El pasado 16 de diciembre, se llevó adelante una audiencia por el caso de República Ganadera, uno de los primeros fondos en dejar de pagar a sus inversores, en la que declararon los fundadores de la empresa, Mauro Mussio y Nicolás Jasidakis.

Mussio describió que su actividad era la parte reproductiva y, sobre la función de República Ganadera, contó que el objetivo era tomar inversiones para luego comprar ganado. “La idea del negocio fue mía”, reconoció.

La empresa comenzó a través de un amigo del padre de Mussio, quien le dio dinero para invertir y, a partir de allí, comenzó a desarrollar el negocio. “También tenía una expareja que trabajaba en Conexión Ganadera”, dijo Mussio, según los audios de la audiencia a los que accedió Montevideo Portal.

Sobre la mujer, Mussio dijo que dejó de trabajar en ese “fondo ganadero” en 2012 y que su función era administrativa.

Mussio argumentó que entre 2022 y 2023 sufrieron los efectos de la sequía que afectó por aquel entonces a Uruguay. “La última lluvia fue la última lluvia y volvió a llover en marzo de 2023. Entonces, todo lo que veníamos trabajando, las preñeces —las vacas daban un ternero, y era la utilidad de la empresa— en ese período iban a ser pocas. Visualizábamos que para el 23 iba a haber una restricción de nacimiento de terneros e íbamos a tener problemas económicos”, añadió el empresario.

En diciembre de 2023, Mussio le planteó a Jasidakis que arrastraban problemas económicos que se argumentaban por la baja de la productividad producto de la sequía. “En junio del 23 estábamos en 27.000 vacas y deberíamos estar en 47.000 por contrato”, explicó.

Mussio también se refirió a que la síndica, Zamira Ayul, tenía a marzo del año pasado 19.000 reses, cuando la empresa había declarado poco más de 48.000. El empresario se limitó a decir que esto era “correcto”.

La Fiscalía cuestionó cómo se podían proyectar hacia adelante, dado que Mussio asumió que no tenía el detalle del pasivo. “No sabía qué consecuencias iba a tener para adelante”, sostuvo el empresario, y reconoció que esos aspectos los evaluaba un equipo de asesores junto con él.

Lo anterior viene a cuento de que, junto con su socio, decidieron invertir en aspectos para captar más inversores, luego de que la peor parte de la sequía se hubiera superado. “En mayo [de 2024] se comenzó a complicar por el tema del Grupo Larrarte. El ingreso de inversores ya fue un poco menor, había más retiros [de inversores]”, añadió.

En noviembre, la situación crítica se agudizó, porque tenían que pagar más de US$ 2 millones a escritorios rurales y no tenían cómo avanzar. “Yo había comprado mucho ganado. Entramos en que no tuvimos clientes y, bueno… acá hay que parar porque alguien nos va a pedir el concurso igual, porque no puedo pagar al escritorio y tampoco al inversor”, sostuvo Mussio.

El empresario aseguró que “nunca hubo un inversor que no tuviera vacas” porque existía una especie de “banco” de ganado del que se sacaban animales para asignarles a los nuevos inversores.

Sobre el pasivo de la empresa, cercano a los US$ 90 millones, Mussio dijo que “hay pérdidas muy importantes por el período de secas, garrapatas y, por supuesto, en la medida que pasó ese período se siguió adquiriendo animales”. “Ahí capaz que se abrió una pérdida grande entre el pasivo y el activo”, añadió.

En noviembre, según Mussio, hubo una “tormenta perfecta” por la caída de los inversores junto con los elementos previos. La Fiscalía, por su parte, consideró que “ninguna de las explicaciones” argumentaba un “agujero de US$ 90 millones”.

“Yo no le puedo decir que perdió US$ 71 millones en seis meses porque no es creíble. En 2023 capaz que se perdió el 40 % del rodeo, entonces es compleja la situación. Yo siempre aposté para adelante”, justificó Mussio.

La Fiscalía volvió a considerar que “fue de las peores decisiones posibles”. Mussio replicó que en junio de 2024 estaban con 46.000 reses y que, más los inversores que seguían entrando, iban a poder recomponer el stock.

La decisión de comprar ganado sin tener inversores fue para que “saliera todo bien”. “Salir adelante, responder a la gente, no tener problemas con nadie, tratar de pagarle a todo el mundo. Yo siempre lo pensé así; era un negocio que lo pensé para toda mi vida”, añadió.

También se consultó a Mussio por las transferencias, dado que en el peor momento de la empresa se hicieron transferencias por US$ 30.000. “Mi madre falleció en setiembre de 2023. Se vendió el apartamento, se pagó una hipoteca de US$ 100.000 y se trató de pagarle algo”, dijo en referencia a las deudas que tenía con su hermana, Fabiana Mussio.

Los US$ 70.000 de la casa fueron a parar a República Ganadera en efectivo, dado que el comprador del inmueble así lo pagó. “En Artigas las cosas a veces funcionan así”, añadió Mussio.

La versión de Jasidakis

Jasidakis declaró el mismo día que su socio. Contó que entre 2018 y 2019 ideó junto a Mussio la iniciativa de República Ganadera luego de trabajar algunos años en la parte comercial del diario El País.

