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Let it be

Lecueder y la Noche de la Nostalgia: cómo la imagina a futuro y la añoranza de los lentos

El empresario recuerda desde la primera fiesta “a pulmón” de la radio hasta su consagración como un evento en todo el país.

18.08.2026 08:58

Lectura: 8'

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Por Avril Andrés.

Cada 24 de agosto, desde hace 48 años, Uruguay festeja la Noche de la Nostalgia, la noche previa al feriado nacional por la Declaratoria de la Independencia.

Nació como una idea tan simple que su propio creador, Pablo Lecueder, hoy afirma que no tenía nada de revolucionaria: hacer una fiesta de música vieja para promocionar un programa de radio.

Más de cuatro décadas después, aquella celebración se convirtió en una de las tradiciones más arraigadas del Uruguay, al punto de que Lecueder siente que ya no le pertenece.

Entre fiestas con entradas de hasta 4 mil pesos que incluyen cena, operativos policiales especiales y la excusa perfecta para salir a bailar, los uruguayos mantienen latente esta fiesta que tiene una ley, fue declarada patrimonio cultural y es considerada un evento de interés turístico nacional.

En diálogo con Montevideo Portal, Lecueder recuerda cómo surgió, la primera fiesta “a pulmón”, que terminó desbordándose por todo el país, pero también se anima a mirar hacia adelante: ¿cómo seguirá festejándose al cambiar las generaciones, la música y hasta los lugares donde se baila?

Origen

Lecueder contó con alegría que cada año desde el comienzo de esta celebración le preguntan sobre cómo surgió: “Me gusta recordarlo porque fue mi inicio como director de una radio, con 20 años tuve la posibilidad de armar una radio de cero, ponerle nombre, equiparla y salir adelante”, afirmó.

 Además, agradeció la confianza que depositaron en él sus padres y el empresario “Don” Carlos E. Scheck. “Eran unos inconscientes”, dijo entre risas.

En la radio tenían un programa de música llamado Old Hits que funcionaba muy bien. Al ver su éxito, Lecueder pensó en trasladar ese concepto a un evento en vivo: “Hacer una fiesta en un boliche solamente de música vieja, nada más”.

Es así como iba a ser la noche de Old Hits hasta que uno propuso ponerle un nombre propio, de ahí surgió la Noche de la Nostalgia. Sin embargo, Lecueder recordó que fue criticado porque “hablaba de nostalgia, dolor, de lo pasado”, pero “funcionó”.

“Hicimos la primera y anduvo muy bien, pusimos todo para que fuera linda, trabajó casi toda la gente de la radio”, recordó.

La primera edición de la Noche de la Nostalgia se organizó con muy pocos recursos y mucho esfuerzo físico. El empresario recuerda que consiguieron el auspicio del whisky J&B, pero como no tenían un inflador, todo el personal de la radio tuvo que turnarse para inflar a pulmón unos botellones gigantescos de plástico para decorar la entrada.

Toda la fiesta “era muy a pulmón”, recordó Lecueder, y destacó que tuvo una muy buena repercusión y que la gente preguntaba “cuándo se repite”.

“Se empezó a hacer los años siguientes”, afirmó. “El 24 de agosto se tenía que escuchar música vieja, no servía el 18 de junio; esas cosas misteriosas”, apuntó.

A lo largo de los años, esta fiesta privada contó con múltiples reconocimientos. El Parlamento Nacional votó la Ley nº 17825, que denominó el 24 de agosto como Noche de la Nostalgia en el calendario oficial. Luego, la Intendencia de Montevideo la declaró como parte del Patrimonio Cultural.

Montevideo Portal

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También, el Ministerio de Turismo declaró esta fecha como evento de interés turístico. Lecueder indicó que “teóricamente todas las embajadas tienen que promover esta fiesta en Uruguay”. “No sé si lo hacen, yo por lo menos mantengo la tradición de hacerla”, afirmó.

La fiesta de todos los uruguayos

Para Lecueder, la Noche de la Nostalgia fue algo bastante más sencillo: una fiesta pensada para acompañar y promocionar un programa de música vieja. “No fue una gran idea”, afirma hoy. “Hacer una fiesta de música vieja para un programa de música vieja no es muy creativo que digamos. Es muy obvio y hacer una fiesta para promover una radio también”.

Después de las primeras ediciones, Lecueder recuerda una noche del 24 de agosto en la que salió de uno de los locales donde se realizaba la celebración para ir a otra fiesta también organizada por ellos.

