Contenido creado por Mateo Aguerre
Entrevistas

Al ritmo de la retirada

Martín Duarte y los himnos murgueros: “Se aprende de historia uruguaya con las canciones”

“Una que sepamos todos” es la obra que publicó el periodista a principios de 2026. Buscó “reconstruir en base a documentos”.

08.03.2026 08:30

Lectura: 7'

2026-03-08T08:30:00-03:00
Compartir en

Por Mateo Aguerre
  [email protected]

El periodista Martín Duarte publicó a principios de este 2026 Una que sepamos todos, un libro que reconstruye la historia de algunas de las canciones más emblemáticas del carnaval uruguayo. La obra reúne 21 crónicas que recorren desde 1932 hasta el año 2000, con letras que trascendieron los tablados y pasaron a formar parte del cancionero popular.

“La historia de este libro arranca a raíz de un segmento que hacíamos en Todo carnaval en TV Ciudad, allá por el 2014-2015”, recordó el periodista en entrevista con Montevideo Portal. Aquella sección llevaba el mismo nombre que hoy tiene el libro y buscaba identificar canciones que habían trascendido la “burbuja carnavalera”.

Según explicó, el trabajo comenzó con entrevistas realizadas en el programa televisivo a referentes del carnaval, entre ellos José María Silva, Mauricio Rosencof y José Morgade. Con el paso del tiempo, aquel material se convirtió en la base para una investigación más extensa.

“Siempre tuve las ganas de llevarlo al plano más de crónica”, contó.

El paso del formato televisivo al libro permitió profundizar mucho más en el contexto histórico de cada obra. “El lenguaje televisivo es totalmente distinto. El libro te permite agregar datos de investigación, anecdotarios y sumar los contextos históricos de cada una de las canciones”, señaló.

El libro no se limita a recopilar letras de carnaval. Cada capítulo busca explicar qué estaba pasando en el país cuando esas canciones fueron escritas.

“Aprendí muchísimo en este proceso”, dijo, y amplió: “No solamente sobre los contextos de las letras o cómo fueron creadas, sino también sobre cómo surgieron algunos títulos carnavaleros”.

Uno de los ejemplos que aparece en el libro remite al origen del nombre de Asaltantes con Patente, una de las murgas más importantes del carnaval uruguayo.

“El nombre se origina a partir de un robo muy famoso en 1928 en el cambio Messina, que estaba en la zona de plaza Independencia”, explicó Duarte. El episodio marcó tanto a la sociedad de la época que una murga decidió adoptar esa referencia para bautizarse.

También aparecen conexiones con la historia internacional. El caso de La Línea Maginot, por ejemplo, remite directamente a la muralla militar francesa construida para detener el avance de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

Ese tipo de referencias históricas son, según Duarte, uno de los elementos que hacen que el libro pueda interesar incluso a lectores que no siguen el carnaval.

“Es un libro de música y del cancionero popular carnavalero, pero también se aprende mucho sobre la historia uruguaya a través de estas canciones”, afirmó.

El proceso de investigación implicó un trabajo periodístico complejo, sobre todo al abordar los primeros años del carnaval, contó.

Duarte explicó las complejidades que conllevó trabajar con piezas artísticas de las épocas de 1930, 1940 y 1950.

“Había que reconstruir la historia en base a documentos, en base a información que había publicado en algunos periódicos y mucha información me costó confirmarla”, mencionó.

En algunos casos, el comunicador decidió conservar ciertas historias dentro del terreno de la leyenda carnavalera, aunque no existieran pruebas suficientes para verificarlas.

Uno de esos ejemplos publicados es una anécdota vinculada a Araca la Cana. Según el relato popular, el conjunto habría decidido cantar dándole la espalda al jurado durante un concurso, lo que le valió el apodo de “La Bruta”.

“Esa anécdota no la pude comprobar”, reconoció Duarte. “No hay documentación que confirme que haya pasado exactamente así”.

