Seré curioso

¡Dame plena, demonio!

Marcos Da Costa en Seré Curioso: "Quiero ser Maluma, ser reconocido mundialmente"

Dejó Falta y Resto para cantar arriba de los ómnibus. Quería hacer su carrera solista y ser alguien. Hoy, desde la plena y el reggaeton, sueña con ser un fenómeno global.
15.11.2018 06:25
2018-11-15T06:25:00

Por César Bianchi

@Chechobianchi

 Fotos: Juan Manuel López

 

                      Todo es meteórico en la vida de Marcos Da Costa (25). A los 5 cantaba en el carnaval de las promesas, a los 17 debutó en Falta y Resto en el mítico Luna Park (le temblaban las piernas y lloró los 10' que duró la despedida) y cinco años después le dijo a su padre que quería valerse por sí solo, hacerse un nombre. Para eso, empezó de abajo: pidiendo monedas y aplausos en los bondis que iban del Cerro al Palacio Legislativo, y viceversa. Lo descubrió un productor musical como indica el manual: de casualidad y porque así parecía estar escrito, como si solo fuera cuestión de tiempo.

            Empezó a grabar plenas y al poco tiempo, gracias a un minucioso trabajo de difusión, se hizo viral con "Báilame lento" y "El Animal" y ahí explotó su nombre. Hoy dice que no puede caminar cuando entra a un boliche, donde le rompen la ropa (en cualquier parte del país), que salir del supermercado le cuesta 45 minutos de besos, abrazos efusivos, videos y fotos, que para manejar la fama debió ir a terapia, porque una angustia le oprimía el pecho y no le dejaba disfrutar el éxito. Algo más sosegado -aunque con gorrito con visera y lentes para que no lo reconozcan por la calle- dice que la lleva un poco mejor, aunque extraña las cantarolas con amigos en una plaza.

            En pareja con Luana, la "princesita de la plena", dice que cuando sus amigos lo cuestionaron porque ella era menor, él les contestó que lo de él era amor puro, y así se lo hizo saber a los padres de ella, cuando los encaró como si les fuera a pedir la mano. Hoy dice que nadie convoca más en su rubro que él y su novia (atrás vienen todos los demás), pero mientras ella debe esperar un año porque el Inau le quitó el permiso de trabajo, él se concentra en facturar, en cantar plena e incursionar en el reggaeton y el trap, porque con la plena difícilmente salga del país y él -siente- está para cosas grandes. Quiere ser el nuevo Maluma, quiere que lo quieran en todo el mundo.

 -Te iniciaste en el carnaval de las promesas,  bien chiquito...

 -Debuté con 5 años en una murga que se llamaba Suertempila. Hice 12 años de carnaval de las promesas. Empecé en esa murguita y después fui pasando por grupos de parodistas (estuve en Urbano's, en Sleepers), estuve en La Zafada un tiempito, en revistas como Reflejo, hasta que cumplí 17. A esa edad Raúl Castro me dio la oportunidad de probarme en La Falta y empecé ahí mi carrera profesional.

 -Siendo todavía menor continuaste en una histórica como Falta y Resto, la murga donde brillaba tu padre Orlando "Mono" Da Costa. ¿Qué tenía de especial cantar en la Falta?

"Cuando tenía 22, le dije a mi viejo: 'Papá, yo quiero ser alguien, solo, quiero hacer mi nombre. Si bien reconozco que en La Falta me he ganado mi lugar, quiero ser solista, quiero ser yo´. Tenía una corazonada, sentía que podía”.

 -Mi viejo es histórico de La Falta, es uno de los fundadores. La Falta para mi familia siempre fue algo especial, fue como el emblema de la familia, porque mi papá salió de ahí. Mi familia es toda artística, más allá de sus trabajos formales: mi vieja es profesora de literatura, inglés y matemática, pero también dio clases de guitarra, mi viejo es actor, mi hermana trabaja en la Intendencia pero también es bailarina, mi otra hermana es sexóloga en el liceo, pero también hace circo, y yo canto. Todos tenemos una inclinación artística. Mi papá era el que había llegado lejos en la familia, el que había logrado algo. Para mí estar en Falta y Resto fue un sueño, porque es una murga histórica, con mucha militancia contra la dictadura. Yo llegué porque era hijo del "Mono", apadrinado por él, pero Raúl me dio la oportunidad. El primer año estuve de suplente, me tuve que ganar el lugar.

 -Con 17 debutaste con La Falta en el mítico Luna Park de Buenos Aires...

