"'El hombre es él y sus circunstancias'. Ortega y Gasset. Y es así: si cambian las circunstancias debería cambiar el hombre", opina Luis Parodi, el director de la cárcel de Punta de Rieles, una prisión distinta a las demás, donde las celdas están abiertas y los presos arman sus propios proyectos laborales. 

Lo primero que llama la atención al recorrer las callecitas que serpentean entre las "barracas" y los locales industriales y comerciales que funcionan allí, es que uno se cruza con reclusos que caminan hacia la cancha de fútbol, hacia la peluquería o la panadería, vuelven a su celda o toman mate bajo un árbol y todos, absolutamente todos, saludan. La mayoría con corrección, algunos con cordialidad y los menos como por obligación. Pero todos saludan.

Cuando le comento esto a Parodi, lo explica con la contundencia con que explica casi todo: "El saludo es parte de las reglas. Después nos peleamos si querés, pero primero me saludás".

La prisión parece un pueblito con sus calles de balastro, su cancha de fútbol, su huerta y su tranquilidad. Allí se desarrolla un experimento desde 2012: vienen presos de otros centros, con la condición excluyente de que sean penados -es decir con sentencia dictada- y con la disposición a "hacer algo por sí mismos". Mejor si ese algo es trabajar en alguno de los 38 emprendimientos productivos que funcionan, pero también puede ser estudiar, hacer deporte, teatro o música. No hay lugar para el ocio permanente y la vida transcurre "lo más parecido posible al afuera", pero no "al afuera" del que viene la mayoría de ellos, sino al que debería esperarlos cuando salgan: con una jornada de trabajo, actividades culturales o deportivas, ruedas de mate y celdas abiertas, que solo se cierran temporalmente "cuando hay una cagada".

Si uno fuera llevado hasta allí de ojos vendados e impedido de ver el cerco que rodea la cárcel, lo único que le haría dudar de que eso es un pequeño pueblo es que casi no se ven mujeres -las que hay no son reclusas sino operadoras penitenciarias- y tampoco hombres mayores. Casi ninguno llega a 30 años.

Parodi es un ex tupamaro que estuvo 13 años en el exilio y trabajó como educador en el INAU desde su regreso hasta hace cuatro años, cuando junto a Rolando Arbesún quedó al frente de Punta de Rieles y edificó este modelo de cárcel que es, según admite, "una síntesis de lectura, experiencias frustradas y discusiones con compañeros".

No le habla de "rehabilitación" a ninguno de los 630 internos que pueblan las celdas, de a cuatro o cinco por cada una. "Acá se trata de que vos tenés derechos y yo tengo derechos, armemos un contexto donde esos derechos puedan ser respetados". Mientras caminamos por las callecitas de este experimento, Parodi bromea con alguno y recibe con risas comentarios a viva voz del tipo: "¡Che Parodi, mirá que me debés algo, eh!" o formula reproches como: "¡Mucho cebo veo por ahí!".

La panadería que hace "los bizcochos más ricos del barrio", una fábrica de ladrillos y otra de bloques, un taller, dos peluquerías y hasta un local de tatuajes son algunos de los negocios que instalan los propios presos -en la mayoría de los casos- o algún inversor externo.

La ecuación parece muy sencilla: del respeto otorgado y recibido, las normas claras desde el pique y la disciplina sustentada en el convencimiento sale una relación armónica y sin grilletes que rompe los ojos al visitante. La pregunta crucial es: ¿qué pasa cuando salen afuera? Porque ahí, en ese clima en apariencia distendido aunque no exento de conflictos -muy parecido a la vida misma-, conviven personas que están allí por rapiñas u homicidios, por ejemplo. Se habla de que el índice de reincidencia es muy inferior al de las demás cárceles, pero Parodi prefiere no subirse a ese carro: "Yo creo que sí, pero no lo puedo demostrar".

Como sea, esta experiencia es digna de ser atendida, porque los que sí están más que vistos son los resultados de las otras.

