Seré curioso

SERÉ CURIOSO

Marguery sobre la IM: “Te brota la caca y tu hija te pide ir a ballet; yo arreglo el baño”

El periodista de Radio Rural y panelista de Esta boca es mía cree que hay una grieta entre el modelo socialista y otro más liberal.

05.05.2022 09:17

Lectura: 24'

2022-05-05T09:17:00
Compartir en

Por César Bianchi

Fotos: Javier Noceti / @javier.noceti

Llevaba 35 años en los medios -casi toda su carrera en Radio Rural, 610 AM- cuando alguien lo recomendó en la producción de Esta boca es mía y desembarcó en la TV. Desde hace dos años se siente ahí, en el talk show político de las tardes de Teledoce, como pez en el agua: gran polemista, supo destacarse por su opinión jugada, su vehemencia y por escaparle a la tibieza. También por sus choques con invitados y otros panelistas.

Ahora lo saludan en la calle y lo elogian e insultan por igual en redes sociales, sobre todo por su apoyo al oficialismo y por mostrarse “anti FA”. Pero no es novedosa la postura de Fernando Marguery (61), hoy gerente de radio Rural. Es sólo que las mieles de la pantalla chica lo convirtieron en una figura popular en los últimos dos años. 

En esta charla admitió que hay una grieta en Uruguay, entre los que defienden un modelo socialista y los que, como él, adhieren a un modelo más liberal, aunque cree que liberales de pura cepa no haya más de un puñado. Dice que la gente malinterpretó a Lacalle Pou cuando habló de los “malla oro”, cuestionó al FA (señaló, con sorna, como logro que haya traspasado tres veces la banda presidencial a otro presidente elegido por el pueblo) y criticó a la IM por destinar 5.500.000 de dólares por año en TV Ciudad, cuando pedía un préstamo para el saneamiento. “Gente a la que le brota la caca debajo de la tierra… ¿y tenemos TV Ciudad? Si vos estás en tu casa, tenés el baño roto, el caño roto, y te saltan los sorongos (sic) para arriba, y tu hija te pide ir a ballet, ¿le pagás el ballet o arreglás el baño? Yo arreglo el baño primero, después veo si me queda algo para pagarle el ballet a la nena”, ilustró con elocuencia.

"Ya pasa que el que genera más paga más. Hay gente que gana más y la pone en el exterior, es cierto. Toda la vida hubo capitales en el exterior, eso incluye los 15 años de gobierno del FA, al que jamás se le ocurrió tocar el capital en el exterior"

-Te iniciaste en radio, en Del Plata FM, gracias a tu novia de entonces, hoy madre de tus hijos. ¿Cómo se dio ese ingreso, casi de casualidad?

-Yo trabajaba en un estudio contable y de administración, y mi novia estudiaba comunicación. Era de la primera o segunda generación de la Universidad Católica. Y me pidió que la acompañe a hacer una prueba de locución en emisora Del Plata. La acompañé y le preguntaron si conocía algún varón para un puesto de voz masculina, y ella dijo que no conocía a nadie, pero agregó: “Vine con mi novio, que tiene linda voz”. Y se ve que necesitaban mucho, porque hice la prueba y quedé laburando. Empecé a trabajar ahí, y además seguía en mi trabajo de administración.

-¿Qué te atrapó de la radio?

-Ah, me atrapó. Me di cuenta que tenía, además, cierta facilidad para expresarme, para hablar, para leer. Recibís estímulos, y eso te entusiasma. Al poco tiempo pasé a Radio Rural, y quedé en las dos radios, porque había un directivo que era común a las dos radios. Me atrapó la famosa magia de la radio. El retorno, eso que cuando recibís estímulos porque lo hacés bien, más te lleva a seguir haciéndolo. Fui avanzando en la comunicación y dejando lo otro, hasta que un día me dediqué full time a esto.

