César el Bola Pereyra y Denis Scarpa aseguraban, como quien está dispuesto a dar su vida, que sus hermanos estaban presos por un crimen que no habían cometido. Pereyra solía repetir, tal cual un mantra, que “al hecho, pecho”, pero que cuando uno no era responsable de algo no tenía que andar cumpliendo con injusticias.
Pereyra y Scarpa se referían al asesinato de Alejandro Novo, el pollero rapiñado en 2009 que terminó siendo víctima de un homicidio. Novo era hijo de Graciela Barrera, actual diputada por el Frente Amplio y quien el período pasado fue senadora suplente. Barrera, además, es referente en el trabajo con familiares víctimas de la delincuencia.
La familia de los dos acusados vive en la zona de Flor de Maroñas, a un par de cuadras de donde se dio el hecho, que fue sobre el kilómetro 23 de la ruta 8. A Novo lo mataron cuando se disponía a entregar mercadería en un comercio de la zona.
Martín Scarpa y David Pereyra fueron presos y condenados a 21 años de cárcel en 2019 a pedido de la fiscal Alicia Ghione. Pereyra ya estaba tras las rejas por una rapiña, pero esa condena se cumplió a mediados de 2023.
Los dos acusados fueron procesados bajo la normativa del viejo Código del Proceso Penal. Reconocieron, ante la sede fiscal, que ellos estuvieron cerca de la escena, pero siempre negaron que hayan sido quienes se confabularon para robar y matar a balazos a Novo.
Este 11 de febrero, un tribunal de apelaciones de 3º turno emitió una sentencia luego de que la defensa de ambos acusados presentara una serie de recursos en los que buscaba demostrar que sus clientes no eran los culpables, algo de lo que había informado en 2023 Montevideo Portal al reconstruir el hecho.
Scarpa y Pereyra estaban en la cárcel por un delito de homicidio muy especialmente agravado en reiteración real.
A las 15:00 horas de este miércoles, Denis Scarpa recibió un audio de WhatsApp de uno de los presos que compartía espacio con su hermano. “Denis, soy el compañero de tu hermano. El Scarpa se va en libertad, Denis. Se va en libertad. Dice que lo vengas a buscar a la puerta del Comcar”. Quizá la familia Scarpa nunca se imaginó que un mensaje de cinco segundos les alegraría la vida.
La sentencia
En el documento de la sentencia, al que tuvo acceso Montevideo Portal, los magistrados destacan que hubo cierta demora en el proceso hasta llegar al dictamen de Apelaciones. Entre los argumentos, aparece la declaración de la comerciante que estaba en el local al que Novo fue a entregar los pollos.
La mujer dijo haber visto el auto verde, marca Fiat, en el que estarían Scarpa y Pereyra una hora después de la entrada de una persona que llegó al comercio a vender galletitas. Según la sentencia que condenó a los dos hombres, Pereyra sería quien se bajó del Fiat para vender los productos.
“En sede judicial señaló que a unos 40 minutos se enteró que habían matado a alguien y a la hora que la persona muerta fue el pollero. Entonces, si el auto verde estaba estacionado cuando salió a tirar la basura próximo a las 13:00, cuando ya había ingresado el hombre ofreciendo galletitas. Se advierte una clara discordancia con el momento en que se perpetró el hecho, después de las 14:00 horas”, indica el documento de Apelaciones.
Con respecto a las características de las personas, la calidad de la prueba es “muy baja” porque existen contradicciones y, de hecho, la propia comerciante reconoce que había tres personas en el auto, a quienes no pudo ver, por lo que no brindó detalles de su físico.
Con respecto a un segundo testigo, que declaró un día después del crimen y luego diez años después, la sede encontró contradicciones. En este sentido, dijo que en un primer momento vio a una persona sola al momento del hecho y “diez años más tarde reconoce a dos sujetos”.
“Curiosamente reconoce a Scarpa como el que tenía pelo rubio, pero en su declaración primera solo consignó que un vecino vio a un tercer delincuente que era un muchacho rubio, joven, de pelo largo”, indica la sentencia. Este hombre se bajaba del ómnibus junto a su esposa cuando se dio el hecho, pero Apelaciones entiende que su testimonio solo guarda algo de relación con la descripción de los delincuentes y acota: “Fue un vecino, ni él ni su esposa”.
Sobre otro de los testigos, los magistrados no comprenden por qué “la declaración al otro día del hecho es tan disímil de las vertidas diez años después”. “Los reconocimientos obedecen a la descripción de visualización de rostros cuando en sus primeras declaraciones solamente refirió a una persona con remera negra, pelo por los hombros con ondas, de unos veinte y pico de años, al que identificaría por la espalda. Hizo hincapié en el cabello y la espalda; nunca en su rostro ni en las orejas, pero dice reconocerlo por estas”, agrega la sentencia.
La declaración de la familia
Graciela Barrera declaró ante la Justicia que su hijo, Novo, no era de tener problemas y tampoco una persona que se peleara a golpe de puño. En este sentido, mencionó una gomería que la familia Scarpa tenía al lado de la avícola familiar.
“Uno de los hijos entraba todo el tiempo, entraba todo tipo de gente, jóvenes. Inclusive, hasta a veces parecía que entraban policías vestidos de particular”, añadió la actual diputada del Frente Amplio.
Mencionó que Martín Scarpa, —“un muchacho flaco de unos 20 y pico de años, medio con los dientes para afuera, medio conejo, muy melenudo, no pelo lacio, desprolijo por la nuca, color castaño”—, solía hablar con su hijo, además de que a veces iba al negocio a comprar.
Después del asesinato, Barrera aseguró que Scarpa nunca más se acercó a la familia, además de que destacó que su hijo solía hablar con el joven de cómo iban las ventas de la pollería.
La condena aportaba la versión de un testigo reservado, que trabajó para Scarpa en su casa y que asegura haber escuchado que el joven dijo que le había pegado un tiro a Novo. De hecho, aseguró que el hombre tenía los dedos quemados porque había efectuado el disparo y la pólvora lo habría lastimado.
Apelaciones entiende que “las declaraciones no son confiables al tratarse de una persona que olvida las cosas, consumidora problemática de estupefacientes y con tres IAE”, en referencia a intentos de autoeliminación.
Además, otras dos testigos fueron consultadas sobre si alguien limpiaba en la casa de Scarpa y coincidieron en que no.
Sobre el final de la sentencia, se indica que “los elementos de convicción suficientes que pudieron justificar el procesamiento no conformaron luego la plena prueba hábil para sustentar la condena que se formula en primera instancia, no superando el panorama probatorio de la duda razonable respecto de la participación de los encausados en el hecho”.
Sobre Scarpa, además, se agrega que era vecino de Novo, lo que hace llamar la atención del tribunal de que “estacionara a plena luz del día en el auto verde detrás del camión de Novo sin asumir que este lo vería”.
El tribunal también marcó que la Fiscalía, al responder las apelaciones, no rebatió en detalle los cuestionamientos de las defensas y se limitó a pedir que se mantuviera la condena. Además, en el Fiat Uno verde que habría sido utilizado, no se encontraron huellas dactilares de los acusados y el vehículo apareció abandonado horas después del hecho.
“En una causa de extrema complejidad y ante un panorama probatorio como el de los obrados, tal postura procesal sella definitivamente la suerte de la litis a favor de Scarpa y Pereyra”, añade la sentencia de Apelaciones.
Finalmente, se revocó la condena y se ordenó la inmediata puesta en libertad de los dos hombres.
A las 17:00 horas, Pereyra y Scarpa estaban con sus bolsos afuera de la cárcel.