Por Gerardo Tagliaferro
tagliaferro@montevideo.com.uy

 

1) El lema en la cárcel de Punta de Rieles es que el recluso "tiene que hacer algo por sí mismo". ¿Qué significa eso?
Significa que a Punta de Rieles no viene a pagar, como se dice en las cárceles, sino a hacer algo. Una diferencia conceptual importante, porque el que viene a pagar no hace nada y paga: "yo duermo seis años y pagué". Vos no venís a pagar nada, venís a hacer algo por ti, si querés. Si no querés, discutiremos un año y si no, te tendrás que ir. Pero antes nos pelearemos un tiempo largo, porque partimos de la base de que la propuesta tiene que ser fuerte, nosotros tenemos que tener la convicción de que podemos convencer. Después convenceremos o no, pero lo que no puedo hacer es entregarme antes. Y por supuesto que hay valores: no me robes, no me violentes, no me humilles. Eso se trasmite desde el primer día que llegan acá. Hay un rito de recibimiento, donde yo voy, los saludo, "bienvenidos a Punta de Rieles, queremos que se queden acá, si querés cambiar vení conmigo que te va a ir mejor". Es así. Y para quedarte en esta cárcel, te proponemos: no a la humillación, no al cuchillo, los conflictos los vamos a tener que resolver de otra forma. Y lo hemos logrado, tenemos muy pocas peleas a trompadas y el que agarra un cuchillo se va. No hay discusión. Este año veníamos contentísimos y tuvimos dos peleas en noviembre y se fueron los dos. Esa es como la regla inviolable de esta cárcel.

2) Hay 38 emprendimientos empresariales dentro de la cárcel, la mayoría de propiedad de los reclusos.
Salvo cuatro, que son de gente de afuera. El dueño de la empresa obtiene su ganancia y después paga un salario a cada interno. El salario se discute, estamos llegando a un sueldo mínimo en algunos lugares, después de mucho sacrificio. Parte de la plata de los empresarios va a un fondo solidario que es el que permite que cada gurí que llega pueda pedir un préstamo para poner algo. Los privados pagan más a ese fondo que los internos. El fondo está administrado por ellos y nosotros, ellos son tres titulares y tres suplentes. Funciona como un banco pero sin interés, y el que no paga no puede ir preso porque ya está. El que no paga es porque se fundió, pero nosotros partimos de la base de que un fracaso puede ser algo educativo. A esto un economista te dice que no, pero un educador te dice "no sé". A mí me interesa que el tipo aprenda, si le va bien, mejor. Acá el que no tiene mercado se funde, igual que pasa afuera.

3) ¿Cómo es el día de un preso acá?
Lo más parecido posible al afuera. Se levanta, labura ocho horas, después toma mate o algunos van a estudiar, a hacer música, a jugar al fútbol, otros se sientan debajo de un árbol. En las barracas (celdarios) se cierra la puerta de entrada pero adentro las puertas de las celdas están siempre abiertas, las cierra el preso. Salvo que haya una cagada, ahí las cierro y punto. Si agarro escabio, algo muy fuerte de droga o cuchillo, la cerré. Y el mecanismo para abrirla es que tienen que estar todos de acuerdo, se reúnen, discuten, juntan firmas, vienen a hablar con nosotros y la abrimos. El compromiso es cero cuchillo, limpieza y niveles de droga que es difícil definir, pero si encontramos un tráfico muy grande lo echamos. Si encontramos un consumidor, tenemos dos programas que lo atienden.

4) ¿A qué te referís con "un tráfico muy grande"? ¿Quiere decir que un tráfico pequeño se tolera? ¿Se puede vender?
No, no se puede vender. Al que vende lo echo, pero tenemos procesos, si el tipo está trabajando, está estudiando, está haciendo otras cosas, tenemos una consideración. Y además tenemos un equipo de gente que trabaja el tema del consumo problemático, atendemos a aquellos que quieren.

