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(No) todos son iguales

Manini Ríos criticó a la coalición por no votar la Rendición: “Una incoherencia de base”

El líder de Cabildo Abierto dijo que, si bien hay militantes “disgustados” por la actitud de su partido, la “mayoría” coincide.

23.08.2026 08:00

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Por Tomás Gebelin

El presidente y exsenador de Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos, habló con Montevideo Portal en medio de una de las semanas más movidas para su partido en lo que va de la legislatura. La decisión de darle los votos al oficialismo para habilitar la discusión en particular y la aprobación de cientos de artículos de la Rendición de Cuentas generó ruido en la oposición y preguntas entre la propia militancia.

Manini Ríos defiende la postura y la define como un acto de responsabilidad y no de alineamiento con el gobierno. El excomandante del Ejército repasó los puntos que Cabildo Abierto logró incorporar al proyecto tras negociar directamente con el presidente Yamandú Orsi, explicó por qué ve a los dos grandes bloques de la política uruguaya como “las dos pinzas de la misma tenaza” y habló de cómo observa al partido de cara al futuro.

¿Qué fue finalmente lo que los convenció para darle los votos al Frente Amplio y habilitar la discusión en particular de la Rendición de Cuentas?

Nosotros creemos que hubiera sido peor para el país que no hubiera Rendición de Cuentas. Hay muchas disposiciones ahí que son necesarias para muchísima gente. Tratamos de mejorar el proyecto y, en algunos aspectos, a nuestro entender fue mejorado. Ahora, en la votación del articulado, tratamos de aportar con algunos aditivos y no votamos aquello que entendemos que es negativo, pero creemos que privar al gobierno de una herramienta fundamental como es la Rendición de Cuentas —que es la ley del año, la principal ley que abarca una serie de temas— sería perjudicial.

Se podrá decir que esos temas se pueden atender por leyes aparte, pero todos sabemos que un proceso parlamentario puede llevar años y a veces ni siquiera termina dentro de la legislatura. Con la Rendición de Cuentas el trámite es especialmente rápido y entra al primer orden del día. Entendimos que no podemos privar al país —no al gobierno, al país— de ciertas herramientas que están previstas en esta rendición.

Usted se reunió con el presidente Yamandú Orsi y le acercó propuestas que a Cabildo Abierto le interesaba incluir: más recursos para el INR, la campaña sobre concientización del consumo de cannabis, entre otras. ¿Le alcanza con los artículos que finalmente se incluyeron o quedó la sensación de que algo se pudo haber integrado también?

Seguramente haya una serie de aspectos que se podían haber incluido entre las propuestas que hizo Cabildo, pero entendemos que con los puntos que se acordaron se mejoró la Rendición de Cuentas. Claramente nuestra vocación era mejorar el proyecto, no privar de Rendición de Cuentas al país.

Nosotros vemos con cierta perplejidad que sea un no voto en general, pero a la vez hablando de apoyar la mayoría de los artículos tal como se votaron en comisión. Creemos que ahí hay una incoherencia de base: si hay muchos artículos que son buenos, la única forma de votarlos era que hubiera votación en general. Lo que primó de nuestra parte fue la seriedad y la responsabilidad, por sobre especulaciones que tal vez son electorales y que están tiñendo muchas veces el accionar de varios actores políticos.

Si tuviera que elegir una, ¿cuál es el logro más importante que Cabildo Abierto considera haber incluido en el proyecto?

Yo creo que es importante la campaña de sensibilización en el consumo de marihuana, es muy importante en sí. También es importante que haya más recursos para las cooperativas de vivienda; hay mucha gente que depende de esos recursos, que lamentablemente son escasos. El compromiso de ir reduciendo gastos superfluos en el Estado habrá que monitorearlo, habrá que ver cómo se ejecuta, pero hay al menos una actitud de no seguir aumentando el gasto del Estado. Que no se le quiten los escasos rubros de funcionamiento a las Fuerzas Armadas también es importante.

Sobre todo vemos como realmente bueno el compromiso de que en 180 días vamos a tener una ley que limite la usura o las tasas de interés. Eso no es poca cosa, dada la realidad de este país donde parece que los bancos son intocables y los uruguayos siguen pagando de más como víctimas de la usura. Ese plazo de 180 días es algo concreto y es un logro importante.

¿Ese proyecto contra la usura va a ser presentado por el Poder Ejecutivo? ¿Eso fue lo acordado?

Sí. Ya hay un proyecto en la Cámara de Representantes presentado por la bancada oficialista. Pero los proyectos en el Parlamento pasan meses, pasan años, a veces termina la legislatura y no se trata. El destino de este proyecto de ley puede ser ese... sobre todo cuando hay quienes tienen particular interés en que no se trate o en que se demore. Que se le ponga un plazo es importante.

El proyecto que hay hoy, para nosotros tiene gusto a poco porque no atiende, por ejemplo, el endeudamiento con el sector público y las empresas públicas. El compromiso ahora es ver la forma de incluir eso también. Es un tema muy importante para nosotros y hasta ahora no ha habido la receptividad que pretendemos de todo el sistema político. Esperemos que en estos 180 días se destrabe la situación.

¿Por qué Cabildo Abierto decidió que fuera usted quien negociara directamente con Orsi, en lugar de que fueran los diputados quienes acercaran estas propuestas a los representantes del oficialismo?

