Las 40

Suéltalo pasado

Marcelo Estefanell cantó Las 40

La resurrección de Héctor Amodio Pérez dio marco a un nuevo empuje de revisionismo sobre la llamada "historia oficial" de los tupamaros. En esta nota, Marcelo Estefanell aporta una mirada ligada a esa historia pero ajena a los cálculos políticos de la hora. Hace 30 años que dejó de ser un militante.

25.08.2015

Lectura: 30'

2015-08-25T08:31:00
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Con el alias de "Aramís" fue subcomandante de la mentada "columna 15", la más activa en la estructura militar del MLN. A los 22 años, cuando fue detenido por las Fuerzas Conjuntas, era un tupa de los pesados, que había participado en acciones sangrientas y se había tiroteado varias veces. Estaba bajo el mando de Alicia Rey Morales, la pareja de Amodio, y fue de los últimos que tuvo contacto con el acusado de traidor antes de su caída. El coronel Silva Ledesma, cuando lo condenó a 30 años más 15 de medidas de seguridad, le dijo a su abogada que estaba frente a "un inmoral irrecuperable".

Considerado por sus carceleros como uno de los "peligrosos", Estefanell cumplió 13 años de aquella condena, apenas. En el segundo piso del penal de Libertad se refugió en la lectura: calcula que en ese lapso leyó 1.600 libros y se hizo un devoto del Quijote y de Cervantes. También escribió, solo que buena parte de su producción, 30 cuentos y una novela, fue destruida por sus captores en 1982. "Me dejaron inválido. Realmente me rayé, durante años no pude escribir", contaría después.

Recuperó la libertad en marzo de 1985, con los últimos presos excarcelados por la mal llamada "ley de amnistía". Su objetivo entonces era convertirse en un ciudadano común y corriente. Frente a visiones que proponían a los "pesados" salir del país u otras que pensaban en un horizonte cercano de nuevos enfrentamientos, él tenía otra idea: "Yo sostenía que había que sumergirse en un baño de familia y de barrio, y volver a trabajar y a estudiar".

Eso mismo hizo: estudió diseño gráfico e informática y después de pasar por varios medios recaló en el semanario Búsqueda, donde sigue trabajando al día de hoy. Cuando el entonces director de la publicación, Danilo Arbilla, lo contactó para ofrecerle el empleo, Estefanell le advirtió: "Mirá que tengo un pasado sobre mis hombros y lo llevo sin problemas".

Como escritor no le ha ido nada mal. En 2005 obtuvo el premio Bartolomé Hidalgo por su obra "El retorno de Don Quijote, caballero de los galgos" -antes había escrito "Don Quijote a la cancha", en 2003- y en 2007 publicó "El hombre numerado", una recorrida por sus trece años de cautiverio.

Hace mucho tiempo que rompió con el MLN, lo que no quiere decir -como le advirtió a Arbilla- que reniegue de su historia en él. No obstante, impresiona hoy bastante lejano de la liturgia tupamara. Su voz es la de un hombre en paz con su pasado, pero comprometido con este presente tan distante de todo aquello.

Por GERARDO TAGLIAFERRO
tagliaferro@montevideo.com.uy 

1) La aparición de Amodio Pérez ha reinstalado la polémica: ¿tiene sentido seguir hablando de lo que sucedió en el país hace 40 o 50 años?
Es que nunca se termina de contar la historia. Ojalá se pudiera resucitar a Artigas o Rivera, pero no se puede. Solamente los vivos pueden dar testimonio. El historiador en el futuro se encargará de ordenar esos datos, de investigar esos documentos, incluso aquellos a los que los propios protagonistas no tuvieron acceso. Me parece que los testimonios siguen siendo importantes. De todas maneras, más allá del interés de esta entrevista, estoy de acuerdo en que para el Uruguay de hoy es mucho más importante la devaluación del yuan que la venida de Amodio.

2) En los últimos tiempos han surgido testimonios que vendrían a contraponerse a lo que se cataloga como "historia oficial", narrada por tupas o voceros de ellos.
Sí, ahora con la venida de Amodio se alude a ella. Es la primera vez que siento que haya una historia oficial. Incluso también se habla de "contrarrestar la visión romántica" (de los tupamaros). ¿Quién acuñó esa visión romántica? Por lo menos en las cosas que yo he leído -Memorias del calabozo, la Historia de los tupamaros escrita por el Ñato, los libros de Clara Aldrighi- nadie le da un tinte romántico a esa historia. O yo no entiendo nada qué es romanticismo.