5) ¿Cuál es el nivel de consumo que se tolera?
Ninguno. Hay pero no es tolerable. Pero bueno, hay consumo como hay afuera. En las cárceles de todo el mundo es lo mismo que afuera, el que diga lo contrario miente descaradamente. En Estados Unidos, en las más seguras del mundo, tienen problemas.

"A Punta de Rieles no se viene a pagar, como se dice en las cárceles, sino a hacer algo por uno mismo"

6) ¿Hay pasta base por ejemplo?
Hay algo. Pero genera más problemas la pastilla que la pasta. También hay, pero la erradicamos bastante, pegamos algunos golpes serios en noviembre y creo que acertamos. La pastilla es infame porque es difícil controlarla, y pasta base yo entiendo que hoy hay menos que antes, quizás haya algo más de marihuana. No la permitimos tampoco, eh, en eso no transo. Las autoridades del establecimiento tenemos que hacer respetar la ley, si no, no hay forma. Aunque no estemos de acuerdo.

7) El concepto de "hacer algo por ti mismo" no necesariamente quiere decir trabajar ¿verdad?
No, esa ideología que anda por ahí de que solo el trabajo redime es un disparate. Si me dejás elegir, creo que el tema cultural es importante. Si no cambio el código de vida estoy en el horno. Entonces hay una mezcla entre trabajo y cultura, y si me das a elegir, cultura. La cultura en tanto patrimonio de todos y en tanto yo pueda discutir el código contigo, porque la educación no es más que una discusión ideológica entre lo que vos pensás y lo que yo pienso, en un ambiente posible. Entonces discutamos todo, discutamos por qué robo, por qué no puedo mirar las mujeres en la visita, por qué ando de lentes negros, millones de prejuicios. "No corto el pasto porque soy antifuga, no arreglo rejas"... ¡seguí preso hermano! ¿Querés cambiar? Vas a tener que cambiar eso. Si no logro que el tipo se cuestione eso por lo menos, es porque va a seguir en ese mundo.0...

8) Has dicho que no te gusta el término "rehabilitación".
No, ese término bastardea la rehabilitación. Es un término jodido porque el tipo puede venir a la cárcel, como me pasó, y decirme "vengo para que usted me rehabilite, y para eso preciso dos mujeres, un millón de dólares y un yate". No te lo puedo dar. Acá se trata de que vos tenés derechos, yo tengo derechos, armemos un contexto donde esos derechos puedan ser respetados.

9) Y funciona.
Bueno, si me preguntás a mí te voy a decir que sí.

10) Cuando tu planteás todo esto a personas que tienen una vida de trabajo, se entiende y tiene lógica. Ahora, cuando se lo proponés a alguien que vive en el delito, que no tiene una cultura de trabajo, ¿se entiende fácilmente?
Hay gente que sí y gente que no. Al que no entiende trato de convencerlo, y si no se van. La mayoría se quiere quedar. Pero eso no quiere decir que va a hacer lo que vos quieras, se quiere quedar por alguna cosa y discutiremos el resto. No me agarres cuchillos es la regla mínima. Y después habrá alguno que se quiere quedar porque le conviene, porque tiene un tráfico... esto es como la vida misma. Hay gente que con el buen trato le alcanza para cambiar la cabeza, a otra no. El buen trato es necesario, a veces no alcanza. Hay gente que precisaría terapia, otras cosas, otra forma de encarar... acá hay yoga por ejemplo, hay 50 tipos que hacen yoga.

11) Corregime si me equivoco, pero pienso que la mayoría de la gente que está acá viene de una vida marcada por la violencia, por comportamientos antisociales, ¿cambia acá?
Sí. Acá adentro, sí.