 -Claro, ahí debuté. Me dice el "Flaco" Castro: "Guacho, mirá que vas a debutar en el Luna Park". Nos movimos por el tema del permiso, porque yo era menor, pero firmó mi madre y fui con mi padre. Imaginate en otro país, 10.000 personas, porque estaba lleno... y era la primera murga uruguaya, allá es impresionante lo que convoca. En Argentina es algo increíble el respeto que le tienen a la murga. Yo me recorrí todo el sur, Córdoba, Rosario, hicimos una gira con La Falta por toda la cordillera de los Andes, y lleno en todos lados. Ese debut en el Luna Park, como te decía, me temblaban las piernas antes de salir, y vino mi padre, me dio un abrazo, vino Raúl Castro y la gente grande a tranquilizarte, porque yo estaba re nervioso. En la despedida no paré de llorar desde que empezó, no podía cantar del ahogo que tenía, veía gente con banderas de Uruguay y de Argentina, estaba con la cara pintada y llorando, los 10 minutos que duró la despedida.

 -¿Cuándo te fuiste de la murga?

 -Estuve cinco años en Falta y Resto, cuatro carnavales. Cuando tenía 22, le dije a mis padres: "Papá, yo quiero ser alguien yo, solo, quiero hacer mi nombre. Si bien reconozco que en La Falta he tenido mi protagonismo, me he ganado mi lugar, mis solos, yo quiero ser solista, quiero ser yo". Mi viejo es un laburante, no tenía 200 palos para darme, para que yo saque una banda. Yo tampoco la tenía, no tenía productor ni nada, entonces agarré la guitarra y me fui a cantar al bondi. Hablé primero con mi viejo, y después encaré a Raúl, le dije que quería progresar, quería crecer.

 -A los 22, hace tres años, decidiste cantar en los ómnibus "a la gorra" para empezar a hacer unos pesitos. ¿Qué te dijeron tus viejos?

 -Mi viejo quería que estudie, que siga una carrera, que tenga un futuro, porque yo me estaba tirando al bondi, a ver qué pasaba. Primero tuve que encarar a mi viejo, y era duro, porque a él le gustaba que yo estuviera compartiendo la murga con él. Me aconsejó como papá, no como artista: "Bueno hijo, mirá que vas al tan tan, no sabés qué va a pasar". Pero yo tenía una corazonada, yo sentía que podía. La que me la complicó un poco más fue mi vieja, que como toda madre, me decía: "Andá a estudiar o buscate un trabajo", pero en el fondo, ella me apoyaba, porque sabía que lo mío era la música.

 -¿Y los estudios? ¿Cuándo dejaste de estudiar?

 -Dejé en cuarto de liceo, no lo terminé. Ya había dejado con 17, cuando empecé a cantar en La Falta, ahí ya dejé los estudios. Me dediqué a la carrera musical: me puse a estudiar canto (con Luis Quintana, con Alberto Fernández, el tenor del Sodre), estudié guitarra y batería, sentí que podía ser alguien con la música y vivir de la música. Canto estudié solo dos años, tendría que retomar.

 -¿No te arrepentiste nunca de dejar los estudios?

 -Si me hubiera ido mal, capaz que sí. Como me salió bien, no.

 -¿Qué trayecto hacías en el ómnibus y con qué frecuencia?

 -Canté en el bondi dos años. Yo vivía en el Cerro en ese momento, hacía desde la terminal del Cerro hasta el Palacio Legislativo, ida y vuelta, tres o cuatro veces por día. Agarraba el 125, el 137 Paso de la Arena para el centro, salían del Cerro, agarraban Carlos María Ramírez, Paso Molino, Agraciada hasta el Palacio, ese era mi recorrido. En un momento fui solo y en otro momento con un dúo. Cuando arranqué solo, yo sentía que estaba subiendo a pedir limosna, y me costaba... me daba vergüenza subirme al bondi. Hasta que un día me di cuenta, conociendo a los compañeros que andan en los bondis (hay un montón de talento en la calle), que no es así, que vos estás ofreciendo tu arte, que si les gusta de más, porque te vas a llevar una moneda, y te van a dar un aplauso. Y si no, tampoco estás mendigando, no estás robando.

 -Y si te aplaudían mucho, pero no te daban un mango, ¿te bajabas caliente?