"Cuando yo era un gurí había cinco vacas sagradas en el MLN: Sendic, Marenales, Manera Lluveras, el Ñato y Amodio"

3) Hay un hecho objetivo que es que, sea por la razón que fuere, muchos jóvenes tienen la visión de que el MLN se creó para enfrentar a la dictadura, y ese es uno de los puntos débiles que se le achaca al relato "tupa" o "pro-tupa".
El MLN nace como grupo de autodefensa, eso es verdad, cuando hay una expansión represiva de la ultraderecha. No nos olvidemos que el único lugar donde se intentó matar al Che Guevara fue en Uruguay, en la puerta de la Universidad, y se la ligó un profesor. No nos olvidemos de las bandas de ultraderecha que existían, como la que marcó a Soledad Barret o de la bomba que pusieron en la editorial Pueblos Unidos. Esos fenómenos, más la radicalización provocada por el estancamiento económico del Uruguay, generan la polarización. Había rompehuelgas en el Uruguay... ¿quién conoce ahora un rompehuelgas? Nadie. Eso llevó a los grupos de autodefensa, que luego con el ejemplo de la revolución cubana y la teoría del "foco" que se comienza a desarrollar terminan en el "Coordinador", y de él nace el MLN.

4) Pero los "Documentos" del MLN, cuyo número 1 si no recuerdo mal es de 1967, hablan de una organización que pretende tomar el poder por la vía armada e instaurar el socialismo en Uruguay. Cuando vos te integraste al MLN en 1969, con 18 años, ¿por qué peleabas?
En esa época la idea que circulaba era la famosa contradicción imperialismo/nación, expresada a nivel nacional en oligarquía/pueblo. Era la necesidad imperiosa de conquistar la verdadera independencia. Pero lo que me gustó a mí del MLN es que no tenía una definición ideológica, no era marxista leninista de cuño estalinista -como el Partido Comunista- ni marxista como el Partido Socialista. Aparece una tercera corriente, que la funda el Bebe (Raúl Sendic) que viene de la Juventud Socialista, más volcada al trabajo directo con los más desposeídos, que acuña más tarde la famosa frase "las palabras nos separan, la acción nos une", que evita todas las polémicas de la época porque las considera una pérdida de tiempo.

5) Aun siendo un protagonista de ella, ¿has ido construyendo tu propia historia del MLN a lo largo de los años?
Ah sí, creo que es inevitable. Uno se va nutriendo de nuevos datos. Cuando llegué a Montevideo (desde Paysandú) a estudiar trabajé como encuestador en la empresa Gallup, que era la única que existía, y cuando me tocaban los barrios periféricos era realmente tétrico ver los ranchos de lata, con los niños descalzos en pleno invierno. Yo iba a Tres Árboles, a la estancia de mi padrino, y veía a los gurises que iban a la escuela descalzos y cuando veían una vaca que recién bosteaba corrían y metían los pies en la bosta caliente para combatir el frío. Y eso me llamaba la atención. Cuando tenía 14 años vi las primeras marchas cañeras y también me llamaban la atención, no sabía que existía ese grado de pobreza. Todo ese estado de cosas hacía que uno se sintiera en la necesidad de comprometerse. Y después que uno entra empieza a construir su propia historia y a entender más la historia de su propia organización.

6) ¿Eras un tipo politizado antes de venir a Montevideo a estudiar?
Sí, relativamente. Vengo de una familia de socialistas. En Paysandú se dan las primeras luchas obreras, Sendic va a Paysandú y marca una época. Yo era un niño pero recuerdo hablar a mis mayores, él comienza a organizar los sindicatos del cuero, del azúcar.

7) ¿Cuánto influyó en tu integración al MLN el hecho de que tuvieras 18 años?
Ah, yo creo que fue decisivo haber sido muy joven. Año 68: mayo francés, los estudiantes muertos en México, antes había sido el "cordobazo". En Uruguay en el 68 se producen las primeras muertes de estudiantes. Estando en Paysandú tenía mucho contacto con William Whitelaw, un amigo del alma que después fue asesinado en Buenos Aires junto con Zelmar (Michelini) y el Toba (Gutiérrez Ruiz), y él me mandaba las publicaciones de la FEUU para repartir en Paysandú. Se sentían mucho allá las famosas Medidas Prontas de Seguridad, porque en una ciudad chica se llevan presos a cinco o seis sindicalistas y algún abogado y se entera todo el pueblo.

