Estudiantes del consultorio jurídico de la Universidad de la República (Udelar) ganaron un juicio de amparo para que un niño obtenga el medicamento que necesita.
Así lo comunicó el abogado Juan Ceretta a través de su cuenta de X en la noche del pasado viernes 22.
El docente de dicha facultad compartió parte de la sentencia, que muestra los párrafos que la jueza le dedicó al niño de 8 años y que los estudiantes “tendrán que leerle”.
“Sé que hace mucho tiempo venís pasando por momentos difíciles. Hay días en los que tu cuerpo te duele, en los que te sentís cansado y en los que cosas simples, como jugar, correr o ir a la escuela, se vuelven más complicadas. También sé que muchas veces esos dolores no te dejaron asistir a clases con normalidad ni compartir todos los días con otros niños como hubieras querido”, reza el documento.
Así, la jueza, Fátima, reconoce que muchos doctores atendieron y “buscaron distintas maneras” de ayudar al menor de edad, pero a pesar de ese “gran esfuerzo” los dolores que padecía “siguieron apareciendo”.
En el texto la magistrada le explica al paciente que su condición “tiene que ver con las defensas” de su cuerpo: “Deberían cuidarte, [pero] a veces se confunden y provocan inflamación y dolor en tus articulaciones y en otras partes del cuerpo”, manifiesta la sentencia.
Sin embargo, se le aclara al niño que “un medicamento de nombre difícil” podría ayudarlo a “controlar mejor” esa enfermedad, así como a sentirse “más fuerte”. “Este medicamento no hace magia ni cambia todo de un día para el otro, pero puede ayudarte a tener menos dolor, más energía y a hacer con mayor tranquilidad muchas de las cosas que te gustan y que necesitas para crecer”, continúa el texto.
De esta manera, la jueza le reafirma al menor de edad que tiene los mismos derechos “que cualquier otro niño”, por lo que “tiene derecho a recibir el tratamiento para cuidar” de su salud.
“Por eso he decidido que recibas este medicamento, de nombre difícil, pero pensado especialmente para ayudarte a sentirte mejor, aliviar tus dolores y darte más fuerza para que puedas hacer con mayor tranquilidad las cosas propias de un niño de tu edad”, finaliza el texto elaborado por Fátima.