"En los bondis yo decía: 'No me des un mango, pero aplaudime'. Me ha pasado que terminaba de cantar, era increíble la cantidad de aplausos, pero bajaba con poca plata. Y me pasó que no me aplaudían, pero me iba con 300. Un hombre me dio 1.000 pesos una vez"

 -No, ¡contentísimo! El aplauso es fundamental para el artista. Yo decía: "No me des un mango, no me des ni dos pesos, pero aplaudime. Aplaudime por respeto". Me ha pasado que terminaba de cantar, era increíble la cantidad de aplausos, pero bajaba con poca plata. Y me pasó también que no me aplaudían casi nada, pero me iba con 200 o 300 pesos de un bondi.

 -¿Cuánto podías hacer en un día, un jornal?

 -Cuando subía solo, llegué a hacer 1.000 o 1.500 pesos, y en dúo, con más producción, llegué a hacer cinco palos en un día, en cinco horas o seis horas. Ibamos con Gonza, Gonzalo Nieto (sobrino de Gerardo Nieto), ahí yo tocaba la guitarra, y cantábamos los dos. El premio era mayor, era para los dos. El trabajo que habíamos preparado estaba bien hecho. Veíamos cómo se daban vuelta las cabezas para ver quiénes éramos. El himno que hacíamos era "Canta corazón" de Alejandro Fernández, porque tiene una melodía muy alegre esa canción. También nos pasaba de cantar y ver cómo alguna gente se emocionaba. Las cosas más lindas que me pasaron en el bondi fue con el dúo. Una vez un señor nos dio mil pesos. Uno solo nos dio mil pesos, emocionado. Yo todavía le dije: "No señor, esto es mucho, deme 20 o 30", y me dijo: "No, tomá, tomá, esto es para ustedes". Otro día una señora nos dio 500 pesos. Nos pasaba de estar por la calle cantando, camino a la parada, y el conductor nos gritaba: "¡Bo, suban!". "¡Che, cantante, suban!", y nos saludaban como Marquitos o Gonza. Esa etapa fue increíble.

 -Ahí te descubre el productor Pablo Fernández y sale a buscarte por el Cerro. ¿Qué te dijo cuando por fin dio contigo?

 -¿Pero por qué me descubre? Yo empecé a subir videos a Facebook, que todavía era la red del momento. Instagram y Twitter todavía no habían explotado y Facebook todavía no tenía las transmisiones en vivo. Y yo siempre fui muy popular, muy de barrio. Había unos pibes en la vereda tomando vino y yo iba y les cantaba, por unas monedas. Y ta, empecé a subir mis videos y andaban bien. Mi primer video tuvo 200 me gusta, que era mucho. El segundo, 300 me gusta y 15 veces compartido. Y así fue, hasta que mi último video tuvo 1.580 compartidos y 3.000 me gusta, ese fue el video que me hizo viral. Y ahí llega Pablo Fernández a mi barrio. Mirá cómo fue: yo estaba yendo a la parada calentando la voz, cantando por la calle, y pasé frente a la ventana de su casa. Yo iba por Waterloo, iba subiendo para Millán para tomar los bondis por Millán, porque en ese momento ya vivía por Sayago. Y entonces quedó maravillado y empezó a buscarme por el barrio, porque no tenía redes sociales. Cae en un taller mecánico, a donde fue a llevar su auto a arreglar, y le dice al del taller: "Ando buscando un guacho, que canta re bien..." y el mecánico dice: "¿No será el Marcos?" Yo vivía en un apartamento, y abajo estaba el taller. Me toca timbre y me dice: "Marcos, te está buscando un productor". "Dale gordo, dejate de joder", le dije. "No, es en serio, bajá". Bajé con la guitarra y le canté "Canta corazón", la que más cantaba en el bondi. Y ahí me dijo: "Vos sos un golazo, yo te voy a sacar".

"Saqué 'El Animal' y 'Báilame lento' en octubre de 2016. Me estaba explotando el teléfono por contrataciones y mi productor recién programó toques a partir de marzo de 2017. Quería difundirme primero. Fue el boom de la plena"

 -Ahí te dijo que te iba a convertir en "El Polaco" uruguayo...

 -Sí, ¿cómo sabés eso? Me dijo: yo te sacaría de gorrito, pero yo nunca quise salir de gorrito. Nunca estoy de gorro, lo uso así, en una charla, pero no para presentarme en vivo. Me dice: "Sos el Polaco uruguayo, tenés ese carisma, esa energía arrolladora". Él ya trabajaba con bandas, era empleado de Jasa Music, la productora que me llevó. Era el tour manager de RC Band, una banda de cumbia cheta. Me llevó con Alejandro Jasa, y empezaron a analizarme, no sólo por mi capacidad vocal, analizan las redes, el mercado, todo. Terminé trabajando con varios socios, pero el que terminó decidiendo con firmeza y dijo: "Vamos a sacar a este gurí" fue Neil Criscio, que es el dueño de Aire F, la 100.3. Jasa le mandó un par de videos míos y él quiso sacarme, porque Jasa no estaba muy convencido. Neil lo convenció. Eso fue en 2015.