-Dijiste en Hacemos lo que Podemos, en 970 Universal, que saliste de las penurias económicas cuando dejaste de ser periodista puro, para "contaminarte" con la parte comercial, y empezaste a vender avisos en el agro. Es todo un dilema para un periodista eso... ¿Para ti lo fue?

-No, no lo fue. En ese camino de la convivencia entre lo periodístico y lo comercial tuve algunos inconvenientes, algunos problemas, con algunos clientes que se molestaron por cosas que yo dije o posiciones que yo tuve y dejaron de anunciar. Lo que te quiero decir con eso es que la prioridad siempre fue lo periodístico por sobre lo comercial. Es decir, la contaminación llega hasta determinado punto. Hay anunciantes que nunca anunciaron en un programa mío, hay algunas marcas que nunca anunciarían en un programa mío, porque yo tomo determinadas posiciones que a esa marca le suponen un discurso contrario a lo que ellos proponen. No estoy hablando de política, estoy hablando de cuestiones comerciales. Nunca tuve problemas con una marca por política, jamás.

-¿El campo zafó de los peores impactos de la pandemia? Mientras muchos sectores económicos del país estuvieron complicados, no fue tan así para el campo, ¿no?

-El campo siguió trabajando, no sin ningún problema, porque tuvo problemas en el exterior. Tuvo problemas de mercado, no tuvo problemas de productividad. A nivel local se siguió trabajando de la misma manera: la vaca siguió comiendo, la soja siguió creciendo. Sí hubo problemas con los precios a nivel internacional, hasta hace poco que pegaron una nueva explosión, a partir de la guerra Ucrania-Rusia y un poquito antes. Pero el sector productivo no tuvo problemas. Los productos exportables de repente vieron alguna dificultad en los mercados externos, pero fue un impacto menor frente a lo que sufrieron otros sectores.

-En el Uruguay rural, ¿están los "malla oro" de los que habla Lacalle Pou que iban a salvar al país?  

-Debe haber en el campo sí, en el campo y en la agroindustria. No solo en el campo, allí y en la asociación del campo con el sector industrial: frigoríficos, industria lanera, la arrocera. Hay productores importantes, grandes. No sé a qué se refiere con los “malla oro”, yo creo que se lo malinterpreta. Los “malla oro” se hacen la composición de lugar que son tipos muy poderosos, muy ricos, que tienen toda la plata, y yo no creo que se refiera a eso con los “malla oro”. Yo creo que se refiere a los que generan puestos de trabajo (4, 5 o 6, no tienen que generan 500 puestos de trabajo), los que laburan todo el día, los que invierten capital, los que arriesgan, los que se la juegan, los que generan riqueza genuina. Esos son los “malla oro”, creo yo. No son los enormes empresarios, los más ricos del Uruguay.

-Ahora, a esos “malla oro” del campo, a los que les fue bien o no tan mal cuando a la enorme mayoría de la clase media uruguaya le fue mal, ¿no deberían haber puesto más para darle una mano a los más vulnerables?

-Yo no creo que esa sea el esquema de funcionamiento de una economía. Yo soy totalmente contrario a sacarle a los que generan más para darle a los que generan menos, independientemente del esquema tributario que haya. Porque ya está eso: hoy ya pasa que el que genera más paga más. Hoy el que tiene más paga más impuesto a la renta; consume más, entonces paga más IVA, tiene propiedades más altas, entonces paga más contribución. Ya paga más el que tiene más. Yo creo que hay muchísima gente que gana más y paga más.

Y hay gente que gana más y la saca (a la plata), y la pone en el exterior, también es cierto. Toda la vida hubo capitales en el exterior, cuando digo “toda la vida” incluyo los 15 años de gobierno del Frente Amplio, al que jamás se le ocurrió tocar el capital en el exterior. Yo ya creo que paga más el que tiene más, entonces decirle: “A vos te fue mejor, entonces te voy a sacar para darle a aquel que le fue peor” es emparejar para abajo. En todo caso, deberíamos gastar mucho más para con la misma plata que se recaude, tener mucha mejor asistencia a quienes no pueden.

