por semana. Y no accedí. No voy a acceder jamás a eso.

Te viniste a Uruguay, Martino tenía 13 días y no lo volviste a ver, aun así, tuviste otro bebé... una decisión difícil como familia.

También tenemos un tema de las edades y nosotros tanto queremos ser padre otra vez. Esto es algo de lo que en algún momento vamos a salir, de una manera o de la otra vamos a salir, ya sea que tenga que cumplir la pena o que la Justicia revoque las sentencias de segunda instancia. O esperar que de la Corte Internacional me den la razón.

Los plazos son largos en la Justicia, nada va a pasar ya.

Lo tengo claro, pero repito que mi inocencia no la negocio con nadie. Tenga que pasar el tiempo que tenga que pasar.

¿Vos sos creyente?

Sí, claro. Sé cómo funciona el sistema, aposté a lo que estaba convencido que era Uruguay, por eso fui a un juicio de grado público, porque sabía que se iba a demostrar mi inocencia. Pero me desilusionó cuando llegamos del tema de la revocación, que fue cuando Luis Alberto Heber y Mónica Ferrero hablaron con Ángel Cal. Ahí me empecé a preocupar y ahí tomamos la decisión de ir a la Corte Internacional. Y desde que se me abrió la puerta a la Corte Internacional, sé que más tarde o más temprano voy a demostrar mi inocencia.

Si no pasa, quedás posicionado como uno de los narcos más grandes del Uruguay.

Todos sabemos que no es verdad. ¿Me ves de narco? No tengo celulares adentro de la cárcel: si fuera narcotraficante tendría que seguir trabajando. Cuando me detuvieron en el año 2019, no había un arma, ninguna droga, no hay llamadas, no hay mensajes, no tengo ningún vínculo con el narcotráfico. Llega un momento que es un poco irrisorio.

Imagínense: cuatro toneladas y media de cocaína, estás hablando de más de 1.000 millones de euros y yo no tengo esa capacidad económica. Lo hablamos con mis abogados, para comprar cuatro toneladas y media necesitás 400 millones de dólares que no tengo, nunca los tuve y nunca lo voy a tener. Y con cuatro toneladas y media hay una persona sola presa. Es totalmente ilógico. Y otra cosa que para mí es muy importante: ¿por qué si soy culpable no me extraditó Alemania?

¿Y por qué a mi importador tampoco lo metieron preso? ¿Y por qué en Europa hay gente presa desde el año 2020 haciéndose cargo de la contaminación de mi contenedor, de la empresa Global Trailer y la empresa Arrozal 33? Son los mismos bolsos, los mismos códigos de la droga. Es totalmente inexplicable.

Es lo que trabajo todos los días con mi cabeza, a diario: ¿por qué estoy preso? Ganás un juicio que era más difícil y si fuera culpable ¿por qué no acepté un año y seis meses? No estaría sufriendo mi familia, yo viviría como una persona normal, un gasto de dinero incalculable. ¿Por qué? Porque soy inocente. Por algo tomo esa decisión.

El sistema del proceso penal es perfecto, está en Estados Unidos, está en Chile, está en varios países, pero acá lo implementan mal. Esto sirve para que cuando uno se hace cargo, ayude al Estado a ampliar información sobre ese caso. En Uruguay no: firmás y se termina el tema. Los jueces les creen a los fiscales y eso no está mal. Lo que no entiendo es por qué Mónica Ferrero actuó así conmigo. Pero después pensás: ¿por qué no investigó a Grimaldi?, ¿por qué no investigó a el puerto?, ¿por qué no investigó a la Prefectura?

Cuando ella habla del peso del container que salió de Uruguay y el peso con el que llegó a Bélgica, razona de esta manera: supuestamente en una carga el bruto y el neto tiene diferencia, porque descontás el peso del container. Más o menos el peso del contenedor, pesa la cocaína: eso es lo que hicieron. Pero en el peso de un contenedor marítimo no funciona así: el contenedor no se pesa. En una carga grande, bruto y neto es el mismo peso. Si el peso del container es el mismo que llega a Bélgica, ¿dónde se cargó la droga? Porque si yo hubiera ingresado el contenedor más la cocaína, hubiera pesado más y no fue lo que pasó. Ese es el relato que se vendió: descontaban el container y cerraba perfecto. En el juicio presentamos varios testigos explicando esto. Agrego que Mónica Ferro está denunciada en la Jutep y no la denuncié yo.

Después de que fuimos por la entrevista al penal y no nos dejaron entrar, ¿sufriste sanciones?

Sí, porque pedí que se labrara un acta. Yo salía a limpiar la unidad, hacía manualidades, trabajé casi un año, pero no lo pusieron en los descuentos, entonces tuve que renunciar. Después, el director me sancionó, cuando quisieron entrar para hacer la nota y no los dejaron. Por eso me sancionan veinte días y me suspenden todos los proyectos.

¿Confías en que se resuelva pronto?

La verdad siempre va a salir a la luz, no pierdo las esperanzas.

Entrevista completa: 

Por María Noel Domínguez