La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, inauguró ayer siete nuevos trenes de los 25 adquiridos a China por un total de 1.280 millones de dólares, que reforzarán la línea ferroviaria Sarmiento, entre el oeste del conurbano bonaerense y la capital.

Acompañada por el ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, Fernández recorrió el interior de los vagones y destacó que la renovación de la línea ferroviaria supondrá "un cambio sin precedentes" en la forma de viajar y en la seguridad de los usuarios.

"Miren que tenemos que ser rápidos porque si no viene la próxima formación y nos lleva puestos", comentó con una risa la mandataria, en lo que fue visto como una alusión de "pésimo gusto" a las tragedias ocurridas en la línea en el 2012 y 2013. En febrero de 2012, más de 50 personas murieron y más de 200 resultaron heridas cuando un tren no logró detenerse a tiempo al llegar a la estación.

En el acto central que recordó los 29 meses de la tragedia, los familiares de las víctimas criticaron el chiste de la presidenta. Es "una broma de pésimo gusto que alarma y que duele", aseguraron, según recogió TN.

Luján Rey, madre de Lucas Menghini Rey, uno de los muertos en la tragedia de Once, criticó hoy a la presidenta por su "ironía" y "dudoso sentido del humor" al presentar las nuevas formaciones del Ferrocarril Sarmiento.