-¿Te referís a achicar el peso del Estado?

-Claro... Gastamos 20.000 millones de dólares por año en el Estado. Vos escuchás al Pit-CNT el 1° de mayo y dicen: “Hay que acelerar la obra pública para generar empleo”. Pero acelerar la obra pública también es hacer crecer el Estado, y que el Estado siga creciendo. Y cuando se habla de los “malla oro” es incentivar la inversión privada: ¡el desarrollo viene por lo privado, porque lo público vive de lo privado! Si no hay privado, no hay público. Me parece que son los dos modelos que hoy están en pugna: el modelo socialista y el liberal y a mí me convence el modelo liberal. Es el que tuvo resultados en el mundo, el otro se cayó a pedazos en el mundo entero.

"Con Selva Andreoli yo coincidí en el programa dos o tres veces nomás, pero fue más que suficiente. Lo que me saca de quicio es la hipocresía. Y tanto Selva como Alejandro (Camino) tuvieron actitudes que me molestaron"

-¿Cómo se dio tu salto a la TV con Esta boca es mía?

-Alfredo García, director de semanario Voces, me propuso a la productora (Kubrick). Yo lo había incorporado como columnista en mi programa de radio en Radio Rural. Yo tenía un columnista de cada partido, que no tuvieran apetencias electorales. Un día, cuando quedó vacante el lugar de Graziano Pascale como columnista del programa, él me propuso y me llamaron. Y dije “voy a probar lo que es esto”. Me probaron y quedé, hace dos años ya.

-Sos el panelista que ha tenido más cruces duros al aire, tanto con otros panelistas como con invitados. ¿A qué lo atribuís?

-Me parece que es la función que uno tiene que cumplir ahí, y es polemizar. Es un programa de polémica, de discusión. Entonces, yo discuto, y cuando discuto, discuto en serio, sin poses y con vehemencia, que es mi forma de plantarme frente a los temas. A algunos les gusta y a otros no les gusta nada. Dentro del panel, incluso, tuve algunas situaciones muy incómodas.

-Tuviste cruces con Selva Andreoli, a quien llamaste “la señora de (Esteban) Valenti”, con Alejandro Camino, con quien discutieron fuerte y casi se van a las manos, con Valeria Ripoll, a quien hace poco le hiciste morisquetas cuando hablaba, y con invitados varios. ¿Cómo quedan las cosas después cuando se apagan las cámaras?

-Depende con quién. Con Selva Andreoli yo coincidí en el programa dos o tres veces nomás, pero fue más que suficiente. Las tres veces fueron muy duras. El problema no es que esté en las antípodas de mi pensamiento político. Alfredo García también lo está, y hoy casi es un amigo, tenemos una muy buena relación, discutimos, nos peleamos, pero es con honestidad y sin hipocresía. Cuando es así, soy lo más tolerante del mundo. Lo que me saca de quicio es la hipocresía. Y tanto Selva como Alejandro (Camino) tuvieron actitudes que me molestaron.

Con Valeria (Ripoll) fue súper leal, Valeria tiene cero hipocresía. Las morisquetas… ta bien, a mí se fue un poco la moto ese día, pero lo que pasa es que ella empezó a hablar de un encuentro que yo había tenido con Joselo López dos días antes, recordó cosas que yo le dije a Joselo cuando ella no estaba. Valeria, como sindicalista que es, tomó algo que yo había dicho y dijo: “Si Joselo representa todo lo que vos detestás, me detestás también a mí”. Como trajo eso en un programa que nada que ver, y además me empezó a interrumpir. Y cuando ella arranca, no la para nadie. Entonces la forma de frenarla que encontré fue hacerle burla, como diciendo que hablaba mucho. Fue una forma de distraer la atención, como en otro programa con Selva fue decirle “la señora de Valenti”. De hecho, me preguntás por eso y no por lo que dijo ella, así que lo conseguí.

-¿Y entonces? ¿Bajás dos cambios cuando se apagan las cámaras?

