Y vos, chabón amigo, ¿sabés quién es Malena Pichot? No. No es una feminista radical. No, tampoco está de moda. No, no es un secreto a voces. Cientos de miles de suscriptores acullí y acullá la certifican. En tuiter la sigue una ciudad: literalmente tiene tantos seguidores como habitantes hay en Montevideo. Acumula, Malena.

También hace Furia Bebé todos los días, un programa radial en Futuröck que es tan gracioso como escuchado, y acaba de estrenar Chalet, una miniserie humorística en clave de absurdo escrita y dirigida por ella, enteramente disponible en la web, que coprodujo con la radio. Y tiene una cualidad que la distingue: es graciosa. Todo lo que hace es gracioso. Todo ese humor absurdo que ha venido haciendo desde la Loca de Mierda —esos videos que subía a YouTube hace 14 años y cuando ni siquiera existía la palabra youtuber— lo es. Puede hacer reír a cualquier persona que se preste a reírse de sí misma. Lo supo cuando era joven, Malena, cuando todavía estaba en la escuela y, junto a una amiga, hacía un show imitando a dos señoras grandes durante la amansadora del micro escolar. Los chiquilines se reían a su alrededor y ella supo que llamar la atención y hacer reír es una droga potente.

El humor de Malena Pichot es, en realidad, una sumatoria de identificaciones. Se ríe de ella y nos pone a reírnos de nosotros mismos. De las miserias y circunstancias generacionales que nos ocurren a casi todos y todas.

Me gusta que digas show y llamar la atención, porque el humor siempre tiene ese componente de modo de afrontar la realidad, pero también esa otra parte de querer ser gracioso… ¿con cuál te sentís más cómoda?

A esta edad lo de llamar la atención ya me está agotando. Por ejemplo, ya no me dan ganas de hacer stand up. Lo del humor me parece buenísimo para sobrevivir en general, de lo más chiquito a lo más grande. Me junto con gente que tiene ese código de estar en chiste todo el tiempo y cuando me junto con otra gente que no, digo: “¿cómo viven?”. Me refiero a estar en el código, no necesariamente que hagas chistes, pero que entiendas la ironía…

Estamos en una época donde hay mucha literalidad…

Claro, existe y son un montón, viven ahí y no sé cómo hacen.

Decís que ya no pretendés la masividad, pero ¿te interesa igual interpelar a las personas?

Me interesa llegar solo para poder hacer las cosas que me gustan, una serie o película con presupuesto digno. Pero no me interesa ser masiva, para nada.

¿Alguna vez te interesó?

No, la verdad que no.

Malena ríe con estridencia. No se guarda ni se contiene. Sabe hacer reír y también sabe reírse. Es una especie de burla y remate constante. Cambios de tonos. No hay impostura. Es su estado natural. Un estado de gracia (y risa).

Dice que alguna vez quiso pegarla para poder contar con más presupuesto, pero que un poco perdió esa esperanza o ese ímpetu. Pero todo se resume a eso: la masividad, o el supuesto éxito, en torno a producir cosas mejores y con más dinero, sin más finalidad que esa. Una apasionada.

¿No te interesa que te quieran, ponele?

Nooo, eso no. Nadie que quiera que lo quieran todos está bien de la cabeza, pero sí tengo entusiasmo de que me vea más gente. No masivamente, pero un poquito más sí.

Tampoco conformarse con el nicho…

Pero no es que quiero ser [Guillermo] Francella, ¿entendés? Para que se entienda con alguien absolutamente masivo. Me gustaría un poco más, sí. Ahora vamos a poner Finde en Flow, por ejemplo, y tengo la esperanza de que la vea un poquito más de gente. No toda la gente.

Captura web serie <em>Chalet</em>

Captura web serie Chalet

¿Y con Chalet qué expectativa tenías?

Ehmmm… mmmm… mmmm.

Hmmmm

(Ríe) Sí. No tengo mucha expectativa ya: hace muchos años que hago cosas y…y…

Y que sea lo que sea.

Y ya sé… Lo que sucede es que a la gente que me sigue le gusta mucho, cada tanto aparece alguien que no había visto nada y le gusta, pero no pasa mucho más que eso. Los contenidos de YouTube de ahora son todo lo opuesto a lo que es Chalet, entonces tampoco tenía expectativa de que fuera a pasar algo demasiado así. Digo, el capítulo que más tiene juntó 30 mil views, que está buenísimo, pero tampoco es la gran cosa para los cánones de ahora. Pero entiendo que es así porque a lo que le va bien a mí no me gusta. Es relativo.