 -Ahí todavía mandaba la cumbia cheta en Uruguay...

 -Claro, y ellos trabajaban con cumbia cheta, no con plena. Eran los dueños de Olvidate, de RC Band, trabajaban con El Reja, y yo les dije: "Yo cumbia cheta no". Pero no por despreciar el género, es porque yo soy barrio, soy de la plena...

 -No dabas con el personaje...

 -No daba, no daba, un artista se tiene que adaptar a cualquier cosa, si yo mañana tengo que hacer folclore, me adaptaré, pero vos sabés qué perfil te va y qué no, ¿entendés? A mí me va la plena o el reggaeton, y el trap, ponele, pero hasta ahí. Y yo le dije: "Bo Ale (Jasa), vos disculpame, pero cumbia cheta no va conmigo. Yo quiero hacer plena". Jasa es el creador de "Mayonesa", la canción uruguaya que más recauda. Ahí él me dice: "Yo no te voy a largar así nomás, vamos a hacer un proceso de difusión largo", que fue de seis meses. Dentro de la movida tropical, en ese momento no se conocía tanto a Jasa Music. Y la idea era difundirlo por la 100.3 aprovechando que Neil Criscio quería trabajar conmigo. Largamos el primer tema, "Sofía", y no le ganamos a nadie... Fue un tema que eligió Neil. Era un tema alegre, pero no anduvo, no funcionó. Y ahí yo insistí e insistí con que me dejara a mí hacer lo que tenía pensado, hasta que inventé "el saborcito". Yo fui el que inventé los montunos cantados. Yo innové con esa parte musical, para que las chicas bajen al piso, que eran sin voz, y yo les puse canto. Yo le dije tanto: "Ale, hay que hacer esto, hay que hacer esto", que un día grabando en el estudio de Uruguay Music Record, se calentó y me dijo: "¿Sabés qué? Hacé lo que quieras", se fue y me dejó solo con mis músicos y el que manejaba la consola. Ahí grabamos "Báilame lento", y en dos semanas tuvo un millón de reproducciones.

 "El Animal" fue el primer tema que saqué, la gente no terminaba de asociarme a mí con ella. La canción sonaba por todos lados pero no terminaba de "clavarse" el Marcos Da Costa. Saco el "Báilame lento", que empezó a sonar salado en todo el país, y atrás de ese tema, se clava "El Animal", que lo había sacado antes. Hoy es el himno. No puedo ir de ningún lado sin cantar "El Animal". "Sofía", que no la canto en ningún lado y no funcionó, "El Animal" que se escuchó por todos lados y atrás "Báilame lento" que me clavó, y ahí me clava "El Animal".  Las saqué en octubre de 2016, pero estaba en ese proceso de difusión que instauró Jasa. Me estaba explotando el teléfono por contrataciones y él recién programó toques a partir de marzo de 2017. Quería difundirme primero, fue una estrategia comercial, y ahí lo respeté. El vio que venía un boom conmigo, y generó expectativa. Y cuando empecé a ir a boliches, la gente me rompía la ropa...

 -Y a partir de ahí, a sacar temas para poder responder a la gran demanda que había... Tu irrupción en la movida, ¿coincide con un resurgimiento de la plena?

 -En ese paréntesis de la cumbia cheta, aparece La Sandonga y otras bandas que no fueron boom, pero fueron muy importantes para el resurgimiento de la plena. La Sandonga, Los Negroni, y atrás vengo yo con un boom. Y ahí termina de levantar la plena. Después salieron otras que sumaron para el resurgimiento de la plena. ¿Vos viste cómo está la plena ahora?

 -¿Crees que la cumbia cheta, con Márama y Rombai a la cabeza, fue un fenómeno pasajero?

 -Sí, para mí sí. Aunque te voy a decir una cosa: hay un artista que tiene mi máximo respeto, que es Fernando Vázquez. Ese hombre sabe lo que a la gente le gusta, sabe componer. Hace dos años que paró Rombai, ahora sacó un tema que se llama "Me voy" y tiene 15 millones de reproducciones. Toda mi admiración para él. Tuve la oportunidad de decírselo a él.