8) Cuando Amodio reapareció con sus cartas a algunos medios, en 2013, también te mandó una carta personal. ¿Por qué?
Cuando llega la primera carta, a cinco medios de comunicación, estos no saben qué hacer con ella. El País trata de conseguir un grafólogo para que analice la firma, no se anima a hablar con viejos tupas. La Diaria sí, Brecha también, pero no saben qué hacer. Hasta que El Observador, sabiendo que a El País le había llegado, desliza en su página web ese dato. Ahí hay una pequeña conmoción en los medios y me llaman, porque yo había dado testimonio a (Hugo) Fontana para su libro (La piel del otro) y también a (Alfonso) Lessa para el suyo (La revolución imposible). Suponen que yo puedo opinar sobre la autenticidad de la carta, por haber conocido a Amodio. Dos medios me muestran la carta, larguísima, 47.000 caracteres, leo el primer párrafo y les digo: "Es él, tomen". "Por favor leela toda, para estar seguros". La leo toda y lo confirmo: es Amodio. El País saca una notita con un pequeño extracto de la carta y eso motiva una segunda carta. Los medios llaman a Fontana y él me manda al frente a mí porque le gustó mi testimonio, y los medios me empiezan a llamar. Hasta que me llaman de Segunda Pelota, Océano FM, y me hacen un reportaje muy interesante, en el que yo les digo que leí la carta. A los pocos días recibo una carta, muy cortés que arranca contándome una anécdota cortita que solamente él y yo conocemos, para demostrarme que era él. Y después me hace algunas precisiones sobre mis comentarios, muy correctas.

"Cuando vi a Amodio en 2013 me pareció una caricatura del que yo recordaba. Y ahora veo la caricatura de aquella caricatura"

9) ¿Cuáles eran esas precisiones?
No le gustó que yo dijera que me había dado la sensación, leyendo sus cartas, que no comprendía el proceso político del Uruguay. Me dijo que lo entendía perfectamente y que se había alegrado mucho de que el Pepe (Mujica) hubiera ganado las elecciones. Pero lo ubicaba como parte de un fenómeno en el que están (Evo) Morales o (Rafael) Correa, como uno más.

10) Has dicho que tenías un proyecto de escribir sobre Amodio y que esta última aparición te hizo desistir. ¿Por qué?
Quizás porque fui el último que lo vio antes de ser detenido, él siempre despertó mi curiosidad. Yo iba al local donde estaba "enterrado" y lo veía mal. Francamente estaba mal por la caída de la Negra Mercedes (su compañera, Alicia Rey), por la organización y porque, según me dijeron los compañeros, había sido separado del MLN. Él da la versión contraria, que pidió la baja y no se la dieron, pero cuando yo iba a dar un informe delante de él, me dijeron textualmente: "Momentito, después conversamos porque el compañero no pertenece más al MLN". Y mi tarea era conseguirle documentos rápido y sacarlo para Chile. Entonces cae (preso), yo evacúo inmediatamente el local donde vivía porque él había estado ahí, y ese local después cae. Yo siempre pensé que había caído por él y hace poco me enteré que no, que fue alguien que me vio entrar ahí y después no aguantó la tortura. Y bueno, Amodio era una de las "vacas sagradas" del MLN, era un personaje y ejercía una cierta fascinación.

11) ¿Tenía sustento real esa fascinación?
Bueno, era un militante importante a nivel gremial cuando era joven, también en el Partido Socialista, fundó grupos de estudio, fundó el Coordinador (N. de R.: embrión del MLN), fundó el MLN, cuando la organización se divide en columnas queda encargado de la Columna 15 que fue la, entre comillas, más exitosa por eficiencia, por acciones... A su vez era pareja de Alicia Rey Morales, otra compañera de peso en la organización. Se fuga dos veces... Siempre he dicho que cuando yo era un gurí había cinco vacas sagradas en el movimiento: Sendic, Marenales, Manera Lluveras, el Ñato y Amodio. Eran personajes.

