El hecho ocurrió en junio de 2014 cuando Carlos Machado Molina requirió el servicio de emergencia móvil brindado por Asistencial Médica, al sentir un fuerte dolor en el pecho.
La emergencia llegó 20 minutos después del llamado y encontró al hombre con vida, le realizó un estudio y lo llevó a la ambulancia, donde sufrió un paro cardíaco.
Según informó Crónicas del Este, la unidad no tenía aire acondicionado y no andaba el desfibrilador porque debieron llamar a otra ambulancia que llegó diez minutos después.
El hombre falleció mientras era asistido, pero la noticia no fue informada por los médicos. Según el medio esteño, la hija del paciente ingresó a la ambulancia y al acercarse a su padre se dio cuenta que había fallecido.
“De lo expuesto se desprende una gravísima falta en la prestación del servicio de emergencia y asistencia médica contratado, que afectó sensiblemente, limitando las en grado sumo, las posibilidades de sobrevida de Carlos Machado Molina tras el infarto y posterior paro cardíaco padecido, configurada por la demora en la prestación del servicio y fundamentalmente dos por la falla del desfibrilador de la primera ambulancia, lo que privó al paciente de las posibilidades de reanimación que determina la desfibrilación precoz, que conforme a las publicaciones especializadas, aumenta la tasa de supervivencia hasta en 74 %”, señala el documento de la Justicia.
Los familiares realizaron una demanda civil por 170 mil dólares, lo que fue aceptado por la Justicia por entender que la asistencia tenía responsabilidad en los hechos, solo por haber demorado tanto en el tiempo de arribo, donde se llegó con las sirenas apagadas.
“El tiempo insumido en el traslado luce como excesivo para el lugar y circunstancias; tratándose de una ciudad de las dimensiones de Maldonado y teniéndose presente la distancia existente entre la base del servicio de emergencia y el domicilio de destino”, agrega.