 -En el interior le cuesta un poco más a la plena. Ahí prevalece la charanga (Lucas Sugo y el "Chacho" Ramos). ¿Has llegado a conquistar el interior del país o es una deuda pendiente?

 -Recorrí todo el Uruguay en cinco meses. ¿Vos qué pensás? Si yo me meto en un boliche del interior, no puedo ni caminar. Estoy en un momento en que la gente quiere verme, quiere escucharme... Este fin de semana fui a tocar a Soriano y Río Negro, ayer quise ir a comer algo al shopping de Mercedes, y me tuve que ir. Estuve media hora sacándome fotos y saludando. Ojo, a mí me encanta que me vengan a saludar, soy un agradecido de que pase eso, pero justo ayer fui a comer que estaba muerto de hambre, y me pasó eso, no pude comer tranquilo. Me ha pasado de entrar al boliche y está sonando un tema mío.

 -A El Observador le dijiste que tratabas de manejar la fama como podías. Incluso fuiste a psicólogo para asumir esa fama. "Trato de seguir siendo un botija de barrio, ser como soy", dijiste. ¿Lo estás logrando o te cuesta?

"Tuve que ir a psicólogo, porque fue tan abrupto el cambio que tenía en el pecho una angustia, no estaba disfrutando de mi éxito. Las gurisas me rompían la ropa, y era todo '¡Marcos, Marcos!' y hacía unos meses atrás yo estaba cantando en el 125 Playa Cerro, ¿entendés?"

 -La fama es horrible, lo que es lindo es ser artista. Yo perdí un montón de libertades que extraño pila. Por ejemplo, sentarme en una plaza con cinco amigos a tocar la guitarra tranquilo. Como sos público, todo el mundo puede opinar sobre vos, y si hacés algo, ponele que maneje sin cinturón, y ya la gente me bardea en las redes porque no me puse cinturón. Tuve que ir a psicólogo, lógico, pero porque fue tan abrupto el cambio que necesitaba que alguien me escuche y me diga "mirá que es pa' este lado y no pa' este". Yo tenía en el pecho una angustia, me sentía presionado, y no estaba disfrutando de mi éxito... En vez de ser un gurí contento que apenas salió, explotó todo, no... yo me angustiaba. Terminaba de tocar y me iba a mi casa, y me ponía a llorar, por la presión, por la gente. Entraba a un boliche y las gurisas me rompían la ropa, y era todo "¡Marcos, Marcos, Marcos!" y hacía unos meses atrás yo estaba cantando en el 125 Playa Cerro, ¿entendés? Mucha gente se reía de mí en redes cuando dije que tuve que ir a psicólogo. No me entendieron. Lo que me pasó a mí le puede pasar a cualquiera: si vos estás acostumbrado a una rutina, te levantás, vas a un bondi a pedir monedas y de un momento para otro sos el artista más requerido por todos los empresarios del país, y la gente está como loca, es un cambio importantísimo para tu vida. Y no todos tenemos la misma fuerza mental, capaz que yo soy más débil que vos. Yo voy al súper, y para irme, tengo 45 minutos, porque son mamás con los niños y que me piden videos para un amigo...

 -Te lo preguntaba, porque algunas fuentes que consulté para preparar esta entrevista me dijeron que te la habías creído, que te habías comido un personaje...

 -Agrandado no, ellos tendrían que entender que fue un cambio muy grande y trato de llevarla como puedo. Agrandado no estoy ni a palos. Si tengo que subirme a un bondi mañana, me subo, no me estresa. Fue un cambio muy difícil y decidí aislarme un poco, para estar un poco más tranquilo. Me refiero a no salir tanto a la calle, no mostrarme tanto, ando en mi auto con los vidrios cerrados, re tranqui en la mía, con mi novia y mis amigos.

 -¿Y no hay un poco de paranoia con eso de la fama? Andar con gorrito que te tape el rostro, con vidrios negros y salir poco a la calle... Capaz que alguno pasa por al lado tuyo y no sabe quién sos, porque ni le gusta la plena.

 -Capaz que no conocen mi cara, pero seguro escucharon mi nombre o el de Luana, con todo lo que generó artísticamente. Aunque sea de nombre, nos tienen. A mí me han llamado de programas y me dicen: "nuestro público no escucha plena, pero a vos te conocen, o al Gucci lo conocen", porque somos personajes que nos destacamos. Musicalmente el Gucci hoy está en el (puesto) 15 y sin embargo lo llevan todos los programas de TV. ¿Por qué? Porque es el Gucci, es una imagen reconocida, es famoso, lo conoce la vieja Pocha del Cerro y la coqueta de Carrasco.