-14 cambios bajo cuando se apagan las cámaras, con Valeria, y con Alfredo García puedo subir y bajo cuando se apagan las cámaras. No así con Selva Andreoli y Alejandro Camino, con cualquiera de los dos, después de apagadas las cámaras no bajé tres cambios, subí 17 cambios. Se puso muy espeso…

-¿Y es un personaje o sos así de auténtico?

-Soy 100% así. En las reuniones acá en la radio me piden a veces que baje un cambio en la discusión, mis compañeros también me lo piden. Se ve que soy discutidor fuerte, porque me pasa frente a cámaras y sin cámaras.

"Manini e Irene Moreira no se asumen de derecha por cálculo electoral. Necesitan pescar en la pecera de centro y de izquierda, porque los de la derecha ya lo tienen. Asumirse de derecha les puede restar algún voto de los otros, tienen que disfrazarse un poco"

-¿Te asumís de derecha?

-(Piensa) Sí, yo que sé… ¿Derecha? ¿Izquierda? Me asumo liberal. Yo creo que un liberal de izquierda no existe, por lo tanto, me asumo como un liberal de derecha.

-Yo veo que la gente de izquierda se asume orgullosamente de izquierda, y a los militantes de derecha les cuesta asociarse con la palabra "derecha", como si fuera vergonzante. A mí, Irene Moreira y Manini Ríos me dijeron que no eran de derecha. Luis Alberto Lacalle Herrera me lo reconoció y me dijo que es una batalla cultural que ha ganado la izquierda. ¿No hay algo de eso? 

-Tiene razón Lacalle Herrera. Pero hace muchos años atrás y más en el interior del país, era al revés. En la salida democrática de los 80, ser de izquierda era casi una mala palabra. Era al revés que ahora: estaba mal visto ser de izquierda hace 30 o 35 años atrás, sobre todo en el interior. ¿Y por qué se dio vuelta la cosa? Porque tiene razón Lacalle: la izquierda ganó la batalla cultural.

Ahora, yo creo que muchos como los que me mencionás (Irene Moreira, Manini, y muchos otros) que no se asumen de derecha, eso es un cálculo electoral, nada más. Ellos necesitan pescar en la pecera de centro y de izquierda, porque los de la derecha ya lo tienen. Y asumirse de derecha les puede restar eventualmente algún voto de los otros, tienen que “disfrazarse” un poco. Es una derecha un poco disfrazada que contribuye a la pérdida de la batalla cultural, en definitiva. Eso es parte de la hipocresía política que existe.

-¿Qué le reconocés al Frente Amplio en 15 años de gobierno? 

-(Piensa) Le reconozco haber cambiado el discurso… como una cosa positiva, lo digo. Haber sostenido un crecimiento durante años con el discurso del antimperialismo, con el rechazo al capital extranjero, con la crítica a las multinacionales, con la crítica a la banca, haber construido una fuerza política en base a todas esas banderas, y una vez llegado al gobierno, supieron arriarlas. Es un logro que hayan ganado espacio los sectores medios del FA y no los radicales, que era un riesgo. Podían haber crecido los más radicales. Crecieron los sectores medios: creció el astorismo, hasta el MPP.

Para mí es un logro que hayan protegido al capital privado, que hayan protegido a la banca, que hayan hecho buenas relaciones con el imperio, que hayan mantenido políticas de Estado como la forestación, amparando a la empresa finlandesa, protegiéndola, incluso casi llegando al punto de pedirle ayuda militar a Estados Unidos para protegerla. Es el mayor logro que ha tenido la izquierda es esa transformación, y no haberse transformado en otras izquierdas latinoamericanas que dan miedo. Haber traspasado el poder tres mandatos seguidos es otro logro.

Y en lo económico, haber mantenido la muy buena calificación del país con los organismos internacionales, con las calificadoras de riesgo, que en otro momento se cuestionaron. Haber tenido una buena relación con el FMI. Se le reconoce de parte de los economistas el manejo de la deuda externa (dicen los que saben que hubo un manejo, más allá de que la triplicaron, ¿no?), pero parece que para los economistas endeudarse un 60% del PBI está dentro de lo normal.