"Sería mejor tener mujeres, reproducir la vida misma y asumir los compromisos"

12) ¿Y eso luego lo proyecta hacia afuera?
Algunos estoy seguro que sí, otros no sé, porque me parece que precisamos algunas otras herramientas. Pero el hombre es él y sus circunstancias. Ortega y Gasset. Y es así: si cambian las circunstancias debería cambiar el hombre. Parece una utopía y posiblemente lo sea, pero bueno, o creemos o no creemos, es una forma de ver la vida. Cambiemos la circunstancia y veamos. Hay gurises que precisan dos cárceles más, yo sé que sí, salir afuera, soportar la frustración. La salida afuera es muy difícil, una sociedad que ofrece todo al alcance de la mano y yo no tengo los códigos para aceptar eso y entonces voy y manoteo. Porque no tengo el freno que tenés vos, que tenés ganas de tener algo pero no vas y lo robás. Porque alguien en tu vida te quiso y te cuidó y te dijo que no. Esta gente viene en general de ámbitos muy pobres, con pocas posibilidades de socialización, de meter adentro alguna autoridad. Me imagino que vos respetás alguna autoridad y eso es porque en algún momento alguien te metió eso adentro.

13) Para ellos ¿vos sos la autoridad?
Sí, totalmente, sin ninguna duda. Me hacen bromas y me hacen jodas, pero yo siento que es así, si no lo fuera estaríamos en un lío.

14) Eso echaría por tierra lo que para muchos es un axioma, de que en las cárceles se necesita mano dura.
Este país ya probó la mano dura, tuvimos trece años de mano dura... ¿por qué quisimos cambiar eso? El viejo Artigas jamás habló del poder, ya que jodemos tanto con él y nos rasgamos las vestiduras, tomemos lo mejor de Artigas que es eso: "Mi autoridad emana de vosotros". En tu trabajo a vos te ofrecen la autoridad porque te respetan, pasa en los grupos: hay alguien en que depositan la autoridad, se la ofrecen. Cuando un profesor enamora a un alumno, a veces hasta determina su carrera. Es así de simple. Entonces el desafío es ese. La autoridad tiene dos acepciones: una que Savater magníficamente la trae, que dice que "autoridad es ayudar a crecer". Y vos te das cuenta cuando ayudás a crecer, y te das cuenta cuando humillaste.

15) Hay 97 operadores penitenciarios y más de 100 policías. ¿Es igual el trato de los funcionarios civiles que el de los policías? Para los presos me imagino que una cosa deben ser los operadores y otra los policías.
Cada vez menos, al principio sí. Hemos trabajado para que el trato sea el mismo, estamos lejos, estamos en camino. Si los policías siguen pensando en "estos pichis" y los otros siguen pensando en "estos hijos de puta", no va a cambiar. Cambia en la medida en que yo no digo que vos sos un pichi y vos no decís que yo soy un hijo de puta. Eso es cambiar culturalmente. ¿La policía es necesaria? Es necesaria. En un país, además, en donde autoridad es mala palabra. Vos vas a un estadio y jamás le deseás al tipo que ejerce la autoridad que le vaya bien, cuando si le va bien a él nos va bien a todos: "Cuervo hijo de puta" le decís. Ahora, cuando te pasa algo, llamás a un milico. Cuando yo llegué acá era el director que amaba a los pichis. A algunos los beso, porque los conozco de niños, vienen conmigo desde el INAU. Se generan relaciones, lo que no quiere decir que uno no cumpla con su función. ¿Uno tiene que odiar a la gente? En eso hemos laburado pila, tenemos un buen relacionamiento con la policía, me respetan. Que el mando sea civil es todo un tema.

16) Supongo que al principio te mirarían de reojo: éste que viene con estas cosas raras...
Totalmente. "Loco, pichi", yo qué sé cuántas cosas me han dicho. Eso está cambiando. También en los operadores civiles hay gente que tiene muy poca formación y eso juega en contra. Hay gente que llegó a los establecimientos y la recibió un modelo muy policial y entonces lo adoptaron, no es tan lineal policía - operador. También, sin eufemismo, hay que demostrar que se puede tener autoridad de otra forma y lograr cosas. Acá cuando echamos a alguien va uno y le dice "vos te vas", y el tipo sube y se va con el bolsito. Y está echado, y sabe que va al Comcar. Eso creo que habla de una cierta autoridad.