12) A comienzos de los 70 había otros que murieron, pero que eran considerados al menos por la prensa como "cabecillas" de la sedición. Jorge Candán Grajales, por ejemplo.
Sí claro, ese fue uno de mis comandantes... Un compañerazo. A veces me digo que lo idealizo porque murió hace muchos años, el 14 de abril (de 1972) de una forma terrible, pero mi primer contacto cuando ingresé al MLN fue con él. Y fue muy afectuoso, lo primero que me preguntó fue: "¿Por qué querés ser tupa? ¡Sos muy joven vos!" Y había que contestar en serio.

13) Siendo Amodio una persona tan capaz, ¿cómo llegamos a este hombre que parece haberle errado tanto en su estrategia actual? Porque da la impresión que nunca esperó encontrarse con lo que se encontró al volver a Uruguay.
Mirá, cuando empecé el proyecto de novela sobre Amodio Pérez, que incluso empecé a escribir, tenía información sobre él desde el año 63 hasta el 73. Sobre lo anterior al 63 una nebulosa: hablé con la familia pero no me quisieron dar nada, no quieren saber nada. Después del 73 un agujero negro absoluto. Entonces decidí hacer una novela, donde él es una voz o un apodo: el Flaco. "El Flaco hizo" o "el Flaco pensó tal cosa". Cuando estaba en eso aparece el personaje real, entonces me destruyó el proyecto. Pero pensé que igual podía dar: ese hueco que iba a ser ficción se basaría en la realidad. Cuando vi la entrevista que Gabriel Pereyra le hizo en España en 2013 me pareció una caricatura del que yo recordaba. Y ahora, al retornar, me da la sensación de que estoy frente a la caricatura de aquella otra caricatura.

14) ¿Por qué volvió?
Creo que hay varias razones que juegan. Una, el instinto de conservación llevado al extremo. El salvar su imagen. Él recrea la realidad y si uno lee su libro se vuelve poco creíble porque todos los demás son una manga de estúpidos: los traidores son los otros -fundamentalmente el Bebe y Huidobro-; (el general Esteban) Cristi un necio y un burro; el teniente (Armando) Méndez un choto... No se salva nadie, Wilson, Fasano... Creo que voy a volver a la ficción (se ríe).

15) ¿Amodio fue alguien que traicionó solo para salvar su pellejo y el de su compañera o también tenía un proyecto político, opuesto al de los otros dirigentes del MLN, que quiso imponer con el respaldo de algunos militares?
En una de sus cartas de la época, creo que a Fasano, que creo la tenía (el general Vicente) Queirolo, dice respecto del famoso libro que quería encargarle a Fasano: "Con lo que recaude -que si mal no recuerdo eran 40 o 50 mil dólares de aquella época- voy a refundar el MLN". Si esa carta es verdadera -porque él ahora niega todo- evidentemente tenía un proyecto. Yo podía haber caído antes y no caí porque él puso una señal de alarma en el local. Entonces, hasta el momento de ser atrapado tenía una actitud como la de cualquier compañero. ¿Qué pasa después? Negocia inmediatamente. Y no porque fuera un infiltrado, sino porque era un hombre quebrado. Yo vi a un hombre quebrado.

"En la tortura yo no di nada. Pero no puedo decir qué hubiera pasado si me hubieran torturado dos días más... o un mes más"

16) Hugo Fontana, que recreó la historia en La piel del otro dijo que, en 1972, mientras Fernández Huidobro y los otros dirigentes presos negociaron con los perdedores dentro de la interna militar, Amodio negoció con los ganadores. ¿Tenés esa misma impresión?
No, no creo. Él negoció con (el coronel Ramón) Trabal también (asesinado en París en 1974). Según su libro, el primer juego de documentos se lo da Trabal. Yo recreo la realidad diferente. Él cae el 25 de mayo; yo caigo el 12 de agosto y cuando salgo de la tortura, me sacan de los calabozos y me llevan a un pabellón, donde puedo hablar con compañeros, con el Ñato, con (Adolfo) Wasen, con todas las víctimas de él, me entero que está viviendo en la habitación del capitán Calcagno. Con el paso de los años la composición de lugar que me hago es ésta: el tipo cae en mayo del 72, negocia su libertad y la de su compañera, pero aparece algo que no esperaba, que fueron la tregua y las negociaciones de fines de junio. Él no participa de esas conversaciones, a la primera fue la Negra Mercedes y los compañeros la rechazaron; Rosencof dijo: "Si ella está presente, yo no participo". Y se tuvo que ir. O sea, tiene esa primera versión de su compañera y después, todo lo que se entera de lo que pasa ahí es a través de los oficiales. Entonces, ahí él vio peligrar su futuro.

