La palabra puede ser “zafar” o también cabe la frase “evitar daños mayores”, pero la realidad es que el exsenador del Partido Nacional Gustavo Penadés buscó —de todas las formas posibles— parecer inocente ante los 22 delitos sexuales que la Justicia le terminó imputando y por los que está preso en la cárcel de Florida. 

En ese intento, desesperado, por poder validar las palabras de aquellas ruedas de prensa cuando aún mantenía su libertad, diciendo que él no era culpable y que demostraría su inocencia ante la Justicia, el exlegislador terminó utilizando a jerarcas policiales y herramientas del Estado para crear una trama a su favor. 

De ahí es que surge el mentado flujograma que Carlos Taroco, exdirector del Comcar, hizo en colaboración con otros policías y hackers. Gracias a esto, la Fiscalía comenzó una investigación sobre presunta corrupción policial, que provocó que se esté investigando a cinco efectivos relacionados, además de al propio Taroco, quien está imputado y en prisión preventiva. 

¿Cómo es el flujograma que armó Taroco para Penadés? En un primer momento, desde el Ministerio Público se explicó que era algo así como un esquema en el que estaban los nombres de las víctimas —que son reservados— con sus fotos. En el centro estaban Jonathan Mastropierro y Romina Celeste Papasso, y de ellos salían flechas hacia los demás denunciantes que representaban el vínculo que los unía. 

Montevideo Portal accedió al documento original que el grupo de hackers, con Taroco a la cabeza, armó y que forma parte de la carpeta fiscal (que es reservada). Allí existen tres pestañas que llevan el nombre de: perfiles, vínculos y locación.

Perfiles 

La primera parte del documento refiere a los nombres de las víctimas, de las que figuran siete en total. De acuerdo con las palabras de la fiscal de Delitos Sexuales que lleva adelante el caso, Alicia Ghione, desde que comenzó la causa las defensas de los acusados estaban interesados en saber los nombres de los denunciantes a pesar de que la Justicia había dado el visto bueno al Ministerio Público para no hacerlos públicos. 

No obstante, el grupo liderado por Taroco logró establecer nombres y apellidos que están ordenados por número. A la cabeza está Mastropierro y la lista la cierra Papasso. 

En el medio hay cuatro nombres más, todos varones que no superan los 26 años. Pero no solo está el nombre, sino que también aparece un apartado que se llama “ID usuario” e inmediatamente al lado otro bajo el nombre de “red”. Esto refiere a las redes sociales de los denunciantes y se agrega el link del perfil correspondiente. 

Vínculos 

La segunda pestaña es la de los vínculos que las siete víctimas mantienen entre sí. En esta parte la descripción es clara porque aparecen los nombres de quienes tienen o tuvieron algún tipo de relación. 

En total, Taroco y su equipo quiso demostrar seis casos en los que algunas de las víctimas se mostraban juntos en redes sociales. Por ejemplo, aparece Mastropierro junto a otro varón. 

“Jonathan Mastropierro - Martín Martínez [nombre falso]. Historia de Jonathan Mastropierro donde se puede ver a Martín Martínez realizando un baile tendencia”, indica el flujograma y agrega un hipervínculo hacia una historia de Instagram de la cuenta de Mastropierro. 

Este esquema se utiliza para los otros casos. Por ejemplo, relaciona a Papasso con Sebastián Franco, el joven que fue asesinado en Sayago. La exmilitante nacionalista aseguró que días antes del crimen la víctima estaba decidida a denunciar a Penadés. “Video de YouTube de entrevista a Romina Celeste donde afirma conocer a Sebastián Franco”, expresa el documento al respecto. 

Foto: captura

Foto: captura

Locación 

La última parte se refiere a la “locación”, es decir, un lugar en el que supuestamente los denunciantes se encontraban. La teoría del caso que armó la defensa de los acusados, en base a la información que logró Taroco con el grupo de hackers, es que las víctimas se reunían allí para armar la causa en contra del exsenador. 

Al igual que en los apartados anteriores, se presentan links con diferentes imágenes que algunos de los denunciantes subieron en el mismo sitio y, en varios casos, aparecen juntos. 

Foto: captura

Foto: captura

El sitio que aparece mencionado en el documento es “La Fortaleza”, una casa del Cerro de Montevideo que tiene piscina, de acuerdo con las imágenes que se adjuntan en el flujograma. Cabe aclarar que en este caso no aparece involucrada Papasso, pero sí el resto de los seis denunciantes nombrados al comienzo del documento. 

A lo largo de todo el informe, algunos links se dirigen a perfiles que son privados, precaución que no impidió a los expertos en informática que ayudaron a Taroco ingresar y ver los contenidos.

Vínculos sí, armado no 

De acuerdo a la versión de la Fiscalía, el documento que Penadés armó para defenderse de las versiones que lo acusaban tiene información certera pero falla cuando intenta demostrar un montaje con la intención de las víctimas de mancillar el honor del exblanco. 

En otras palabras: los vínculos entre los denunciantes son ciertos, pero no hay ningún elemento que haga pensar que están mintiendo en cuanto a los abusos de los que fueron víctimas. 

El primer argumento para sostener esto es que todos declararon ante la Justicia hechos concretos, descripciones crudas y un modus operandi que deja a Penadés como abusador sexual. 

“Los detalles de las declaraciones ante la Justicia son descriptivos e indican que los jóvenes tienen un recuerdo vivo y real de lo que pasaron”, indicó una fuente de la causa a Montevideo Portal. 

El segundo argumento es que hay elementos objetivos que ha reunido la Fiscalía para acusar al legislador. La prueba diligenciada, además de tener el debido cuidado a la luz de la norma, demuestra delitos que efectivamente existieron en la realidad. 

En qué está el caso 

La investigación tuvo un parate por la feria judicial que terminó la semana pasada, por lo que Ghione retomó el caso hace algunos días. Actualmente no hay novedades, más allá de que la fiscal sigue avanzando en la investigación y es de esperar que todo culmine en un juicio oral y público, sobre todo porque Penadés no está dispuesto a acordar con el Ministerio Público. 

Las defensas de los acusados están negociando con la contraparte el monto a pagar por la indemnización económica que las víctimas reclamaron en la última audiencia, celebrada el noviembre pasado. 

Estas conversaciones no precisan una instancia formal para cerrarse, pero aún no están definidos los montos.