Aun así, decidió incluirla en el libro como parte del folklore del carnaval.

“Está bueno resguardar esas leyendas o mitos que a veces no son comprobables”, afirmó.

El libro también incorpora material documental poco conocido, como libretos históricos, documentos de época y afiches de promociones. Gran parte de ese material proviene de investigadores que desde hace años trabajan en la preservación de la memoria del carnaval.

Duarte destacó especialmente el rol del Museo del Carnaval y de investigadores que han conservado libretos de murgas durante décadas. Durante buena parte del siglo XX —según explicó—, era habitual que los conjuntos vendieran esos libretos para financiarse. “Hoy hay más merchandising, camisetas o vasos con los logos, pero se ha perdido esa costumbre de editar en papel los libretos”, comentó.

Esos documentos permiten observar cómo el carnaval reflejaba la realidad del país en cada época. Incluso los salpicones —fragmentos humorísticos que critican la actualidad del país— pueden funcionar como una especie de crónica política.

“En un salpicón de tres o cuatro minutos tenés como una minibiografía de lo que pasó en Uruguay ese año”, sostuvo.

Uno de los aspectos del material recopilado por Duarte para Una que sepamos todos es el material vinculado a la censura durante la dictadura. Entre ellos se encuentra un archivo que deja constancia de la prohibición del conjunto de humoristas Las Ranas, donde debutó el histórico murguista Raúl el Flaco Castro.

“El documento marca directamente que se los prohíbe por ser izquierdistas”, contó Duarte.

También aparece un libreto de Falta y Resto de 1982 completamente tachado, resultado del control previo que ejercía la comisión de censura sobre los espectáculos. “Era una rutina que tenían que atravesar todos los creadores y libretistas de carnaval”, explicó, y puntualizó: “A veces el libreto podía volver casi todo tachado”.

El libro recorre casi siete décadas de historia y culmina con Contrafarsa y “El tren de los sueños”, una elección que el propio autor reconoce que también tiene un componente personal. “Con Contrafarsa cierro también un ciclo mío a nivel afectivo de cuando empiezo a vincularme más con el carnaval”, explicó.

A partir de allí, considera que las nuevas generaciones probablemente elegirían otras referencias carnavaleras más recientes.

“Capaz que un gurí de 27 años te elige a Agarrate Catalina o Cayó la Cabra”, comentó.

Sin embargo, Duarte cree que las canciones incluidas en el libro tienen una particularidad difícil de replicar: “Creo que estos clásicos son más fuertes por el anclaje histórico y por el anclaje emocional”.

Desde que el libro fue publicado, el autor recibió nuevos datos y aportes que amplían algunas de las historias incluidas.

Uno de los casos más llamativos tiene que ver con “La compañera”, la canción de Araca la Cana de 1973. Durante años, la melodía original había quedado registrada como “motivo popular” porque nadie sabía de dónde provenía. Sin embargo, nuevas investigaciones permitieron identificar su origen. “La música original es un tema de Ramón Agalarza que se llama ‘La costanera’”, explicó Duarte.

“Si existe una segunda edición, vamos a ir actualizando porque siguen apareciendo documentos e información”, expresó.

Para el periodista, el proceso de escritura también significó un aprendizaje personal. “Llevó madrugones y mucho trabajo”, admitió.

La tecnología actual facilitó algunas tareas, como la posibilidad de contactar a protagonistas o verificar información con mayor rapidez. Sin embargo, Duarte reconoce que el proceso de cerrar cada capítulo fue complejo: “Yo soy bastante exigente con mi laburo diario y a veces me costaba cerrar los capítulos porque sentía que podía agregar algún dato más”.

A pesar de ese nivel de exigencia, considera que el esfuerzo valió la pena. “Para mí, fue un tremendo aprendizaje descubrir datos y poder contar cada historia con su contexto”, sentenció.

Por Mateo Aguerre
  [email protected]