 -El Gucci está "en el 15" decís. ¿Ya pasó su cuarto de hora?

 -Es un crá, tengo la mejor con él, pero hay que ser realista también de lo que se labura, y hoy en día no es el producto más requerido por los empresarios del rubro.

 -¿Y quiénes son los más requeridos hoy?

 -Luana y Marcos Da Costa... y La Sandonga.

 -Ja, ¡vos y tu novia!

 -Pero miralo vos... yo este fin de semana tuve 24 boliches. Si querés comparar, llamá a algún otro y preguntale cuántos show tuvo y ahí comparás. Llamá a (Mariano) Bermúdez que es mi amigo y preguntale. Te va a decir que hizo seis o siete en un fin de semana. Nunca hago menos de 20 shows. Y hace dos años que vengo así, sin parar.

-No te has quedado en la plena. Ahora estás incursionando en el trap y el reggaeton. ¿Eso tiene que ver con que querés ser trascender fuera de fronteras?

-No sólo porque quiero trascender. Es porque es mi sueño: yo quiero ser artista. Considero que ya lo soy, pero yo quiero ser grande. Yo quiero ser Maluma. Tengo ese sueño, de acá a que llegue o no son 10 pesos aparte. Pero yo quiero ser un artista reconocido mundialmente, de la élite. Quiero que la gente me escuche a nivel mundial. Me tengo una fe bárbara. Porque además compongo.

-¿Desde hace cuánto componés tus canciones?

-Desde hace dos años, pero pensando seriamente en mi laburo, hace cinco meses. Pensando en hacer buenas canciones. Escribía de antes, pero cuando vi que me quedaban bien algunas cosas, dije: "Opa, yo también tengo talento para esto".  El reggaeton me encanta, el trap es como un plus. El trap es como el reggaeton, pero más rapeado. ¿Bad Bunny lo tenés? Eso es trap, es moda mundial, mató. Pero en el reggaeton me re veo, estoy componiendo para eso.

-¿Cómo nace el mote de "Demonio" y algunos latiguillos que mechás en tus canciones?

-El "¡dame plena, demonio!" surge porque un día estábamos con Alejandro (Jasa) en un estudio grabando "Sofía", la canción que te dije que no anduvo, y yo estaba con una cara de orto espantosa, porque vos escuchabas esa canción y era muy Los Nietos del Futuro o Chocolate, y yo le decía: "Te quedaste a principios de los 2000, esto es Monterrojo o Chocolate, con esto no le voy a ganar a nadie". Yo sentía que era una plena, pero no del todo... la plena es barrio, es calle, es barro, es popular, y a esa canción -que estaba bien hecha- le faltaba barrio y barro, también. Y le dije, re quemado: "Bo, papá, a mí dame plena, demonio". Me salió el Cerro de adentro y le dije eso. "Ese tiene que ser  tu latiguillo: 'dame plena, demonio", me dice él. Eso fue en setiembre de 2016, yo no había ni salido. Tuvo terrible visión el hombre.  Lo tiré y fue un gol.

Los demás fueron saliendo... El más famoso es "dame esa cosita, demonia". El otro es "¡saborcito!", todo el mundo lo conoce. Hay varios: "Limpiá el salón que hay fiesta" es otro, "saborcito en pote, bebé", o "soplá el tanque que está en reserva, demonio". Ese es bien popular: ¿viste cuando sos un guacho de 15 años, tenés moto, el tanque está en reserva y no tenés plata para la nafta? Ponés la moto de costadito, soplás, patada y arranca. De ahí salió. Toda la gente del barrio con ese dicho, lo entendió. Ahora me enteré (y vi en Youtube) que un grupo argentino está copiando mis temas, mis arreglos y latiguillos, dicen mis dichos...

-En el ambiente de la noche, haciendo 6 o 7 toques en una misma noche, ¿cómo lidiás con las tentaciones? Las fans, el alcohol y las drogas, la cocaína en particular...

-Es un tanto complicado, porque todo el tiempo está ahí. Es lo que tiene la noche. Yo por suerte lo llevo como puedo, en realidad. Consumir no consumo, pero alrededor mío siempre hay gente consumiendo. No mi gente, pero gente en el baile, otros músicos, está todo tiempo presente el alcohol y la cocaína. Va en la cabeza de uno: yo opto por no consumir.