Bueno, te saltaste 14 preguntas, pero me llevás a tu inicio, ¿por qué hacer una producción tan elaborada en una plataforma en la que lo exitoso es algo que vos ya hacías hace 14 años?

Sí, y ojo que incluso el contenido que hacía yo estaba muy editado en el sentido de que había un cuento siempre en cada video. Cada capítulo de La loca de mierda se trataba de algo, un cuentito, había un tema. Los videos ahora son más hablar a cámara, contar una anécdota o filmar un día con mis amigos en la playa, que no tiene nada que ver con contar historias ni nada de eso. Hice esto porque me gusta contar cuentos y como ya soy más experta en cómo hacer cosas baratas que en contar cuentos, pensé: ¿con estos recursos que ya están en la radio qué puedo hacer?

El hilo conductor entre La loca de mierda, Chalet y todo lo que has venido haciendo podría ser entonces la idea de contar un cuento…

Sí, contar unos cuentitos…

En estos cuentitos aparece una referencia a una broma de las redes sociales en Argentina sobre las parejas que visitan Colonia y se separan, también a Viviana Canosa, a consumos culturales en general, a tuiter, hay toda una coyuntura que aparece en el texto… y no es la primera vez. ¿Cuánto te impacta lo que vivís y tu entorno a la hora de escribir?

Me parece que es la manera de diferenciarme de los grandes contenidos y producciones que existen. Yo no puedo competir con Netflix o las series yankis, pero sí puedo hablar de lo muy inmediato que tenemos los argentinos: no tengo toda esa megaproducción, pero te voy a hacer chistes de cosas que te pasaron a vos, de cosas que hablás vos con tus amigos. Chistes que son nuestros y que no vas a ver en ningún lado.

Estudiaste letras, escribís hace muchos años: ¿siempre salió humor como lenguaje o posterior?

No, creo que siempre estuvo. En general los cuentos cortos tienen como picardía humorística y yo era muy lectora de ese género, de las short stories, que siempre tienen esas como observaciones no humorísticas, pero algo así, irónicas.

¿Qué leías y leés?

Italo Calvino, que tiene cuentos muy graciosos. Cortázar, obvio. Katherine Mansfield me encanta. Los cuentos de Borges, que no son tan graciosos, pero me gustaba mucho.

¿Y humoristas consumís?

Ahora ya no estoy viendo mucho stand up.

Dije humoristas, no solo stand up

¿Pero decís como actores graciosos?

Sí, en general…

Lo que pasa es que las personas o humoristas que me gustan hacen eso. No tengo como personas y actores famosos o del momento que yo digo: “ohhh, qué capo del humor”. Lamentablemente. Pero los que están en Chalet, los de Cualca, mis contemporáneos, que justo son mis amigos, sí. Después los clásicos, Betiana Blum, Nini Marshall, son como obviedades.

Como clichés…

Pero los clichés que todo el mundo ama yo también. Incluso a Francella, que me da mucha risa.

¿No te genera contradicción?

No, lo que me genera risa sincera no me genera contradicción. Yo soy muy fanática de David Chapelle y cuando es un pelotudo digo “es un pelotudo” y no me da risa y punto, pero no me da contradicción. Este chiste es una mierda, está confundido y listo.

¿Qué otros consumos culturales tiene Malena Pichot en esta época de plataformas?

Yo consumo de todo.

Bueno, recomendame algo…

La última que vi es una estupidez y está bastante bien, Operación Cerveza, un nombre malísimo, pero es sobre un chabón que les lleva birras a sus amigos en medio de la guerra de Vietnam. Es muy buena. Y soy muy fanática de El cuento de la criada, que es como lo único no gracioso que me fanatiza.

¿Del libro o la serie?

No, el libro no me gustó tanto, me aburrió soberanamente. Y dije basta. Pero la serie me encanta.  

Gentileza de Malena Pichot

Gentileza de Malena Pichot

Cuando Malena Pichot habla de literalidad habla de la incomprensión. Habla de los que no llegan a captar la sutileza del humor. O de los que ni siquiera hacen el intento. De los que no se interesan. Entre los límites del humor y la cultura de la cancelación se abre un abismo y se obtura un mundo posible. Aunque no es estrictamente una pérdida. Ella, por ejemplo, es estratega. En vez de decir en tuiter aprendió a decir en su show. “Pero eso no sé si es censurarse”, explica a Montevideo Portal.

Ya no es ese espacio de militancia…

Sí, por ahí ya no hablo cosas de feminismo, pero posteo todas cosas del kirchenrismo y es una especie de militancia.