17) Para situarnos, hablás de las conversaciones en las que los militares proponen la rendición del MLN y éste, luego de contactos de dirigentes presos con quienes estaban todavía libres, pone ciertas condiciones para eso.
Sí, pusimos dos o tres condiciones: reforma agraria, de la pesca... Algunos oficiales llegaron a entusiasmarse, les parecía por lo menos interesante nuestra propuesta. Suponte que eso se concretaba ¿qué iba a ser de Amodio Pérez? Entonces él se volcó a Trabal pero también a Cristi, quería acomodar los zapallos en su carro. Hay que ver que esto empezó en mayo del 72 y él recién pudo salir del país en octubre de 1973. Pasó mucha cosa en el medio. Lo que sí sabemos fue, en medio de la discusión sobre el desafuero de (Enrique) Erro, que la comisión investigadora se entrevista con él en la Escuela Superior de Guerra y él después da una conferencia de prensa en la que hay una foto que ha circulado mucho ahora, donde él está hablando y se ve el micrófono de Canal 10. Pero esa explicación de Hugo (Fontana) no la comparto: no es que él haya apostado a los ganadores, él apostó a su libertad. Y nosotros no apostamos a ganadores ni a perdedores. Ahí hay un detalle que en la historia no se ha recogido bien.

18) ¿A qué te referís?
En las negociaciones, para nosotros el principal objetivo de la tregua era ganar tiempo para poder replegarnos e irnos a Chile. Hicimos una contrapropuesta por las dudas, porque había que hacerla, sabiendo que era muy difícil que pudiera llevarse adelante. Queríamos evitar la derrota a toda costa.

19) Y la forma de evitarla, en ese momento, era parando la tortura en los cuarteles y evitando así que siguieran cayendo militantes.
Claro. La condición de la tregua era que se parara la tortura. Ahí Amodio acusa a Huidobro de ser el que tomó la iniciativa de esas conversaciones y eso no es verdad. Fue Wasen el de la iniciativa, fue él quien planteó a los oficiales del Florida que había que parar el enfrentamiento y les dice: "Traigan a los compañeros de la dirección que están presos". Y ahí llevan al Florida al Ñato, a Rosencof y empiezan las primeras conversaciones.

20) ¿Hablarías hoy con Amodio?
No tengo interés. Yo tenía la ilusión de que estos cuarenta años de silencio le hubieran servido. La historia del MLN que él escribió en el Florida (en 1972) es básicamente correcta. Hay alguna imprecisión, quiere salvar su imagen, pero eso es humano; en términos generales es una historia correcta. Además me interesaba saber qué había hecho en estos cuarenta años. Y resulta que no: no cuenta nada de lo que hizo y sigue anclado a la década del 63 al 73. Y le echa la culpa de todo a los demás: "Todo salió mal porque no hicieron lo que yo dije".

21) Hay quienes creen que el actual desfile del ex tupamaro por los juzgados tiene relación con un ajuste de cuentas de sus ex compañeros, hoy en el Gobierno, que le tendieron una trampa. ¿A vos te gustaría verlo preso?
Primero digo que no creo que alguien le haya puesto una trampa, en todo caso él cayó en su propia trampa. La decisión de volver fue enteramente suya. Y no me interesa en lo más mínimo verlo preso. Quisiera que volviera a su silencio y a su soledad porque ese fue su verdadero castigo; y el día que le toque, que muera olvidado.

22) Otra de las acusaciones que reflota la aparición de Amodio es: "es verdad, él entregó información, pero muchos lo hicieron". ¿Crees que es así?
Yo creo que la tortura es muy difícil. Se dieron datos, claro.

