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Los diez restaurantes más extravagantes de BsAs

Presentamos los diez restaurantes más extravagantes de Buenos Aires, con masajes incluidos, sin cocineros, sustituyendo los platos por baldosas o con precios impuestos en el momento.

05.09.2009 12:03

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2009-09-05T12:03:00-03:00
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Los diez restaurantes más insólitos de Buenos Aires, según lo consigna el Portal Planeta Joy. En LÁverno se puede probar la milenaria modalidad japonesa llamada nyotaimori:
comer sushi sobre el cuerpo de una mujer o un hombre desnudo.

En el restaurante coreano Mido lo único que falta es el cocinero, por lo que el comensal no tiene más remedio que preparar su propia comida. Sobre la mesa hay una parrilla con brasas y un extractor con tuberías al techo.

Como tercera opción está el TukTuk, ("El otro extremo del Fast Food") donde la comida llega con masajes previos. Al llegar el cliente recibe la carta de platos thai y la de masajes.

Escrúpulos es un restaurante pensado para swingers, donde sabés cono quien entrás pero no con quien salís. Compartimos algunos nombres de los platos: Los ravioles de salmón en crema de eneldo y langostinos grillados se llaman “Cinco Negros en Tu Boca”, y a la tortilla de papas y verdeo, “La calidez de sus senos”.

Quizás la apuesta más arriesgada es el Guido’s Bar donde no hay menú y el dueño te cobra lo que quiere. Te sentás y empiezan a llegar los platos, comés los que te gusten y después el dueño ve cuánto te cobra.

Otra propuesta a considerar es la del restaurante De Olivas i Lustres, donde un conflicto comercial terminó con el reemplazo de los platos por baldosas y azulejos. Casa Calma es otra de las opciones que presenta la gran ciudad. En este caso se trata de restaurante más chico de Buenos Aires de unos 20 metros cuadrados y cuatro mesas.

También está el UGAB en el que cocinan las madres y atienden los estudiantes del colegio Marie Manoogian, o el Sifones & Dragones donde lo que falta es la sala por lo que pusieron las mesas en la cocina.

El décimo es el más original y por lejos el que más pone en riesgo los modos convencionales del intercambio comercial ya está cambió su modalidad: el precio lo ponía el cliente. Al principio los que llegaban a Pampa Picante proponían precios razonables, pero luego el abuso de los clientes obligó a los dueños a agregarle precios a los platos.

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