17) Se ha dicho que hubo robos de parte de algún policía en perjuicio de los internos. ¿Es así?
Tenemos un proceso a un policía que robaba los tiques. Yo no me caso con nadie. Hay una larga historia de corrupción en las cárceles, no estamos libres de eso. Lo único de que damos fe es que si lo descubrimos va a la justicia, en eso no transo. No hay otra forma de laburar en esto que ser cristalino, si no, uno no es creíble. Estos tipos no creen nunca en nada, uno de los fundamentos del robo es no creer en nada, si no lográs que crean en algo estás frito. Por lo tanto estoy obligado a ser honesto.

18) ¿En qué lográs que ellos crean?
En el procedimiento, fundamentalmente, en la forma de encarar las cosas y en que yo no robo nada, que no me llevo nada de acá, que pago todo lo que consumo y hago que todos los policías paguen. Son cosas elementales, pero no se hacían.

"Un gurí de Carrasco difícilmente pase por el INAU, y no es solamente porque no lo agarra la justicia"

19) Y ellos confían en vos.
La palabra confianza es medio brava... saben que hay una forma distinta. Hasta ahí llego. Yo no trabajo para que confíen en mí tampoco, yo no confío ni desconfío. Tengo la obligación de hacer las cosas de determinada forma y vos harás con eso lo que puedas. Eso es lo que pasa afuera: ¿qué padre sabe lo que va a hacer el hijo? Mucho menos 600 tipos. No trabajo con confianza, trabajo con derechos.

20) Con "darles un contexto", según has dicho.
Exactamente, todo el tiempo. La tarea de los educadores debería ser generar un contexto todo el tiempo. Un con-texto, algo con contenido. Que pasen cosas que tengan contenido. Viste que en los pueblos chicos el tiempo no pasa... ¿por qué? Porque no hay eventos que generen un antes y un después. En las cárceles es lo mismo: hay que generar eventos, cosas significativas. ¿Por qué la gente festeja los cumpleaños? Yo estoy convencido de que lo hace para que haya un antes y un después. Ahora tenemos cierres (de año) casi todos los días: cierre de la Facultad de Psicología, cierre del Solís, vino (la murga) La Trasnochada, vino La Tabaré...

21) Decís que acá se trata de reproducir la vida de afuera...
(Interrumpe) Lo más que podamos, sin eufemismo. Hay requisas, hay controles, hemos agarrado droga, hemos mandado gente en cana, debe ser la cárcel que más droga ha agarrado en los últimos tiempos. Y ahí tenés dos lecturas: o hay mucha y la agarramos o trabajamos bien.

22) Para reproducir la vida exterior aquí dentro faltan mujeres, con todo lo que eso implica. ¿Cómo se maneja eso?
Sería mejor tener mujeres, reproducir la vida misma y asumir los compromisos. La cárcel tiene una gran cuestión que es no asumir que la vida genera complicaciones también. Hay un discurso mío, que es lo mejor que hice en mi vida: cuando llegamos acá las autoridades me tenían harto con que esto era una mugre, yo hice un acto y dije: "Acá en un momento esto estaba todo en orden, todo pintado de blanco, y se torturaba y se humillaba a la gente" (N. de R: allí funcionó una cárcel política durante la dictadura). Cuando la vida entra, entra la vida. Si entran mujeres va a haber otros problemas... sí, claro, los problemas de la vida. Tienen que entrar y yo, con ellos, los tengo que ir resolviendo. Que hubiera mujeres acá significaría la vida misma, en el sentido de sociedad. Y habría que trabajar la sexualidad, los conflictos, como en cualquier liceo o cualquier fábrica. Pero estamos muy lejos de eso.

23) ¿Qué pasa con las mujeres que trabajan acá, las educadoras?
Nunca hemos tenido una agresión, lo peor que ha habido es alguna puteada y la sancionamos. Y sancionamos bastante duro.