-¿Sos consciente que tenés fama de consumidor?

-Sí, claro, ¿no voy a saber? Todo el mundo me lo dice. Que digan lo que quieran, yo tomo agua sin gas y cocacola. ¿Sabés por qué dicen que tomo (cocaína)? Por mi energía. Pero yo soy re nervioso... Viste mi energía, mi despliegue en el escenario, esa locura, bueno, yo soy así. En esta entrevista, vos estás quietito, y yo fumo, agarro el celular, me muevo para un lado, para el otro, me acomodo en la silla... soy así. En el carné me ponían buenas notas en rendimiento, pero "inquieto", porque yo reboto por las paredes.

-¿Y con las fans...?

-No respondo. No respondo a mis fans por redes sociales. Sólo en el vivo, en el momento del concierto, cara a cara. Si suben fotos conmigo y me etiquetan o historias de Instagram, pongo me gusta. O subo una foto, tengo 150 comentarios y le pongo me gusta a cada uno, pero no le respondo a nadie. Yo respondiendo soy fácil de llegar, soy accesible, y yo tengo que ser inaccesible, que nadie pueda llegar a mí, sino la gente no va a pagar para verme. Eso me lo enseñó Jasa: "Marcos, vos sos un artista, vos no tenés que responder, tenés que ser inalcanzable para la gente, porque ahí yo puedo llamar a un boliche y decir 'Marcos Da Costa vale tanto' y si no me las pagás, no va. ¿Y por qué puedo decir eso? Porque Marcos Da Costa es el artista número uno, que convoca más que ninguno, porque nadie puede llegar a él. Si vos les respondés a las fans, esto es chiquito, después dicen: '¿Para qué lo voy a ir a ver a tal lado, si vos le escribís a las redes y él te contesta?". Mi representante me decía que mi contacto tiene que ser cara a cara, ahí soy una persona normal, pero por redes sociales, no respondo.  

-No puedo dejar de aludir a tu relación con Luana, "la princesita de la plena", quien es menor de edad y el Inau acaba de sacarle el permiso para poder trabajar. ¿Cómo evaluás esa situación que le tocó vivir y que haya tenido que poner en pausa su carrera en este momento?

-Creo que para ella va a ser un aprendizaje muy importante, porque le fue muy bien de golpe, y lamentablemente a veces somos medio malos... Y ta, en parte le cortaron, pero en parte fue una lección para ella. Ella está un poco dolida y triste, porque era su sueño cantar. No fue que dejó de estudiar... yo la entiendo: yo no podría cumplir con otra cosa que no fuera la música hoy. Por ejemplo, un laburo de ocho horas en una oficina y después ir a cantar, yo no podría. Es un desgaste mental y físico muy salado. Es una gurisa, y yo resalto que para la edad que tiene, siendo tan chica y manejando masas tan grandes, nunca se confundió.  Pero quiero resaltar, que aunque ella está dolida por lo que le pasó, va a salir adelante, va a volver y la va a romper, porque es una crá, canta muy bien y lo más importante: es muy buena persona.

-En redes sociales he leído muchos mensajes de gente cree que sos una mala influencia para Luana, que te tratan de pedófilo por estar con una menor. ¿Cómo tomás las críticas en redes?

”¿Sabés por qué dicen que tomo (cocaína)? Por mi energía, soy re nervioso... Viste mi despliegue en el escenario, esa locura, bueno, yo soy así. Ahora vos estás quietito, y yo fumo, agarro el celular, me muevo para un lado, para el otro.. soy así. En el carné me ponían 'inquieto'"

-Lo tomo con soda porque yo sé cómo actué desde el minuto uno. Yo fui como un hombre y encaré a su papá y su mamá. Al principio, ellos no estaban de acuerdo, pero los fui ablandando, demostrándoles que yo no era algo pasajero, que la iba a tomar en serio. Yo me puse en lugar del papá, que quiere cuidar a su hija. Ella también se hizo cargo y les dijo: "Me enamoré, nos enamoramos". Lo más importante de esta relación es que yo estoy con Luana desde que no era Luana. Ella era fan mía, me iba a ver a los boliches. Ella es de Colonia. Mi primera llegada a Colonia fue una locura... y ella conocía al dueño del boliche que me llevaba. Me llama el dueño del boliche y me dice: "Hay una chiquilina acá, que es cantante, te ama y quiere cantar una canción contigo". Yo no sabía cómo cantaba, no iba a arriesgar mi producto, que estaba en la cresta de la ola por una fan que quería subir a cantar conmigo... Le dije: "Bueno, si canta bien, cómo no, encantado". Quedamos en eso, que iba a cantar "La rompecorazones". Pero le dio vergüenza y no cantó. Es más, la primera vez que me fue a ver ni siquiera me saludó. La segunda vez que fui a Colonia, ahí sí, me habla, me canta, me muestra sus cosas, y bueno, ahí estuvimos por primera vez y de ahí no paramos.