-¿El Plan Ceibal?

-El Plan Ceibal (piensa) fue un lindo marketing… Fue un logro, nunca evaluado. No sabemos el impacto del Plan Ceibal. Pero le falta evaluación, es más, algunas evaluaciones no fueron positivas, en cuanto al aprendizaje, pero ta, te lo pongo como logro… Pero el Plan Ceibal evolucionó y la educación empeoró, así que mucho no contribuyó, porque cada vez está peor la educación. Pero desde el marketing es precioso decir que cada niño tiene una ceibalita.

-El primer gobierno de Vázquez creó el Ministerio de Desarrollo Social, y bajó la pobreza de un 40 a un 8%. ¿No es un logro eso?

-El Mides lo votaron todos los partidos, tuvo unanimidad. Veníamos de la crisis de 2002, había 40% de pobreza, y todos lo apoyaron. Si hubiera ganado X capaz que la idea hubiera sido la misma. Bajaron del 40 al 8 sí. Pero, ¿cuáles fueron las políticas de Estado para bajar la pobreza? Crearon el Mides. ¿Con el Mides bajás la pobreza? No, con el Mides das asistencialismo, apoyás a gente que es pobre.

¿Cuál fue el motivo de que baje la pobreza del 40 al 8%?  Diez años de una bonanza extraordinaria. Extraordinaria, en parte como la que estamos teniendo hoy con los precios, pero mucho más pura que la de hoy. Primero, mucho más larga, y segundo, sin los efectos inflacionarios que hay hoy en el mundo, sin la guerra. Tuvimos 10 años de crecimiento permanente de la economía, a tazas nunca vistas en el Uruguay. Y no es mérito de un manejo económico. Por eso digo que sí es un mérito haber mantenido políticas macroeconómicas de las que venían antes del Frente. Se aprovechó parte de esa bonanza, para vivir mejor, para mejorar la pobreza, pero no se aprovechó para hacer caja. No sólo no se guardó un mango de toda la bonanza, sino que se fueron con un déficit mucho peor del que heredaron cuando había 40% de pobreza. Recibió el gobierno con un 2% de déficit (fiscal) y entregó el gobierno, 15 años después, con 5% de déficit. Recibieron el gobierno con una deuda, y la triplicaron. Creo que fue un período bien aprovechado desde la distribución social, mejoró la situación de pobreza, pero que se dilapidó la plata, se gasta plata… Se duplicó el presupuesto nacional.

"Se deberían legalizar todas las drogas. ¿Peligroso? ¿Y no es peligroso vender caña brasilera? No sé si es menos dañina que la cocaína, todo va en función de las cantidades y el uso que hagas de las cosas. Vos podés hacer un uso racional de la cocaína y un abuso de la caña"

-En Esta boca es mía le dijiste a Joselo López que él representa todo lo que vos detestás. ¿Cómo es eso? ¿Odiás a los empleados públicos?

-No, no. Detesto lo que él representa. Él representa el corporativismo, la defensa de intereses corporativos, él representa un sistema de funcionar que va en contra de la libertad, él representa al Estado, a los funcionarios del Estado (podrá haber funcionarios muy buenos en el Estado, pero él representa fundamentalmente la protección y el agrandamiento del empleo público). Y además, él representa el anquilosamiento de los dirigentes sindicales en sus puestos. ¿Cuánto hace que Joselo López es presidente del sindicato del Inau? ¿15 años? ¿20? ¿Cuánto hace que Fernando Pereira, hoy presidente del FA, fue directivo del Pit-CNT? ¿Quién los elige? ¿Quién los pone? ¿Cómo hacen para mantenerse en esos lugares trabajando de dirigentes sindicales? Eso es lo que yo ataco, eso es lo que yo detesto.