Son distintos ámbitos y son todos válidos. A nivel del presidente de la República, el interlocutor soy yo; a nivel legislativo, son los legisladores. Un ámbito no quita al otro, se trabaja en todos, pero por supuesto lo que da certeza definitiva es lo que se pacta con el propio presidente. En ese sentido era importante que él diera su palabra.

Usted mencionó en una ocasión que en el gobierno anterior no se le dio suficiente atención a Cabildo en algunas propuestas. ¿La relación con Orsi es mejor que la que tuvieron con el gobierno de coalición?

Yo diría que es similar. Con el presidente anterior teníamos diálogo, conversábamos periódicamente; no puedo quejarme de falta de diálogo. Con este presidente, cuando tengo necesidad de hablar con él, también tengo las puertas abiertas. La receptividad de lo que uno plantea es el tema.

Honestamente, hoy también estamos haciendo propuestas que no son tenidas en cuenta o que no se han implementado, sobre todo en materia de seguridad pública. Estamos insistiendo con una serie de medidas que todavía no han tenido el eco que creemos que deberían tener. No puedo decir que hoy tengamos mejor diálogo que antes, porque antes también teníamos un buen diálogo.

Cabildo pasó de tener representación en el Senado y once diputados a tener únicamente dos diputados en esta legislatura. ¿Es una ventaja estar en esa posición de poder de incidencia, pudiendo definir votaciones?

Yo no lo definiría como ventaja. En algunos casos puede ser una gran desventaja, porque hay que tomar decisiones que muchas veces a medio país no le gustan, y la responsabilidad cae sobre el lomo del que termina decidiendo, así sea un solo diputado. Lo veo como una gran responsabilidad, sabiendo que lo que haga o deje de hacer Cabildo va a tener una gran incidencia en el resultado final. Eso nos estimula para estar encima de todos los temas de la mejor forma posible.

¿Cómo fue la recepción del electorado de Cabildo Abierto ante esta decisión? ¿Qué le transmite el votante cuando ve que el partido le da apoyo a proyectos del oficialismo?

La militancia que está bien adentro del proyecto de Cabildo Abierto coincide y razona de la misma forma que nosotros. Si desde 2019, cuando surgimos a la política, nuestra sensibilidad siempre fue por los más frágiles de la sociedad, es incoherente pretender que hoy le digamos a los más frágiles: no te voy a dar nada porque quiero perjudicar al gobierno. No es coherente con lo que siempre hemos pregonado.

El común de los militantes lo entiende y está de acuerdo. Por supuesto que hay casos de gente disgustada que hubiera preferido que no hubiera rendición de cuentas; hay posiciones heterogéneas, pero este miércoles tuvimos en nuestra sede una reunión con unas 50 o 60 personas para explicar lo actuado y no hubo ni una voz disidente.

En la Cámara de Diputados hay dos bloques claramente delimitados: el Frente Amplio por un lado, y blancos, colorados y el Partido Independiente por el otro. Cabildo Abierto e Identidad Soberana quedan por fuera de esos bloques. ¿Hay posibilidad de tender puentes con el partido que lidera Gustavo Salle?

No sé, a veces dependerá de él; tiene actitudes que son poco comprensibles. Nosotros somos de los que decimos que los dos grandes bloques —Frente Amplio y coalición republicana— ofician como las dos partes de una misma tenaza. En el fondo, en los grandes temas apuntan a lo mismo, con un discurso diferente, con un barniz distinto, pero en el fondo apuntan a lo mismo.

Las políticas económicas no han variado sustancialmente en todos estos años. La política que aplicaban Astori y Bergara, que aplica ahora Oddone, no es muy diferente de la que aplicaba Arbeleche: todos controlan la inflación planchando el dólar, todos afectan al sector productivo.

A veces con un discurso diferente —unos se presentan como más sensibles con los más frágiles— pero a la hora de utilizar los recursos públicos, no se les mueve un pelo mientras se dilapidan decenas de millones de dólares. Los 200 millones tirados en el Río de la Plata con la regasificadora: con esa plata se podría haber hecho muchísimo por los más humildes. Ahora toda la discusión de la Rendición de Cuentas gira en torno a 30 millones. Nosotros no nos quedamos en la denuncia, vamos con la propuesta atrás.

¿Cómo ve a la militancia de Cabildo Abierto de cara al futuro? ¿Y cómo se imagina su propio rol de aquí en adelante?

Honestamente, no nos estamos pasando para la película del año 2029. No estamos pensando en las elecciones; no sé exactamente qué va a pasar a nivel de candidaturas, si voy a ser candidato o no. Todo eso está lejísimos de nuestro horizonte. En la medida en que yo sea el presidente del partido, mi rol de articulador es natural.

Cabildo tuvo una votación mucho más baja en el 2024 que en el 2019, pero sigue siendo un partido con presencia parlamentaria y con incidencia importante en instancias como estas. El 18 de julio instalamos la Asamblea Federal, un nuevo órgano creado por el Congreso Nacional del año pasado; vinieron 100 representantes de los 19 departamentos, lo que muestra que en cada departamento hay un germen para trabajar. Existe la voluntad de que el partido recupere el terreno perdido.

No puedo decir que haya una militancia surgiendo entusiasmada como en época electoral —la gente está harta de la política en general—, pero Cabildo Abierto está convencido de que sus banderas del año 2019 siguen vigentes en el 2026, que hay mucho para aportar en seguridad, drogas, endeudamiento, educación y salud, y que es posible la recuperación de buena parte del terreno perdido.

Por Tomás Gebelin