Esta pregunta me la hacen hasta mis amigos, que me cuestionaban: "Marcos, es menor". Y yo les digo que me enamoré. No es una mina para pasar el rato, me enamoré. Yo me asesoré con mi abogado: no es un delito estar con una menor. El delito es si vos abusás de la menor, o si ella lo denuncia. Pero yo soy el novio, y tengo la bendición de los padres.  Al principio me cuestionaban, ahora los fans de los dos aman la pareja.

-El año pasado fuiste el penúltimo en tocar en la primera edición del Montevideo Tropical, pero llegaste tarde y el maestro de ceremonias dijo que no sabía si ibas a llegar... ¿Qué pasó?

-Llegué una hora y media tarde, no me querían dejar tocar. Toqué dos temas nomás, y no quisieron dejar pasar a mis músicos. Yo estaba de gira tocando en el interior, estaba tocando en Sarandí del Yi. Había artistas que podían quedarse solo para el Montevideo Tropical, yo estaba de boom, no iba a dejar de tocar en otros lados, en ese momento. No podía dejar de ir, por la guita que habían pagado, la gente se moría por verme. Para peor, al volver estaba lloviendo y se demoró más. No quisieron dejar entrar a mis músicos. Estuve una hora peleando con el "Bocha" Pintos, el "Fata" (Delgado), la Intendencia, para poder tocar. La gente me estaba esperando a mí. Cada vez que Charlie Sacco, el presentador de la tele, me mencionaba, era un griterío infernal. Lo sé, porque yo estaba escuchando la transmisión.

-Pero siendo autocrítico, ¿no pensás que debiste haber salido antes, actuado profesionalmente y llegar en hora a la primera edición del Montevideo Tropical?

-Lógico. Este año llama el señor "Bocha" Pintos a mi representante y le dice que quería que yo cerrara la segunda edición, porque estaba arriba en este momento. Cuando mi representante me dijo, le contesté: "Bajá todos los shows antes de esa hora, no me agendes nada antes". El sábado 10 tuve ocho shows, pero el primero fue el Montevideo Tropical y los demás fueron después. El año pasado no podía elegir qué sí y qué no, ahora puedo optar.

-¿Y cómo lo viviste arriba del escenario?

-Fue muy emocionante para mí. La gente de la movida decía: "Mirá vos, el Marcos cerró". Yo llevo un año y medio cantando, ¿entendés? Agradecí profundamente y me emocionó la decisión de que me dejaran cerrar el Montevideo Tropical, siendo la banda más nueva que tocaba. Estando bandas como Karibe con K (que cerró el año pasado), Sonora Borinquen, La Sabrosura, tantas bandas con trayectoria, que a uno le den ese honor de cerrar... Me pareció bueno por dos cosas: primero, me están dando el lugar que me gané, yo sentí que al darme el cierre, me están dando el lugar que me gané cantando; por otro lado, felicito a las autoridades que decidieron eso, porque le están dando paso a los jóvenes. Los jóvenes somos los que renovamos esto. Cuando yo tenga 40 años, atrás mío habrán otros jóvenes, y yo voy a decir: "que cante el gurí de último, que está arrancando. Vamo' arriba". Hay que seguir renovando con camadas nuevas, esto es por ciclos.

-¿Y ahora qué metas te pusiste?

-Quiero ser un cantante internacional, mundial, reconocido mundialmente. Estoy componiendo para eso. Tengo un disco compuesto de 17 canciones inéditas, Voltaje se llama. Cuando solucione mi problema con la productora con la cual estoy en un conflicto legal, va a salir. Ese es de plena. Paralelo a ese disco, estoy componiendo para otro disco de trap y reggaeton, con mi nuevo equipo de trabajo.

-¿Sos feliz?

-Soy recontra feliz porque logré lo que yo siempre soñé, y eso hizo que yo me sienta feliz. Y le suma la llegada de Luana, que aporta una felicidad extra a mi vida, porque la pareja que tenemos es increíble. Es algo que nunca lo viví con nadie.

 



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