“Yo estaba con la cabeza en mis fiestas nada más”, cuenta. Hasta que empezó a encontrarse con calles cortadas, carpas, gente y boliches repletos de personas escuchando música de otras épocas. “Dije: ‘Esto se desmadró’”.

La celebración había dejado de ser solamente una fiesta organizada por una radio. “Se fue contagiando hasta que una vez me enteré de que en cada ciudad del interior había una Noche de la Nostalgia”, recuerda.

Con el paso de los años, además, la fiesta empezó a construir sus propias reglas. Aparecieron quienes intentaban definir qué canciones debían sonar y de qué décadas. Lecueder se ríe de esos “eruditos de la Noche de la Nostalgia”. Para él, esa definición tiene un límite evidente: la nostalgia también cambia con las generaciones.

“¿Qué decís a chicos de hoy, de 20 años, que les vas a pasar música de hace 50 años?”, plantea.

La fiesta nació con una determinada generación, pero no necesariamente tiene que quedar atrapada en ella. Los clásicos pueden permanecer, pero la música que genera nostalgia también se mueve con el tiempo.

Lecueder dice que le divierte mirar hacia atrás y pensar que puso “un granito de arena en algo” que terminó creciendo mucho más allá de su primera idea. “Es algo bien cuidado, se cuidó a través del tiempo”, resume.

La fiesta, en definitiva, dejó de pertenecerle. “La niña creció sola y hoy es propiedad de los uruguayos”, dijo a Montevideo Portal.

Qué debe tener una buena Noche de la Nostalgia

“Hagan fiestas lindas, que la gente no se sienta defraudada, que haya baño, una barra que funcione, que el sonido sea bueno, que la música sea buena. No es tan difícil hacerla bien, es lo único que pretendo”, explicó el empresario sobre lo que espera de los eventos que celebran esta fecha.

Acerca de la música, Lecueder afirmó: “Hay clásicos que tienen que estar siempre”.

“Yo no me imagino que no pongan algún tema de los Beatles, de los Rolling Stones, alguna porteñada divertida”.

Sin embargo, un infaltable para Lecueder, que señala que “se ha perdido mucho”, son los lentos. Ese momento donde el DJ disminuye el ritmo y se busca una pareja en la pista para empezar a moverse lentamente al ritmo de una balada romántica.

En pleno 2026, ese momento en la mayoría de los boliches y bailes no existe, y Lecueder lo lamenta.

“Era la habilidad de los DJ: estaban bien arriba, bajaban de a poco hasta llegar a los lentos, los mantenían un rato y después volvían a subir”. Hoy en día es todo pum, pum, pum, pum”.

“Pasen lentos, por favor”, ruega entre risas.

El futuro

Sobre cómo piensa que va a continuar los festejos de esta fecha, Lecueder respondió que la fiesta puede transformarse en algo más íntimo, de grupos de amigos que se juntan en una casa o alquilan un lugar, especialmente ante la pérdida de los viejos boliches.

“Es una forma muy linda de festejarla”, afirmó Lecueder.

“Yo a esta altura no encuentro que la fiesta sea mía”, indicó el empresario y agregó: “A veces me divierte haber sido el primero que hizo algo”.

Este martes 18 de agosto inicia la previa de la Noche de la Nostalgia.

En el marco de esta fecha esperada por los uruguayos, Océano FM lleva adelante una propuesta para comenzar a ponerse a tono con la Noche de la Nostalgia.

La radio propone volver a dar vida a una de las últimas cabinas telefónicas con línea de cobre que permanece en Ciudad Vieja, en la esquina de 18 de Julio y Plaza Independencia, y que está por ser desmantelada.

Desde el 18 de agosto, esta histórica cabina en desuso volverá a sonar, esta vez, con música de distintas décadas.

La mecánica será tan simple como nostálgica: levantar el teléfono, marcar un año y escuchar. Quienes se acerquen podrán descolgar el auricular y encontrarse del otro lado con una selección de canciones de distintas décadas, elegidas especialmente por los DJ de Océano FM que estarán presentes en La Noche de la Nostalgia, tanto en la fiesta en el Real de San Carlos en Colonia como en el Lotus en la edición de la fiesta en Montevideo.

La intervención también forma parte de una iniciativa para pedir que la cabina permanezca en Plaza Independencia y pueda conservarse como parte del patrimonio.