24) ¿Cuáles son las sanciones que se imponen?
La sanción no puede significar dejar de trabajar o estudiar, sancionamos con visitas, que también está mal, entonces hace dos años que estamos pensando medidas alternativas. Y hasta ahora no hemos podido lograr el cumplimiento, nos cuesta mucho el seguimiento. Si te digo que tenés que limpiar la plaza y la cancha de fútbol, que vos después lo cumplas. Eso nos cuesta. Lo mismo que pasa afuera con las medidas alternativas. El día que podamos controlar eso iríamos directamente a sanciones de tipo comunitario: limpiá los salones de estudio, edificá, en lo posible que tenga que ver con la falta que cometiste. Pero estamos lejos.

25) ¿Toda persona que ha vivido en el delito es recuperable?
No lo sé, Dios te puede contestar eso. Lo que yo digo es: si sos muy optimista, todos; si sos pesimista, ninguno; si sos clase media uruguaya, la mitad. No sé y no me interesa saber eso. El mundo entero no sabe, hasta el día de hoy, qué hacer con las violaciones, incluso los países más avanzados. Ese es mi problema como ciudadano, pero no para trabajar, yo trabajo con el que venga. Ahora, yo tengo otra pregunta: ¿un tipo que hace 40 años que roba no tiene una experiencia de la gran puta? Si yo logro problematizar eso ¿no tengo un terreno ganado? ¿Por qué tengo que pensar que él me va a contaminar a mí y no yo a él? Yo creo que es posible. Dicho esto: no sé si son todos recuperables.

"La rapiña es un delito totalmente moderno. Es lo mismo que cuando voy al shopping y me meto en 25 tarjetas para tener algo"

26) Se habla de un 2% de reincidencia en quienes egresan de Punta de Rieles.
Eso no es así. Hay que hacer un seguimiento en diez años y este país no puede planificar nada a ese plazo. Y tendría que hacerlo una organización no gubernamental. Estamos lejísimos de eso.

27) ¿Pero se puede asegurar que acá el porcentaje es menor que en una cárcel tradicional
Seriamente no. Calculo que sí, pero no tengo ninguna prueba. Hay gente que era un bicho peludo cuando llegó acá o gente que tiene homicidios muy salados... aunque el homicida es el más fácil para laburar, porque enseguida se institucionaliza, respeta las normas.

28) ¿Eso por qué?
(Sonríe) La verdad que daría para charlar tres días... no sé si el delito es lo que determina. Yo creo que lo que determina es la socialización posible. El delito lo que dice es cuál es el quantum de socialización que tuviste antes, cuáles son las referencias anteriores.

29) La mayoría de los reclusos acá provienen de estratos sociales bajos.
Sí, como en la mayoría de las cárceles. Son nuestros pobres. Ahora, con el tema de la droga, empezó a caer algún pequeño burgués, hijo de profesionales, algunos hay.

La cárcel de Punta de Rieles desde dentro by Slidely Photo Gallery

30) ¿Cómo se da la integración entre esos diferentes perfiles y orígenes?
No hemos tenido problemas, al revés, mejora. Acá hay gurises que leen a Octavio Paz, o que escuchan jazz... entonces, de alguna forma eso alimenta al resto. Hay uno que estudia ingeniería hace tres años, Roy Vitalis; en determinado momento una mujer le partió la cabeza, ni siquiera fuimos nosotros. Va y viene todos los días en bicicleta, sin un mango. Ahí uno dice: es posible, no estoy loco. Ves que el tipo cambia la cara, cambia el color, cómo habla, la forma de caminar: ya no camina más con las manos atrás. ¿Eso significa que va a dejar de robar? No. Pero bueno, es un camino. Al que se va de acá, si podemos, le damos una mano. El año que viene (2017) tengo idea de hablar con Posadas & Vecino para armar un pool de empresas a ver si logro por lo menos que los tomen tres meses. Ya sé que van a criticar porque son nada más que tres meses, pero por lo menos que en esos primeros meses tengan algo. El que sale y tiene alguna posibilidad a través de familiares, amigos, la aprovecha, y el que sale pato se jode. Acá hay 150 tipos que no tienen visita. No tienen nada.