23) ¿A vos cómo te fue en la tortura?
Me fue bien, yo no di nada. Pero no puedo decir qué hubiera pasado si me hubieran torturado dos días más... O un mes más. Es terrible la tortura. Primera por la capucha: perdés completamente la noción del tiempo. Y después el plantón, que no te deja dormir. Al cabo de dos o tres días sin dormir empezás a delirar. Y lo otro es el submarino: es algo realmente espantoso. Vos instintivamente tratás de guardar el último resquicio de aire y cuando ya no das más te dan un picanazo en las costillas... Y además sos consciente de que hay un médico al lado que dice "pueden seguir". Por si fuera poco, atado, inerme completamente. Sos un objeto que sumergen. Es insoportable.

"La tortura es difícil (...) Alguno planteó conseguir cianuro y no caer vivos"

24) Se escuchan voces hoy que critican a quienes intentaron una negociación con los militares en el Florida en aquel invierno del 72. ¿Crees que fue correcto eso?
Uno tiene que enfrentar los hechos. Después del 14 de abril, cuando se vota el "estado de guerra" que le da la posibilidad a las fuerzas represivas de tenernos 30 días antes de pasar a juez, lo que significaba que podían hacer contigo lo que quisieran en ese lapso, estábamos condenados. No estábamos preparados para eso. Desatamos todas las furias y nos hicieron pedazos en 60 días. La idea de Wasen de llamar a los compañeros e intentar parar el baño de sangre fue porque el 23 de junio, en un operativo de las Fuerzas Conjuntas, mueren dos oficiales y como consecuencia los que estaban detenidos van todos de nuevo a la tortura. La gente que había resistido dos o tres semanas, y ya había pasado, vuelve a ser torturada y ese día caen 24 locales. El éxito de la tortura desatada frente a cada operativo nuestro afuera lleva a Wasen a decir: "si esto sigue así..."; para nosotros, estando afuera, es que había negociaciones planteadas. ¿Qué hacés, decís que no?

25) ¿Tuviste algún contacto con Huidobro en esa época, cuando él salió del Florida a hablar con sus compañeros afuera?
No. Lo que me pasó y hoy causa gracia, es que iba caminando frente al Clínicas y en un bar que había en la esquina veo al Ñato sentado con otra persona. Me pegué un susto de novela. El Ñato había caído herido, grave. Seguí y agarré por Garibaldi esperando la voz de alto, y no pasó nada. De noche me encuentro en el monte con el Pepe Mujica y le cuento. El viejo se ríe y me dice: "Por eso es la reunión de hoy", y ahí me cuenta de las conversaciones.

26) Has contado que viviste esas últimas semanas de libertad, durmiendo en los montes de la periferia montevideana, con Mujica. ¿Cómo era él en ese momento?
Igual que ahora (se ríe). Yo le decía "viejo" en ese momento y él tenía 37 años. Habían caído mis dos compañeros de comando, (Rodolfo) Wolf y la Negra Mercedes. Por suerte reengancho rápido y aparece Pepe, que está a cargo de los destacamentos, que vinieron a sustituir a las columnas. En la dirección están el Bebe, con quien estuve algunas veces en el monte también, Marenales y Henry Engler. En la primera reunión me dice el Pepe: "Está todo quemado, nada sirve. Prohibido entrar a los locales, consigan dónde dormir, nailon tubular y una frazada, entiérrenlos en los montes". Y después nos juntábamos en esos montes a hacer reuniones de noche. Ahí pasé a hacer vida trashumante. Cada tanto te enfermabas, tenías una gripe o llagas e ibas a algún local, que alguno quedaba.

27) Tenías entonces 21 años, era invierno, ¿nunca pensaste "qué estoy haciendo acá"?
No. Estaba convencido de que lo que estaba haciendo era lo que había que hacer.

28) ¿Tenías miedo?
Sí. Tenía miedo porque había empezado la tortura y algunos compañeros, muy jóvenes, que habían zafado, nos relataban lo que era. Y alguno planteó conseguir cianuro y no caer vivos. El compañero que muere el 10 de agosto del 72, el "Goyo" Pérez Lutz, era uno de los convencidos de que había que conseguir cianuro. Pero era muy difícil conseguirlo y al final se dejó como una cosa de decisión individual. Lo que acordamos fue andar cada uno con el mayor armamento posible, una granada y una pistola en lo posible, y si había enfrentamiento guardar una bala para uno. Esa era la idea, pero después la realidad es más fuerte y no te animaste o te quedaste sin balas.

