Mientras las vacaciones de verano atraviesan su último tramo, miles de niños y padres se preparan para retomar sus rutinas. Volver al colegio y dejar atrás algunos hábitos placenteros que se disfrutan durante las vacaciones, son algunos de los desafíos que hay que afrontar a fines de febrero.
Fanny Berger, Master en Psicología Clínica de Niños y Adolescente, dijo a Montevideo Portal que "todo cambio tiene influencia, tanto en niños como en adultos. Los padres tienen que saber que todo cambio eleva el monto de tensión en la familia y en el vínculo entre padre e hijo. Es como volver a empezar. Los padres tienen que sostener y repetir los límites como si fuese la primera vez. Como todo cambio, también significa una oportunidad".
La especialista citó como ejemplo el caso de un niño que no quiere lavarse lo dientes. "Podría ser el momento para cambiar ese hábito y buscar cambios que tengan en cuenta la maduración del niño".
Por otro lado, Berger destacó que "no hay que asustarse porque el niño este temeroso. Los padres tienen que saber que es normal que los niños estén inquietos o tercos en esta época. Los padres deben reafirmar los límites, y deben tener en cuenta que el proceso puede durar unos días. Son normales que haya unos días de tensión. Si la situación dura unas algunas semanas ya hay que recurrir a la ayuda de un técnico".
Padres y abuelos
Otro conflicto que enfrentan los niños al terminar sus vacaciones, es el cambio en la integración de su núcleo familiar inmediato.
En las vacaciones es normal que estén rodeados de abuelos, tíos y otros familiares que no están tan presentes el resto del año.
"Cuando los padres funcionan bien, los abuelos suelen malcriar a sus nietos. Pero los padres son los que crían a sus hijos. Sin desvalorizar a los abuelos, los niños deben tener en claro que quienes imponen los límites son los padres. Los padres deben de sostener los límites en la casa sin criticar a los abuelos. Son cosas naturales. Lo que puede ser traumático es cuando padres y abuelos entran en conflicto. A veces los adultos critican a sus propios padres y los desvalorizan. Si los adultos se llevan mal le hacen daño al niño", explicó Berger.
Consultada sobre las medidas que pueden adoptar los padres para que los niños no sufran tanto el regreso a la rutina y puntualmente al colegio, la especialista explicó que "se puede empezar los días previos, sabiendo que se va a enojar. Pero comenzar con algunas rutinas desde ya. No digo que se levante a las 7 hrs, pero si fijar y sostener algunos límites. En la escuela la que manda es la maestra, pero en casa los padres. Hay niños que se adaptan rápidamente y otros que demoran más. Todo papá y mamá tiene una sabiduría innata y sabe cómo encarar la rutina. A nadie le gusta perder privilegios. Es parte de la vida".
Para terminar, Berger reparó en un consejo fundamental para todos los padres: "los niños intuyen cuando uno está convencido de imponer límites y cuando no es así. Si el padre duda sutilmente o corporalmente, el niño lo percibe y lo aprovecha. Los niños al percibir la inseguridad de los padres se trepan y lo aprovechan".
Fanny Berger es Master en Psicología Clínica de Niños y Adolescentes, ambos títulos obtenidos en Israel. Actualmente ejerce como Psicoterapeuta y Supervisora para Psicólogos en forma particular y coordina talleres para padres y adultos.