31) ¿Cuál es, en tu percepción y en tu experiencia, la relación entre pobreza y delincuencia?
No hay que estigmatizar, pero es cierto que vienen de ahí. Yo sé que el marxismo pasó de moda, pero son las condiciones materiales... la vida de la gente. Creo que el marxismo le erró en que fuera solo eso, ahora, sigue siendo así. Si donde yo vivo no tengo baño, tengo fuerte chance de no usufructuar los bienes democráticos, no voy a integrar la democracia. Que me digan que en el Marconi hay gente que labura... claro, obvio que hay, si no estaríamos en un lío. Ahora, que hay una relación directa no tengo la menor duda, son las condiciones materiales de vida de la gente. Un gurí de Carrasco difícilmente pase por el INAU, y no es solamente porque no lo agarra la justicia, es porque tiene otras condiciones de vida. Dejémonos de pelotudeces.

32) Esas condiciones, unidas a otros fenómenos como la droga, ¿crean en ciertos sectores la ilusión de que el delito es una forma de realización, a través del enfrentamiento a los valores de una sociedad que los excluye?
No estoy tan convencido de eso. Creo que el delito viene de la forma de vida y de otras cuestiones... ¿por qué la rapiña es el delito moderno? Porque todo es cada vez más rápido, queremos las cosas ya, y entonces el tipo lo que hace es rapiñar. La rapiña es un delito totalmente moderno. Es lo mismo que cuando voy al shopping y me meto en 25 tarjetas para tener algo. Creo que la desigualdad no explica todo pero sigue siendo un tema importante, en las sociedades menos desiguales hay menos líos. Y la droga viene a sumarse. Yo tengo la visión de que los gurises de hoy son mucho más sanos que nosotros. ¿Por qué tenemos esa visión de que hemos perdido los valores? Mi hijo es mucho más sano que yo: menos prejuicioso, más libre. Una pregunta que me parte la cabeza, ya que estamos, es por qué no se reproduce lo de Nacional y Peñarol en las cárceles.

33) ¿Llegaste a alguna respuesta?
No. Pero no se reproduce, no hay problemas por eso. Acá tuvimos al que mató al hincha de Cerro (Héctor Da Cunha, en 2006) y era un desastre, pero no tuvimos ningún problema con él en tanto barra. Los tuvimos en tanto persona, discutimos su delito y la forma de encarar las cosas. ¿Por qué no se reproduce el problema de las barras? Es una buena pregunta. Eso de los modelos... yo no he visto acá ninguno que me diga "yo quiero ser narco". He visto algo bastante peor, que es "planifico poco, pego el manotón". He visto gente con muy pocos recursos humanos, materiales, de socialización, que tiene que enfrentarse a una sociedad cada vez más compleja y entonces agarra el camino más corto. Y el camino más corto conduce acá. En el 100% de estos gurises el Estado fracasó antes: no pudimos en la escuela, no pudimos en el liceo, no pudimos en la UTU, en la familia, en el barrio, y al final pudo el Ministerio del Interior. Como pasa siempre, cuando no podemos, al final te agarran y te meten en cana. La discusión es: con todos esos fracasos ¿es posible? Bueno, yo creo que sí, siempre y cuando podamos discutir ese fracaso, ponerlo sobre la mesa. "Sos un fracasado, ¿por qué?" Sin eufemismo. Con eso capaz que no alcanza, pero sin eso no se puede.

"A los locos se los comen los perros en la Etchepare... En Uruguay hay una cultura que se cree de Suiza, con un gran sustrato de Haití"

34) Una pregunta que viene de cajón: ¿por qué, si este modelo es exitoso, no se replica? ¿Por qué no son así todas las cárceles?
¿Yo tengo que contestarte eso? (se ríe) Creo que hay un tema ideológico fuerte.