29) ¿Viste tu propia muerte muy cerca?
Cuando me capturaron. En ese momento, como estaba todo tan jodido, yo tenía una especie de secretario que iba antes que yo a los contactos. Él no tenía ninguna punta (ningún conocido dentro de la organización). Lo veía 15 minutos antes de los contactos y le decía que fuera a tal lado, que tenía que estar una persona así y así. Si estaba todo bien él caminaba haciendo algún gesto que habíamos acordado, si estaba mal caminaba normalmente. Y bueno, esa vez me quedé en una parada de ómnibus esperándolo y cuando vuelve lo veo caminando normalmente, sin hacer ningún gesto. Viene el 77 por Ponce y cuando dobla por Pouey hacia Bulevar lo paro pero sigue de largo. Siento una corrida atrás y era mi compañero que me dice: "Había un tipo parecido a vos y se le tiraron cuatro encima". "Borrate -le digo- que está todo quemado". Agarré por atrás del Pereira Rossell pensando en meterme al hospital por un tejido roto que había, pero lo habían arreglado. Y en esa cuadra larguísima veo venir una camioneta que había sido nuestra, de la "cárcel del pueblo", con dos tipos arriba que me miran.

30) Estabas armado me imagino.
Llevaba una pistola 45, con bala en la recámara. Llevaba una gabardina agujereada en el bolsillo para acceder a ella rápido. Saqué la pistola y seguí caminando y cuando voy a cruzar la calle que es continuación de 18 de Julio hacia el parque (Batlle), que estaba lleno de gente porque era un día precioso, sigo por esa y siento una voz de alto. Me doy vuelta y viene un tipo, de civil, corriendo con una carabina. Corrí a parapetarme atrás de un Volkswagen y ya empezó a tirar. Caían las ramas de los árboles. Ellos tiraban para que yo no pudiera salir de ahí, las balas pegaban en el muro de una casa antigua y saltaba el revoque. Llegó un momento que dije "que sea lo que Dios quiera", salí corriendo a los tiros y me metí en el parque.

31) ¿Había gente alrededor?
Sí, bueno, fue un desparramo. Yo en un momento tuve que parar de disparar porque había una señora con un cochecito que quedó ahí. Me meto en el parque y viene uno corriendo entre los árboles, que fue con el que más me tiroteó. Meses después me vino a saludar, decía que le había hecho dos ojales más al gabán y se quedó con mi pistola como trofeo. Se llamaba Wilson Ferreira (se ríe). Corrí hacia el parque y tropecé, entonces viene este hombre con un revólver y me tira dos tiros de aquí a ahí (una distancia de unos cinco metros), erra y después se queda sin balas. Volví a correr pero salieron no sé de dónde y se me tiraron arriba. Me cagaron a patadas, me pusieron una pistola en la boca y me dijeron: "Tu próximo contacto te matamos acá". Nací de vuelta.

"Le pediría perdón (a la sociedad) por las víctimas inocentes que causamos"

32) Me sorprende la precisión del relato porque me imagino que una situación de esas debe quedar en el recuerdo como una nebulosa. ¿No es así?
Sí, entrás en otra dimensión. Lo he repasado mil veces, he ido a caminar por el lugar. Pero (en esa situación) llega un momento en que no te importa nada, el criterio de guardarme la última bala se me olvidó. Este milico, Wilson Ferreira, un día viene y me dice: "¿Cómo andás hermano?". Yo estaba encapuchado y le digo "no soy hermano tuyo". Me saca la capucha y me dice: "Sí, somos hermanos porque nacimos el mismo día, me hiciste estos dos agujeros -y me muestra el gabán-. Y vos... ya sabés cómo zafaste".

33) Hoy estás muy lejos de todo aquello ¿o no?
Estoy lejos y cerca a la vez. Esa es la paradoja. Estoy lejos porque pasaron 43 años, necesariamente estoy lejos. También porque cambió el mundo y la situación política en Uruguay en particular.