-Hace unos días sugeriste que había que cerrar TV Ciudad, por su bajo rating y que con el dinero que se destina a ese canal público se podría destinar al saneamiento, cuando no se aprobó el préstamo del BID a la IM. ¿Por qué cerrar un medio de comunicación, donde trabaja mucha gente? 

-Lo que quise decir no fue cerrar eso y poner la plata en otro lado. Era un ejemplo de cómo dinero improductivo podría canalizarse a cosas necesarias. En la IM hay 1.200 funcionarios en Cultura. Mil doscientos funcionarios, ¡en Cultura! La IM no limpia bien, no pavimenta bien, no ilumina bien, ¿y tiene 1.200 funcionarios en Cultura? ¿Está bien gastado eso? Y hay 5.500.000 de dólares por año en TV Ciudad. Está bárbaro TV Ciudad, yo lo miro y está bien hecho, es un lindo canal. Pero, ¿es función de la Intendencia poner plata en eso, mientras hay gente -como dicen ellos- que vive enterrada en los excrementos, porque no tienen saneamiento?

Gente a la que le brota la caca debajo de la tierra… ¿y tenemos TV Ciudad? Si vos estás en tu casa, tenés el baño roto, el caño roto, y te saltan los sorongos (sic) para arriba, y tu hija te pide ir a ballet, ¿le pagás el ballet o arreglás el baño? Yo arreglo el baño primero, después veo si me queda algo para pagarle el ballet a la nena. Y es lindísimo pagarle el ballet a la nena, eh. TV Ciudad tiene lindos programas culturales, algunos, no otros que son una bazofia. Algunos son lindos, sí. Pero, ¿qué sentido tiene que la Intendencia tenga un canal de televisión si hay cosas que no puede resolver? ¿Cómo le vas a estar pidiendo 20 millones de dólares al BID para limpiar la basura y en cuatro años enterrás 20 millones de dólares en TV Ciudad? Eso es lo que yo digo, no es contra TV Ciudad, ni contra un medio de comunicación, ni contra las fuentes laborales de nadie. 

-Le leí tu tuit a Diego González, comunicador de TV Ciudad, para el Seré Curioso de la semana pasada y él contestó. Dijo: “Marguery no es un trabajador de la televisión, Marguery sale en televisión. Porque cualquier trabajador de la televisión no pediría que cierren un canal porque no le gusta lo que allí dicen. Es una estupidez”. ¿Tiene algo de razón?

-No. Primero, no sé qué es para él un trabajador de la televisión. Yo le contesté en un tuit que yo trabajé en TV a pocos años de él haber nacido. Yo fui subdirector de informativos de canal 5 en los años 90, renuncié a los pocos meses, pero lo fui. Tuve años un programa en canal 5 que se llamaba Tiempo de campo, o sea que trabajador de la televisión ya fui, por mis propios medios, como productor y como periodista. Y hace 40 años que trabajo y vivo de los medios de comunicación. Entonces, si soy trabajador de los medios o no, no va a ser Diego González el que lo diga. Yo nunca hablé de él, no me metí con él.

Entiendo que le duela que yo hable de cerrar TV Ciudad, donde él trabaja. Pero el concepto de cerrar un medio, bueno… El concepto de cerrar una fábrica de portland -ponele-, me da pérdidas, me da 4 millones de pérdidas por año, ¡la tengo que cerrar!  Si Radio Rural diera pérdidas, ya la hubieran cerrado, y así todos los medios. Y esto está sustentado en base al aporte de los contribuyentes, no es como él pretende equipararlo, con el Sodre o el Solís. “Que cierren el Solís y ahí hagan viviendas”. Es una ridiculización del tema. Vos no podés emparentar al Solís con TV Ciudad. ¡No seas malo!

