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En la mira

La IA en Ceibal: la “postura positiva” de docentes y cómo “aprovecharla” en aprendizajes

La directora ejecutiva del organismo, Irene González, analizó el avance de estas herramientas en las aulas y los desafíos que plantean.

20.06.2026 16:30

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Por Felipe Capó
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Desde su fundación en el año 2007, el Plan Ceibal tuvo claro que para su objetivo de acercar las tecnologías a la educación y los más jóvenes, era indispensable hacerlo desde la equidad.

Hoy, en la antesala de su 20° aniversario, esa misma característica ha permanecido, pero la realidad es otra. El organismo atraviesa una etapa profundamente marcada por la incorporación de nuevas tecnologías a la educación, cuya aceleración es cada vez mayor y con nulas señales de llegar a pisar el freno.

En diálogo con Montevideo Portal, la directora ejecutiva de Ceibal, Irene González, repasó la evolución del proyecto, los desafíos pendientes en materia educativa y el impacto que ya tiene la inteligencia artificial en las aulas uruguayas.

La llegada de la IA a las aulas

La inteligencia artificial se convirtió en uno de los fenómenos tecnológicos más rápidos que ha enfrentado Ceibal desde su creación. Según un relevamiento reciente del organismo, tres de cada cuatro docentes uruguayos ya utilizan este tipo de herramientas para tareas vinculadas a la enseñanza.

Para González, el dato no fue una sorpresa. Por el contrario, afirmó: “Los docentes en Uruguay tienen una gimnasia de recibir innovaciones tecnológicas, analizarlas críticamente e incorporarlas cuando les ven un beneficio”.

“Lo que sí me llamó la atención, sobre todo comparando con otros países, es que [en Uruguay] haya una postura positiva o abierta a la posibilidad de incorporar la inteligencia artificial y aprovecharla para la mejora de los aprendizajes y de la enseñanza”, sostuvo.

Según explicó, los docentes recurren actualmente a la IA para buscar recursos, planificar actividades, generar materiales e incluso elaborar evaluaciones.

Ceibal, además, ya venía trabajando con esta tecnología antes de la irrupción masiva de herramientas como ChatGPT.

González mencionó el caso de Alex, una plataforma que personaliza los recorridos de aprendizaje en matemática, y PowerBuddy, una herramienta integrada a CREA para apoyar la planificación docente.

Una oportunidad, pero también un riesgo

Pese al entusiasmo que genera la tecnología, González advirtió que su incorporación también plantea desafíos importantes, especialmente por el hecho de que la IA “tiene el potencial de generar más brechas” en la sociedad.

Según explicó, existe el riesgo de que algunos estudiantes desarrollen habilidades para utilizar estas herramientas de manera crítica y productiva, mientras que otros se limiten a copiar respuestas sin procesar la información, lo que sería un “copiar y pegar sin pensar nada”, señaló.

Por eso, sostuvo que el desafío pasa por garantizar el acceso a estas tecnologías, siempre acompañando en cómo se usan y con el desarrollo de capacidades para aprovecharlas de forma adecuada.

La directora ejecutiva también consideró que la inteligencia artificial obliga a repensar la forma en que se evalúan los aprendizajes. “Tradicionalmente, cuando evaluamos aprendizajes, miramos un resultado. Creo que ahora también se abre la posibilidad de mirar un proceso”, indicó.

A su juicio, el foco actual para los docentes está en observar cómo los estudiantes construyen conocimiento, qué preguntas realizan y de qué manera interactúan con estas herramientas.

La tecnología sola no alcanza

Más allá de la inteligencia artificial, desde los inicios de la integración de la tecnología a la educación persiste el debate de si el incorporar nuevos dispositivos realmente mejora los aprendizajes, o si es una inclusión forzada.

Sobre esto, la ejecutiva dejó en claro, en primer lugar, que “con la mera exposición a la tecnología no hay mejoras en los aprendizajes, simplemente por estar con una computadora”.

González pone el foco en cómo se integra a las propuestas pedagógicas, y aseguró que Ceibal cuenta con evidencia de mejoras concretas a través del uso de herramientas que tienen objetivos definidos.

“Sabemos que los estudiantes que usan Matific aprenden más matemática. Eso está medido”, afirmó. En particular, destacó el caso de una aplicación incluida en las tablets para los niños más pequeños, por la que se realizó una medición en estudiantes de segundo año de escuela y se encontró que, en aquellos docentes que recibieron la preparación de Ceibal para usar dicha app, “los niños de su clase aprendían más de Lengua”.

La brecha que sigue pendiente y las aulas del futuro

Consultada sobre los desafíos actuales del sistema educativo, González sostuvo que el principal problema ya no es tecnológico, sino socioeconómico.

“El desafío que tenemos como país a nivel de la educación es cerrar una brecha que tiene que ver con el contexto socioeconómico de los niños y las niñas”, afirmó.

Según explicó, distintos estudios muestran diferencias de aprendizaje asociadas al origen social de los estudiantes, una realidad que atraviesa a todo el sistema educativo.

En ese escenario, consideró que la tecnología puede funcionar como una herramienta para acercar oportunidades que de otra manera quedarían concentradas en determinados sectores.

Como ejemplo mencionó el programa de pensamiento computacional impulsado por Ceibal, que actualmente alcanza a casi 95.000 alumnos de cuarto, quinto y sexto año de escuela en todo el país.

Por otro lado, con respecto a las transformaciones que desembocarán de la irrupción de la IA en la educación (y aquellas que ya se están instaurando), la directora consideró que, inevitablemente, la inteligencia artificial tendrá una presencia cada vez mayor dentro de los centros educativos.

Va a estar muy presente en la manera en que nos relacionamos con el contenido y en la manera que generamos o producimos cosas”, aseguró.

Entre las oportunidades más prometedoras que ofrece la IA, aparece la posibilidad de personalizar la enseñanza. Según explicó, los estudiantes “aprenden de manera diferente” y parten de contextos distintos, por lo que estas herramientas podrían facilitar propuestas adaptadas a cada realidad.

También destacó la capacidad de la IA para procesar información y detectar patrones a partir de los datos educativos que ya manejan docentes e instituciones, cuando históricamente ha sido difícil “sacarle sentido” a grandes volúmenes de datos.

Por último, ante emergentes escenarios apocalípticos, González descartó situaciones en las que la tecnología sustituya a los educadores y remarcó que el rol docente seguirá ocupando un lugar central.

Por Felipe Capó
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