En rebeldía

La Justicia boliviana declara en rebeldía a Evo Morales

El expresidente no se presentó al juicio por trata de personas y crece la tensión política en Bolivia.

11.05.2026 14:25

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Evo Morales fue declarado este lunes en rebeldía por la Justicia boliviana tras no presentarse ante el Tribunal Departamental de Tarija, donde comenzó el juicio oral en su contra por un presunto delito de trata de personas relacionado con una relación mantenida con una adolescente durante su etapa presidencial.

La decisión judicial profundiza la crisis política y judicial que atraviesa Bolivia alrededor de la figura del exmandatario, quien continúa refugiado en la región cocalera del Chapare, en Cochabamba, bajo la protección de sus seguidores y sin responder a las citaciones de las autoridades.

La acusación sostiene que Morales mantuvo en 2015 una relación con una joven de 16 años, con quien habría tenido una hija mientras ejercía la presidencia. El caso también involucra a la madre de la presunta víctima, Idelsa Pozo Saavedra, quien igualmente enfrenta un proceso judicial.

Horas antes del inicio de la audiencia, la defensa del exmandatario había confirmado que Morales no comparecería ante el tribunal y anticipó que acudiría a organismos internacionales denunciando una persecución política.

El expresidente sostiene desde hace meses que las acusaciones forman parte de una estrategia judicial impulsada inicialmente durante el gobierno de Luis Arce y continuada por la actual administración de Rodrigo Paz para apartarlo definitivamente de la vida política.

La audiencia se desarrolló bajo un fuerte operativo policial en Tarija, aunque las autoridades bolivianas todavía no avanzaron con una detención efectiva debido al temor de que un operativo en el Chapare desencadene enfrentamientos y disturbios entre fuerzas de seguridad y sectores afines al exmandatario.

Morales conserva una fuerte estructura de apoyo sindical y político en esa región, históricamente vinculada al movimiento cocalero que lideró antes de llegar al poder en 2006.

El caso se produce, además, en un contexto de profunda fragmentación dentro del oficialismo boliviano. La ruptura entre Morales y Arce terminó por dividir al Movimiento al Socialismo (MAS), debilitando al espacio político que gobernó Bolivia durante gran parte de las últimas dos décadas.

Con información de EFE.