"Abu Mazen ha hecho en Aqaba concesiones inaceptables al comprometerse a algunas cosas que ni el HAMAS ni el pueblo palestino pueden aceptar", dijo Abdel Aziz Rantisi, portavoz del Movimiento de la Resistencia Islámica (HAMAS) en Gaza, al anunciar la interrupción de las negociaciones.
Abu Mazen, que el miércoles pidió en la cumbre de Aqaba -en la que también participaron Israel, EEUU y Jordania- el cese de la lucha armada por parte de los palestinos, trata de alcanzar desde hace unas semanas un cese de fuego con el HAMAS para que esta organización cese los atentados contra objetivos israelíes y dé una oportunidad al diálogo y a la Hoja de Ruta del Cuarteto de Madrid.
Era un primer paso para convencer a los otros grupos de oposición a sumarse a una "hudna" y de hecho se había informado que el alto el fuego estaba cerca. No obstante, Rantisi consideró hoy que tras el discurso que dio en Aqaba, "ha sido "Abu Mazen mismo quien ha interrumpido el diálogo con nosotros".
"Nosotros no cederemos al derecho de retorno para los refugiados, ni a Jerusalén, ni a una Palestina islámica", agregó el portavoz al justificar la decisión de su movimiento. "Abu Mazen no nos representa y lo único que ha hecho en la cumbre es ceder los derechos palestinos" a Israel, y concluyó: "el diálogo entre nosotros ha terminado".
La decisión del HAMAS se produce después de la muerte anoche de dos militantes de ese grupo en una operación israelí en la aldea de A-Til, en el distrito de Tulkarem, que Rantisi y otros dirigentes palestinos consideraron esta mañana "un asesinato premeditado".
Israel sostiene que la redada se debió a informaciones sobre que las dos víctimas, y una tercera que resultó herida, planeaban llevar a cabo un atentado suicida de forma inminente. Pero lo cierto es que tras su discurso en Aqaba, las cosas se le han complicado a Abu Mazen y ya son tres los grupos de oposición que se niegan a sumarse a un alto el fuego.
Ayer fue el Frente Democrático de Liberación de Palestina (FDLP) el que rechazó una posible "hudna" y hoy las Brigadas de Al-Aksa la han condicionado a una serie de demandas que hacen prácticamente imposible su concreción.
Entre las demandas de las Brigadas, que es junto con el HAMAS la punta de lanza de este segundo alzamiento contra Israel, figura la exigencia de que este país libere al presidente Yasser Arafat de su confinamiento en Ramala, que comenzó en diciembre de 2001.
"Ningún acuerdo firmado por palestinos comprometerá a la organización mientras Israel siga su escalada en los territorios y Arafat continúe sitiado", dice un comunicado de las Brigadas también difundido hoy viernes.
La nota de las Brigadas califica la reunión de Aqaba como "la cumbre de las buenas intenciones", pero recuerda que mientras el primer ministro palestino hablaba de cesar la Intifada armada, Israel proseguía sus ataques contra los palestinos. "No nos quedaremos de brazos cruzados ante esta situación. Si lo único que Ariel Sharón entiende es el lenguaje de la fuerza nos encontrará en la arena, y lucharemos hasta derrotarlo", subraya el comunicado.
Entre las otras demandas de las Brigadas de Al-Aksa, se exige a Israel que cese los "asesinatos selectivos" de dirigentes palestinos, las detenciones de militantes y la persecución de sus líderes políticos.
El comunicado exige además "la liberación de los miles de presos palestinos en cárceles israelíes, la retirada israelí de toda Cisjordania y Jerusalén Oriental y el reconocimiento del derecho de retorno para los más de 3,7 millones de refugiados dispersos por el mundo, de acuerdo con las resoluciones de la ONU".
Todas estas cuestiones, así como la del futuro estatuto de Jerusalén, está previsto que se negocien en la tercera fase de la Hoja de Ruta, lo que en la práctica supone que las Brigadas no aceptarían la "hudna" que gestiona el primer ministro Abu Mazen.
(EFE)