La semana pasada, en la Antártida, la estación científica Vostok midió una temperatura mínima de -76,4 °C, un valor sin precedentes para el mes de marzo.
El dato fue relevado el martes pasado y constituye no solo el registro más bajo jamás observado en el continente antártico durante el tercer mes del año, sino también un récord global de temperatura mínima para marzo.
La estación Vostok, operada por Rusia y ubicada en el interior del continente, es conocida por registrar algunos de los climas más extremos del planeta. De hecho, allí se mide el récord histórico absoluto de frío en la Tierra, con -89,2 °C en 1983.
Sin embargo, la marca reciente llama la atención por producirse sobre el final del verano, un período en el que, si bien las temperaturas siguen siendo muy bajas, no suelen alcanzar valores tan extremos.