Pero a pesar de las imágenes de prisioneros sonrientes que realizaban señales de la victoria desde las ventanas de los ómnibus al pasar por los puestos de control israelíes en su camino a casa, Mahmoud Abbas enfrenta una crisis política.

Legisladores opuestos a la conformación de su nuevo gabinete obligaron a postergar una votación para ratificar su nuevo gobierno.

El proyecto de un acuerdo de paz se ha vuelto más firme desde que Abbas sucedió al fallecido Yasser Arafat sobre la base de una plataforma pacífica y persuadió a los radicales para que suscribieran una tregua de facto.

Muchos palestinos dicen que Abbas necesitará una mayor liberación de prisionero para que los grupos armados formalicen el cese del fuego que acordó con el primer ministro israelí Ariel Sharon en la cumbre del 8 de febrero.

Israel aún mantiene unos 8.000 detenidos y Abbas prometió que la obtención de su libertad está en "la cima de sus prioridades."

(Agencias)