La agencia Morningstar DBRS confirmó la calificación crediticia de Uruguay en BBB para deuda de largo plazo, tanto en moneda extranjera como local, y mantuvo su perspectiva con tendencia “estable”. Además, ratificó las calificaciones de corto plazo en R-2 (alto).
Este veredicto refleja, según DBRS, “un equilibrio entre riesgos y fortalezas para la economía uruguaya”.
De acuerdo con la agencia de calificación, el país sufrió varios choques recientes, pero por otro lado “ha mostrado resiliencia y señales de recuperación macroeconómica”, indica.
DBRS destaca que la economía uruguaya está remontando tras un período difícil, debido a la sequía de 2023; al mismo tiempo, enfrentó una baja demanda de Argentina, un socio comercial “clave”.
Sin embargo, para 2025 la previsión del Fondo Monetario Internacional es optimista, ya que estima un crecimiento del producto interno bruto (PIB) de alrededor del 2,5%, según cita la calificadora. Para 2026, el alza económica será de 2,4%, añade.
“Las calificaciones crediticias de Uruguay se sustentan en una política macroeconómica predecible e instituciones gubernamentales sólidas, que compensan los niveles moderados de productividad del país, su sistema financiero parcialmente dolarizado y su limitada profundidad financiera”, establece el análisis de la agencia, disponible en su sitio web. Además, DBRS entiende que el país está “expuesto a las fluctuaciones” de los precios mundiales debido a su economía pequeña y centrada en las exportaciones de productos agrícolas.
La posibilidad de fenómenos meteorológicos “más frecuentes y severos también podría representar un riesgo para el país”, detalla el texto.
No obstante, las amplias reservas internacionales, la gestión conservadora de la deuda pública y la “sólida” regulación del sistema bancario “fortalecen la capacidad de la economía para afrontar las crisis”, sostiene la calificadora.
De esta manera, DBRS Morningstar considera que las calificaciones crediticias de Uruguay podrían mejorar “si se produce uno o una combinación de los siguientes factores”. En primer lugar, una consolidación fiscal “que sitúe al ratio de deuda pública en una trayectoria descendente firme a mediano plazo y proporcione mayor margen fiscal”; en segundo lugar, mayores niveles de inversión que “impulsen las perspectivas de crecimiento” a mediano plazo.
Por el contrario, las calificaciones podrían rebajarse si se produce un “deterioro sostenido” de la trayectoria fiscal, o las reservas externas “se erosionan con el tiempo”, lo que “debilitaría la capacidad de Uruguay para afrontar perturbaciones adversas”, finaliza el informe.