Jasidakis estuvo en seguro de paro por seis meses luego de ser despedido de El País y, durante ese tiempo, su esposa asumió como directora de República Ganadera. Pasado ese plazo, el empresario tomó el rol de administrador.

En Montevideo alquilaron una oficina en el World Trade Center y, a partir de 2022, se mudaron, dentro de la misma torre, a otro espacio más grande porque la “estructura administrativa había empezado a crecer”.

El empresario declaró que se dedicaba a la actividad comercial, pero “las decisiones fundamentales del negocio eran entre los dos”. “Yo tenía una expertise más en comunicación, por más que yo sabía de campo, y él la parte productiva”, añadió.

María Elena Finn, familiar de Jasidakis, era “como una asistente nuestra”. “No tenía poder de dirección. Lo único que manejaba era el mail de info, que, cuando los clientes pedían información, se enviaba a esa gente”, explicó.

Al igual que Mussio, al hablar de la situación financiera de la empresa mencionó la sequía como uno de los factores que impactó de lleno en el negocio. Esto hizo que se realizaran una serie de inversiones como pozos semisurgentes, la instalación de comederos para poner ración y fardos de paja para complementar los nutrientes del pasto que consume el ganado.

“Igualmente tuvimos una pérdida de entre 15.000 y 20.000 animales”, añadió Jasidakis. Ante esto, y con una preñez baja, el stock de ganado en 2024 bajó, por lo que los empresarios decidieron hacer una compra agresiva de ganado.

Durante ese período siguieron firmando contratos con nuevos inversores y no bajaron los intereses, que rondaban entre el 8 % y el 10 %. “La situación era grave, pero era manejable”, aseguró Jasidakis.

Los costos que generó la seca se trasladaron a los dos años siguientes; es decir, la peor época fue en 2023, y durante 2024 y 2025 tuvieron que hacer frente a deudas millonarias. En diciembre de 2023, la decisión fue “seguir para adelante”, argumentada en los niveles de lluvias que se preveían y el precio del ganado.

“A partir de mayo de 2024 se empezó a correr el rumor del Grupo Larrarte. Había clientes en común que habían invertido en Berrutti, Larrarte, República y Conexión. Entre ellos nos empezaron a llegar consultas. Desde fines de mayo a junio, los retiros fueron de US$ 57.000 y en junio más de US$ 600.000; en agosto US$ 700.000, hasta que en noviembre fue casi un millón”, aseguró.

Jasidakis dijo que el retiro anticipado de clientes les “reventó el sistema” y consideró que fue una “variable” más que no pudieron manejar.

La reunión con Basso

En su declaración, el empresario contó que sobre fines de 2024 se dieron cuenta de que no podían soportar los cheques que debían emitir. En la semana del 24 de noviembre, a través del escritorio Victorica, se reunieron con uno de los fundadores de Conexión Ganadera, Gustavo Basso.

“Cuando sacamos el comunicado, había una empresa que se podía hacer cargo de la deuda. Tuvimos una reunión el martes con Gustavo Basso, en la que nos planteaba una solución”, añadió.

Jasidakis, sobre el interés de Victorica, dijo que no tenía idea, pero aseguró que lo conocía desde hacía muchos años y que estaba muy preocupado. “Ese fin de semana, Victorica había retirado animales”, luego de que los cheques rebotaran.

El encuentro con Basso fue pactado por Victorica, quien le dijo a Jasidakis que estaba reunido con una persona que podía dar solución a la situación de República Ganadera. “Yo no lo conocía. Me dijo: ‘Nicolás, puede haber una solución. Me gustaría saber qué tienen en animales, en atrasos, en deudas’”, recordó.

Foto: captura de video

Foto: captura de video

Ante esto, le planteó “quedarse con República Ganadera sin poner un peso y ofrecerles a los inversores un contrato a 12 años y pagarles un rendimiento por debajo del mercado hasta que se pudieran ir”.

Jasidakis consideró que no le daban los números, porque Basso ofrecía un 7% a 12 años. “No me daban los números sobre cómo pensaba recuperar el stock”, añadió. “No me dijo que iba a evitar que cayera Conexión, pero sí que iba a salvar a República. En mi pensamiento, estaba tratando de salvar a Conexión”, agregó.

El empresario contó que la reunión con Basso duró dos horas y, luego de eso, habló con sus abogados porque antes habían pactado presentar el pedido de concurso voluntario, ya que “le dio la sensación de que los abogados de Victorica” iban a pedir el concurso necesario.

“El miércoles habíamos quedado con el señor Basso que íbamos a sacar una comunicación. Conexión Ganadera, a la hora, salió a decir que eran ellos, que iban a hacer una evaluación y, en caso de estar en condiciones, iban a intentar encontrar una solución. Eso fue el miércoles de tarde. El jueves de mañana me levanto con la noticia de que había fallecido Basso”, dijo Jasidakis, y consideró: “Ahí se me cayó el mundo”.

Como Basso era alguien “respetado en la ganadería”, pensaron que podían encontrar a otros actores que pudieran aportar una solución similar a la planteada por el fallecido empresario.