¿Qué cambió entre que empezaste a militar el feminismo y ahora? No sé, desde que el feminismo…

Está en agenda. Cambió eso: que está en agenda. Pero no mucho más.

Que desilusión.

Bueno, cambió que muchas personas entienden cosas de género que antes no estaban. Es bastante eso. Pero en la realidad, en los hechos, no. Eso lleva un tiempo: primero cambian las ideas, el pensamiento, el lenguaje, y luego se hace carne en la realidad.

¿Se puede hacer humor sobre feminismo? No humor feminista…

Sí, pero tenés que ser mujer.

Claro, no lo iba a hacer yo. Yo soy judío y puedo hacer chistes de judíos…

Tal cual. Igual que eso. Yo no puedo hacer chistes de judíos. 

¿Todas las mujeres pueden hacer chistes sobre feminismo o solo las feministas?

Nooo, las feministas. Pasa que ahora todas lo son, ¿no? Viviana Canosa es feminista. Hay que ver...

Claro, hay feministas buenas y malas. Vos sos...

Mala. Feminista mala.

Escuchame, mala, ¿te gusta el bardo? Te han tildado… bah, te tildan de bardera.

El bardo en el mundo del espectáculo está muy a mano. Nunca sentí que dijera algo especial. Les sirve a los portales mencionar o titular con algo. Furiosa, enojada, bla.

¿A quién mencionamos en el título para tener clicks? ¿A Francella?

Preferiría que no lo hicieras.

Quedó registro de que no puedo. ¿Te cansaste de la pedagogía y de explicar siempre lo mismo?

No me hago cargo de eso. No tengo la necesidad de explicar nada. La tuve en algún momento, y si me dan ganas de explicar algo, lo hago, pero ya no estoy con la necesidad de debatir el tema y discutir. Obviamente que se necesita, porque en los medios la gente dice cualquier cosa sin parar. Pero yo ya hice lo que pude.

Lo llevás a tu humor…

Pero no es muy pedagógico ni hay explicación.

En Chalet aparece Canosa…

Pero eso no es pedagógico, no se explica.

Es sutil, es verdad, pero seguís llevando eso…

Pero no es una decisión. Me sale decir “estaría bueno que estas minas estén viendo a Canosa”. No es que pienso en cómo meter el feminismo, sino que me parece gracioso que estas dos enfermas mentales sean fanáticas de Canosa. Se me ocurre el chiste nomás.

Y sin embargo...

Si uno googlea “Malena Pichot + cruce” ocurre un fenómeno llamativo, pero esperable: solo en las últimas semanas tuvo aparentes disputas (keyword: “aparentes”) con Valeria Mazza, Marcelo Mazzarello, Mónica Farro, Lali Espósito y Roberto García Moritán (aka “el marido de Pampita”). Y fue cuestionada por Ángel de Brito y Yanina Latorre. Tiene poder gravitacional con los malentendidos: los imanta. La sacan de contexto a Malena. La sacan de lugar. Aprovechan que habla a diario en la radio y que saben lo que su figura puede disparar en los consumidores incidentales de información, y entonces la utilizan: no hay portal o programa de la televisión argentina que no haya hecho uso y abuso de esas aparentes disputas (keyword: “aparentes”) para la guerrilla de los clicks y del minuto a minuto. Y ganan. Pero si alguien gana, lógica matemática, alguien pierde: Malena.

“Es un poco más bravo de lo que parece de afuera y además hablo todos los días y cada tanto me arman un quilombo ancestral y te cansa. Te meten en situaciones que no son ciertas, con gente que no querrías estar. O salgo en LAM y me da mucha vergüenza —explica Malena—. Es el lugar más dañino de la cultura argentina y no quiero pertenecer a eso, pero ellos necesitan contenido y lo sacan de donde sea”.

Hay una idea extendida de que a Pichot le resbala todo… ¿te molesta?

Depende.

Bueno, sos acreedora de muchos odios…

Eso no me molesta nada. Porque tengo un montón de gente diciéndome cosas increíbles todo el tiempo. Si fuese solo odio sin parar, me imagino que sí. Pero además de los insultos me dicen cosas increíblemente amorosas cada día. Un poco que vivís por eso también. Esa es la droguita de la que nadie habla.

La dopamina del like, del comentario positivo. Hay balance…

Y en la calle nunca nadie te putea. El hater no está en la vida real. Me pasa a mí y le pasa a [Eduardo] Feinmann, eh. No le sucede a nadie: nadie hatea en la cara. No vivís situaciones de odio. Me afecta cuando exageran o mienten en la tele y la gente me putea y es imposible explicar que no dije eso y que no fue así. Eso sí me agota.