34) ¿Y cambiaste vos?
Sí, sí, necesariamente sí. Cambié mucho. Sigo odiando la injusticia, sigo odiando que haya pobreza... en el mundo hay 1.400 millones de pobres. No tienen acceso a la electricidad, vas a algún pueblo en África y llevás vacunas y no tenés dónde guardarlas en frío. Cada vez me convenzo más de que el problema de la especie humana no es el calentamiento global, que ahora está de moda, ni el agujero de ozono ni la contaminación de los mares... Mentira. El problema es la pobreza. Es la pobreza la que genera contaminación. Y nadie le da bola a la pobreza. O se creen que la pobreza se combate llevándoles molinos de viento o paneles solares. No, llevales energía poderosa y barata. Puede ser un reactor nuclear o una central térmica, pero tiene que ser energía constante y barata, para que puedan producir. Eso me sigue indignando igual que cuando tenía 16 años.

35) Pero ahora te definís como un liberal.
No, tampoco creo en el liberalismo que dice que el mercado lo resuelve todo. Ese es un mito tan grande como el del comunismo en su fase superior. Esos son los dos grandes mitos de la humanidad. Soy liberal en el sentido de defender la libertad a muerte, no creo en ninguna dictadura. Creo en la libertad, creo que la especie se salva en la medida que el hombre esté bien comido, sano, bien educado y sea libre de expresarse.

36) En las redes sociales, cuando reaparece la "historia reciente", abundan los calificativos en cualquier sentido. Muchos hablan de los tupamaros como "asesinos" o "delincuentes". ¿Qué sentís cuando, como ex tupamaro, recibís esos calificativos?
Y... pena. Una enorme pena, porque evidentemente esa cabecita no piensa, está cobrando al grito y lo hace porque es profundamente ignorante. Y lo es porque no se atreve a estudiar la historia. Es un facilismo terrible, yo podría pensar lo mismo de Lacalle, nieto de uno que estuvo en la guerra civil, o de los blancos y colorados que se degollaron durante décadas. Esa es una simplificación enorme, pero siempre va a existir.

37) ¿Considerás que hay algo por lo que deberías pedir perdón a la sociedad?
(Piensa) Creo que sí. Le pediría perdón por las víctimas inocentes que causamos. (Pone énfasis) Por las inocentes.

38) Integraste el comando que ejecutó a Armando Acosta y Lara, acusado por el MLN de ser organizador de los "escuadrones de la muerte". ¿Qué le dirías hoy a un familiar suyo?
Bueno... Le diría que lo lamento, pero así fue la historia. Ojalá no hubiera sucedido, ojalá hubiéramos tenido otra solución. Una vez di una conferencia en un colegio sobre Cervantes y El Quijote, y a ese colegio iba el hijo de un pariente de Acosta y Lara. Y ese pariente se indignó, pidió una reunión con las autoridades para cuestionar que un asesino fuera a dar una charla al colegio. Y ellos le dijeron: "Él no vino a hablar de política, vino a hablar sobre El Quijote y fue una charla muy apreciada por los niños y los docentes". Esas son las consecuencias normales después de todo conflicto. Lo mismo pasará a los franceses que pasados los años se encuentran que el dueño del quiosco donde iban a comprar el tabaco era un colaborador de los nazis. Lo único que le diría a un descendiente de Acosta y Lara es que trate de comprender lo que fue la historia. Yo también trato de hacerlo. No tengo la culpa tampoco de que Acosta y Lara fuera miembro del escuadrón de la muerte.

39) ¿Vos encontrás razones en el accionar de quienes fueron tus enemigos?
Sí, claro, las mismas que tenía yo, nada más que contrarias. Nunca tuve ningún problema de hablar con quienes fueron mis enemigos. Me ha dicho gente joven, que hoy está en la lucha por los derechos humanos, que los viejos tupas somos muy complacientes con los viejos militares. Algunos sospechan que hay una entente. Y no la hay, solo que nos vemos como lo que fuimos: combatientes. No somos inocentes. Yo no soy inocente ni mucho menos. Son los hechos y contra ellos no podemos hacer nada.

40) Hay que seguir hurgando en la historia reciente, entonces, aunque haya quienes entiendan lo contrario.
Sí, creo que sí. Sobre todo para que en el 2050 o en el 2120 tengan una idea más cabal de lo que sucedió. Por ejemplo, hay una gran ausencia en la historia reciente que nadie ha abordado: qué hicieron los civiles. Está todo muy polarizado: los tupas esto, el Partido Comunista esto, los milicos esto. ¿Y los civiles? Fue una dictadura muy bien caracterizada como cívico militar, no solo militar. Ahí hay un debe.

Montevideo Portal | Gerardo Tagliaferro 
Fotos: Juan Manuel López