Una encuesta de Equipos Consultores realizada entre el 23 de junio y el 8 de julio midió la popularidad de unos 30 líderes políticos uruguayos. Entre los datos más llamativos figura el alto nivel de rechazo que registran varios de los dirigentes más conocidos del país.
El líder de Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos, encabeza el ranking de antipatías con un 56% de opiniones negativas. Lo sigue la vicepresidenta de la República, Carolina Cosse, con 53%, y el presidente del Directorio del Partido Nacional, Álvaro Delgado, con 48%.
Más abajo aparecen la exvicepresidenta Lucía Topolansky y el senador colorado Andrés Ojeda, ambos con 47%, y Pablo Mieres con el mismo guarismo. Gustavo Salle, Óscar Andrade, Alejandro Sánchez y Juan Castillo completan una larga lista de dirigentes que superan el 40% de rechazo.
El informe destaca que varios de estos nombres también figuran entre los más apreciados, lo que los configura como figuras polarizadas: con un núcleo fuerte de adhesión y otro igualmente fuerte de rechazo.
Cuando se calcula la diferencia entre simpatías y antipatías, el panorama es más elocuente. El único líder con saldo neto positivo es el expresidente Luis Lacalle Pou, con +12 puntos. El presidente Yamandú Orsi ocupa el segundo lugar, pero ya en terreno negativo, con -10, seguido por Topolansky con -16.
El resto del espectro político se ubica en torno a -20 puntos o peor. Entre los que acumulan peores saldos aparecen Andrés Ojeda, Mario Bergara y Fernando Pereira, los tres con -26, y Javier García con el mismo guarismo. Pedro Bordaberry y Blanca Rodríguez comparten también posiciones bajas en este indicador.
En cuanto a simpatías, Lacalle Pou es el único que supera el 40% de opiniones positivas, con una diferencia significativa respecto a Orsi y Topolansky, que rondan el 30%. El informe señala que el promedio general de aprecio es bajo en comparación con otros períodos y concluye que la clase política uruguaya “no atraviesa un momento particularmente bueno en términos de aprecio ciudadano”.