-Él agregó: “Si entramos en esa de sacar cultura para mejorar las calles, por ejemplo, cerremos el Sodre. Y la gente que quiere ver ballet, que lo vea por TV. Cerremos el Sodre y con esa plata saquemos de la calle las ollas populares. Y ya que cerramos el Sodre, cerremos el Solís. Es un edificio al pedo -ironizó-, tiramos todo y ahí hacemos un complejo de viviendas. Ese tipo de política es una estupidez. Lo dice gente que no tiene ni idea cómo se diseñan las políticas públicas en cultura. Y no se miden en números, son políticas que se miden a largo plazo y tienen una línea. Esa es la política que tenemos que discutir. No escuchar lo que dice Marguery, que no tiene ni idea sobre políticas de cultura”. No sé si tenés o no ideas de cómo se diseñan políticas públicas de cultura, pero ¿no tiene razón en que cerrar un medio público no es el camino para atender otras cosas?

-Puede ser que yo no sepa nada de políticas de cultura. Él sabrá, capaz que en La mesa de los galanes aprendió un montón de políticas de cultura, o en alguno de los otros programas donde se lo vio como humorista. Ahora, yo no estoy hablando de políticas de cultura; estoy hablando de economía, y estoy hablando de prioridades. Yo no digo que la IM no pueda tener un canal, siempre cuando tenga todo lo demás bien hecho. Si tenés todo bien hecho, poné un canal, meté 1.200 funcionarios en Cultura, tené una Filarmónica como tenés. Eso es lo que yo digo, que él no lo quiera entender porque tiene intereses creados y trabaja ahí, porque vive de eso, me parece fantástico.

Yo no opino contra Diego González, yo opino de economía, de buena administración. Yo digo: la IM, ¿tiene que invertir 5.500.000 de dólares por año para tener un canal de TV? ¿Está dentro de las competencias de la Intendencia de Montevideo? Con un solo millón compra un espacio en la TV abierta todos los fines de semana y difunde cultura, hay mil formas de hacer cultura sin tirar ese montón de plata. ¿Te das cuenta que pidieron 20 millones de dólares para hacer el saneamiento de tres barrios grandes? Con cuatro años de TV Ciudad pagan todo el saneamiento, y le iban a pedir al BID a pagarle en 25 años. No tiene razón de ser.

-¿Hay grieta en Uruguay?

-Creo que sí, en el sentido de que hay dos modelos en pugna. Hay un modelo más socialista y uno más liberal. Más liberal digo, creo que liberales en serio debe haber 50, no más.

-¿Y a veces no crées que colaborás con esa grieta desde el talk show televisivo?

-No me siento con un poder tan importante como para contribuir a la grieta. Yo voy a un programa y opino. Y creo que esa batalla cultural de la que hablaba Lacalle Herrera hay que darla. No todos los que están en la izquierda son probos y santos, y con sensibilidad, ni todos los que están en la derecha son ladrones, insensibles, y neoliberales. Ni una ni la otra. En la condición humana hay gente que se define como de izquierda que son chantas y delincuentes, y hay gente que se define como de derecha y también son chantas y delincuentes. Y hay gente buena en los dos lados. Pero acá lo que convive son dos modelos. Uno es controlador, estatista, y el otro es liberal, individual, donde importa cada persona individualmente y no el colectivo. Esos son los dos modelos y esa es la batalla que quiero dar, que es por la libertad.

-¿En tu familia ven el programa? ¿Te joroban por algo que dijiste o te llaman “El pibe bazooka” como te apodó Zin TV?

-Por suerte vivo solo, entonces llego a casa y nadie me dice nada. Mis hijos y mis hermanos me joroban, sí, y les pasan cosas a ellos.  Cuando se presentan como Marguery, les dicen: “¿Marguery como el de la tele?”, y no saben si se viene un elogio o un palo. Mis hijos me dicen: “¿Qué hacés, Pibe Bazooka?”, me observan cosas, a veces me dicen que no me caliente tanto…

-¿Sos feliz?

-Qué linda pregunta esa… esteee (Piensa) See… Mmm, ni.

(Al apagarse el grabador, Marguery dirá que en aras de no ser hipócrita, debería modificar la respuesta: “Poné que no. No soy feliz”).

Por César Bianchi