35) Pero tenemos un gobierno de izquierda. El ministro del Interior es tupa, como lo fuiste vos.
¿Y? Creo que es un tema ideológico, en la izquierda y en la derecha: no se cree en esto, se cree en el viejo esquema del castigo. Eso en los tupas es bastante inexplicable, porque estuvieron 14 años castigados y ninguno cambió, además de llegar al gobierno. Ninguno se pasó para el otro lado, más bien aprovecharon eso para estar en el gobierno.

36) ¿Por qué te dejan hacer esto acá entonces?
No sé. Este simplemente es mi trabajo, no quiero más que eso, cobro 50 palos por mes... hasta ahí puedo contestar. No sé por qué nos bancan. Tengo que reconocer que soy un privilegiado, si tengo que echar a uno levanto el tubo y lo echo y me bancan que no tenga hacinamiento. Soy un privilegiado del sistema. ¿Por qué? Me gustaría creer que es porque en el fondo están de acuerdo.

37) ¿No lo sabés?
Creo que tenemos diferencias ideológicas importantes, dentro del gobierno y con la derecha. Hablo del marco educativo, que es lo que me compete. Yo dejé de militar en el 77 y le dije a todo el mundo que no militaba más y he cumplido hasta el hartazgo. Me dediqué a esto. Puede ser que me lo banquen porque somos mostrables... puede ser, pero no quiero entrar en esa chiquitez. Pienso que algún rédito deben sacar y está bien, así como yo me llevo un porcentaje de un logro que es de todos cuando ustedes vienen a entrevistarme a mí.

38) Insisto: si quieren mostrarlo es porque consideran que está bien. ¿Por qué entonces no lo hacen en todos lados?
(Piensa) Socialmente la cárcel y los locos son vistos... a los locos se los comen los perros en la Etchepare... Creo que en Uruguay hay una cultura que se cree de Suiza, con un gran sustrato de Haití. Cuando llegué acá los operadores no podían usar barba: Uruguay, 2012, a quince kilómetros de Montevideo. A ese Uruguay, me choca que la izquierda no le meta mano. La cárcel, dentro de eso, no importa mucho. ¿A quién le importa la cárcel? A la escuela todavía la sostiene el imaginario social, si no vas a la escuela no sos nadie. En el liceo empieza a joderse, el imaginario social empieza a decir "no sé si vale la pena". La cárcel... te imaginás.

39) La cárcel sí, pero a los delincuentes la sociedad los ve como un problema y hay muchos que son conscientes de que el que cae preso un día va a salir.
Eso decimos nosotros, que estamos flechados. Los ricos no van a vivir en paz mientras tengan 14 o 15 barrios como Marconi, no van a vivir tranquilos. Dejémonos de pelotudeces. Nos van a venir a buscar. Hay un nivel de delincuencia que ninguna sociedad ha logrado erradicar, pero nosotros tenemos más presos por habitantes que otros países. Hay un problema ideológico de republiqueta: no importa mucho. Estuve en Guatemala y no quiero vivir así: los comercios con los tipos con las escopetas de caño recortado... vamos para ahí, eh. Lentamente, a la uruguaya. Volviendo: ¿por qué no se hace esto en otros lados? La gente no cree, viene acá y dice "los presos son todos seleccionados". Yo no pretendo que no critiquen, discutámoslo, ¿cuáles son los defectos de Punta de Rieles? Vamos arriba, discutámoslo.

40) Para un recluso venir acá es un premio.
Ellos no lo viven tan así, esa es nuestra mentalidad. El tipo viene acá y sigue en cana. Claro que después no se quiere ir, si puede distinguir. Tú, cuando vas a una entrevista de trabajo, no decís que te cuesta levantarte, y eso no es criticable. Acá tampoco. Y ninguno se quiere quedar eh... el día que se quieran quedar me voy para mi casa, algo estoy haciendo muy mal.

Montevideo Portal | Gerardo Tagliaferro
Fotos: Juan Manuel López